El segundo debate

LBNL

Esta noche tenemos la segunda ronda de debate, de nuevo sin Rajoy aunque casi se agradece tras el atracón de la última semana – Tele5, Bertín y La Sexta noche. Veremos qué ofrece la super vice presidenta, enviada al foso contra los tres tenores, especialmente Rivera e Iglesias que no tendrán la oportunidad de atacar directamente a Rajoy, a diferencia de Sánchez que, cuando menos, agradecerá no ser el objetivo principal de los otros dos. Es arriesgado especular siendo la única mujer, aunque joven como los demás y contando con toda la información del Gobierno, podría salir con vida. Pero incluso si “pierde” claramente, al PP la jugada le está saliendo redonda porque lo cierto es que su jefe ha aprovechado muy bien sus bazas en los espacios en los que se ha dignado aparecer, explotando su campechanía y su mayor cercanía en la corta distancia. Su charla con Bertín arrasó en audiencia y le permitió mostrar su lado más humano, en ocasiones hasta simpático. En La Sexta Noche no perdió los papeles en ningún momento y fue muy hábil a la hora de manipular con sus respuestas, falseando la realidad en ocasiones (como cuando afirmó rotundamente que la precariedad laboral sólo afecta al 1% de los empleados) o desviando el tiro sin ambajes (justificando la bajada de incentivos a las renovables en vez de responder al por qué del impuesto contra los generadores solares privados). Da igual el juicio de cada uno sobre su desempeño, lo que cuenta es el colectivo y me temo que ha sido muy positivo, especialmente teniendo en cuenta la cota ínfima de popularidad de la que parte Don Mariano.

Incluso antes de estas apariciones, el PP sigue primero en todas las encuestas, tanto la del CIS – que siempre es la más fiable – como en las privadas. Quedan dos semanas para las elecciones y está claro que nadie conseguirá la mayoría absoluta, pero cada vez queda menos tiempo para que otro partido consiga superar en votos y/o escaños al PP. Rajoy no tuvo ningún escrúpulo para dejar a Rato al pie de los caballos o para argumentar que la Justicia está actuando sobre todo contra la corrupción del pasado, añadiendo que las listas del PP valenciano están completamente renovadas. Todo ello sin un ápice de vergüenza, como si de verdad creyera que su partido no ha demostrado ser la personificación de la corrupción orgánica: registro judicial, Gürthel, los SMS a Bárcenas, el Secretario General de Madrid en la cárcel… Al contrario, él está limpio – nadie le preguntó si había cobrado sobre sueldos – y ha hecho mucho por limpiar.

Lo mismo vale para la economía. Zapatero lo dejó todo fatal y Rajoy lo ha remendado todo, con muchas dificultades e incumpliendo promesas electorales porque no tuvo más opción. Pero ahora está todo encarrilado y se crea trabajo, y más que se va a crear, con medidas efectivas para atajar la temporalidad. Ni una palabra del 25% de los niños que vive bajo la línea de la pobreza, el récord de emigración incluída la cualificada o el parón brutal al I+D+i que es hambre para mañana.

El fracaso del Gobierno de Rajoy es colosal, como diría él mismo, y los argumentos para demostrarlo son muchos, variados y obvios. Pero por la razón que sea no calan, al menos no lo suficientemente. Esta noche los tres tenores se esforzarán en poner a la Vicepresidente en evidencia, pero no tendrán mucho tiempo y, a lo peor, se entretienen demasiado disparándose entre ellos, como hicieron la semana pasada.

El balance del debate a tres fue abierto. En todo caso a mí me pareció que el que salió mejor parado fue Iglesias, que recortó alguna distancia perdida en los últimos meses. Rivera no estuvo a la altura de las altas expectativas generadas en los últimos tiempos y Sánchez estuvo mejor de lo esperado pero lejos de lo que necesitaba para marcar distancias con los otros dos, como cabe exigirle a un partido con vocación de Gobierno. ¿Recuerdan alguna propuesta que no consistiera en la revocación de las medidas del Gobierno del PP?

Veremos cómo juegan esta nochesus bazas. Los tres deberían olvidarse de los otros dos y centrarse en Saez de Santamaría, aseteándola sin parar por los mil errores del Gobierno del que es portavoz, económicos, políticos y de pésima calidad democrática. Sin olvidar las propuestas porque se trata de escoger la mejor oferta para el futuro.

De momento yo, a falta de dos semanas, ya he empezado a variar mi preferencia a resultas del debate de la semana pasada, y no soy el único por lo que he podido comprobar en mi entorno. Si le quitamos la cocina a la encuesta del CIS, el PSOE empata con el PP en casi todo así que podría incluso ganar, pero sin cocina, Ciudadanos está prácticamente empatado con los dos primeros, que se beneficiarán como ya apuntaba yo hace algunas semanas y venía a confirmar El País ayer, de su mayor implantación nacional y el efecto de la ley D´Hont en las circunscripciones más pequeñas.

De manera que lo único que parece estar claro es que Podemos no ganará. Es más, salvo sorpresa morrocotuda, quedará cuarto en discordia. Habrá que ver en la recta final a dónde debe ir el voto para ser más útil en cuanto a desalojar al PP del Gobierno, pero no es descartable que Podemos remonte algunas posiciones ahora que está claro que no va a gobernar y que gobierne quien gobierne, tendrá que seguir en la senda de la austeridad marcada desde Bruselas, por lo que no estará de más que las denuncias de la izquierda “irresponsable” tenga fuerza suficiente en el Parlamento.

Por lo demás, Le Pen se consolidó ayer como primera fuerza política en la vecina Francia por más que se tratara de unas elecciones regionales, de mucha menor importancia que nuestras autonómicas. Y al cierre de esta columna todavía no estaba claro el resultado electoral de Venezuela aunque sí que, sea el que sea, a corto plazo la situación allá no mejorará sino al contrario.