El señor mayor ese

Julio Embid

Ocho de la tarde. Noche cerrada invernal en la Periferia Sur de la capital del Reino. Peluquería latina/dominicana unisex. Suena la bachata y el merengue en Onda Latina en los altavoces del local, combinando las dulces letras Luis Vargas con las letras más agresivas del Daddy Yankee y entre cada canción anuncios de discotecas latinas de La Cubierta de Leganés con los mejores productos latinos. El olor a laca y a productos cosméticos se puede sentir desde la acera, porque la puerta no deja de abrirse y cerrarse. 

Tres dominicanas sentadas sin mucho que hacer comparten tertulia. Una de ellas cerca de los sesenta, las otras dos veinteañeras, mulatas las tres. Una se mete en un secador con los rulos, mientras le hace las uñas a la segunda. Entra un cliente español, haciendo sonar la campanilla de la puerta.
-¿Tiene mucha gente? No llevo mucha prisa

-¿Eres español?- pregunta una de las jóvenes

-Sí. Todavía no puedo ser otra cosa.

-Pues eres el primer español que no lleva prisa, mi amol.

 Entra otra clienta. Por los andares, las caderas, el acento costeño y la piel color caramelo, es fácilmente deducible su origen caleño, de Cali, como el cartel, vea pues.

 -¿Quihubo? ¿Cómo les va? ¿Cómo ettai?

-Todo bueno mi amol. Aquí picotiando. Se me sienta y ahora le cortamos el pelo después del blanquito.

-Vea pues, como vos querrás, yo no llevo prúsica alguna

 Suena un celular al son de ‘Te pintaron Pajaritos en el Aire’, por Yandar&Yostin. Una de las jóvenes dominicanas visiblemente enfadada lo coge. Las otras dos tararean la canción.

 -Yo estoy en Opolto, comemielda. ¿Dónde tú estáh?- Algo escucha y cuelga. -Era mi novio, ya tú sabeh-

 El español que se sienta en la silla y va directo al grano.

 –Corto, al tres, si es tan amable.

 Y las mujeres empiezan a hablar de la vida y de sus cosas. Visados, maridos, música, trabajo, la crisis y por fin, la política.

 -Vaya con los españoles. Ahora se quejan de los políticos les roban. ¡Pues vaya novedad! En la Dominicana llevan robándonos siglos y no nos quejamos tanto. Son ustedes unos quejicas.

 Y la mayor, pelo rizado teñido de rubio, cual Tina Turner, embutida en un pantalón un par de tallas más pequeño de lo necesario y estampado con marcas de tigresa, le pregunta al español mientras le pasa la máquina de esquilar.

 -Y usted ¿votó por Rajoy?

-No, no. Yo voté por los otros

-Ah, votó por el señor mayor ese