El Renacer Otomano

 Magallanes

Las relaciones de Turquía con el resto de los paises musulmanes del Próximo Oriente tuvieron un auge espectacular en los últimos años. Hay varios factores que condicionaron esta evolución. Ante todo, el rechazo dela UEa aceptar a Turquía en su seno alejó a este país de la idea de buscar su futuro en Europa.  Simultáneamente, el crecimiento secular del partido islamista de Erdogán y su mantenimiento en el poder hizo que Turquía girase sus lazos políticos y culturales hacia Siria, Irán e Irak, que no le exigían más tolerancia con los derechos de los kurdos. Además, la recesión europea de 2008, lejos de contagiar a la economía turca, obligó a la misma a buscar exportaciones en otros mercados, permitiéndole expandirse al unísono con los BRIC. Ello consolidó sus lazos económicos con Irán, que es quien le suministra todo el petróleo y gas natural que necesita para mantener su crecimiento. Por ello, Turquía nunca aceptó tomar parte activa en el bloqueo petrolífero y financiero de Irán por parte de Occidente. Consecuentemente, las tradicionales buenas relaciones de Turquía con Israel se debilitaron y, finalmente, llegaron a su mínimo con el abordaje de un barco turco por un comando israelí con varios muertos turcos.

 Sin embargo, esta situación de fuerte alianza entre Turquía, Siria, Irán e Irak empezó a debilitarse con la incapacidad de Irak de articular un gobierno que diese cabida a la minoría suní. En efecto, el partido chií de Maliki, que ganó las primeras elecciones y consiguió su reelección, no solo mostró su gran afinidad con Irán sino que, en vez de respetar al partido de oposición suní, se dedicó a arrestar a muchos políticos suníes legalmente elegidos con el pretexto de que en el pasado habían ayudado a terroristas. Esto alertó al gobierno turco de que Irán solo buscaba mantener en Irak un  gobierno que  fuese totalmente un satélite suyo, dejando a Turquía en el papel de un compañero de viaje insignificante. Ello llevó a  Turquía a reforzar sus buenas relaciones con el gobierno autónomo kurdo del norte de Irak para contrarrestar la influencia iraní. El efecto fue un gran crecimiento del comercio entre Turquía y el norte autónomo de Irak, donde también residen muchos suníes y turcomanos.

La ruptura total de la alianza anterior se produjo con el comienzo de la insumisión civil en Siria en la primavera de 2010. En efecto, hasta entonces Erdogán mantenía excelentes relaciones con el dirigente sirio Assad, al que recomendó una suavización de  su dictadura.  Pero en cuanto este último decidió hacer frente a la rebelión, en un comienzo no violenta, a cañonazos,  haciendo caso omiso a sus recomendaciones, Erdogán se distanció completamente del gobierno sirio. No hay que olvidar que, aparte de ser jefe de un partido demócrata, tenía que ponerse del lado de la mayoría suní de Siria que era la que se enfrentaba a la dictadura de la minoría alauí dirigida por la familia de Assad. Los alauíes son confesionalmente  próximos a los  chiíes iraníes.

Actualmente, Turquía mantiene a gran parte de los tres millones de refugiados sirios y, además, facilita armas en gran escala a los rebeldes. Alepo, la gran ciudad siria cerca de Turquía está casi toda ella en manos de los rebeldes suníes.

El único problema para Turquía son los kurdos sirios, que son aliados del gobierno de Assad. Estos, además, entroncan con el Partido turco de los Trabajadores Kurdos y sus guerrillas, que operan dentro del territorio turco. En los años 90 Turquía mantuvo una fuerte represión de estos con  encarcelamientos, torturas y desapariciones. Pero recientemente Erdogán se ha propuesto cambiar este panorama de represión e iniciar conversaciones de paz. Ocalán, el líder kurdo encarcelado en Turquía, ha aceptado la oferta e insinuado que obligaría a las guerrillas kurdas a abandonar el territorio turco si progresan las negociaciones. El previsible fin del gobierno de Assad tiene que influir en la actitud de sus hasta ahora aliados kurdos y refuerza la futura hegemonía turca en el futuro gobierno de Siria a costa de la influencia iraní.

 Por último, el partido dela Verdady el Desarrollo de Erdogán mantiene excelentes relaciones con el partido de los Hermanos Musulmanes de Egipto. Este último ha ganado las elecciones en Egipto y, aunque la situación allí es políticamente muy inestable, es una muestra más del resurgir de la hegemonía turca en todo el Próximo Oriente.