El PSOE en la encrucijada

LBNL

Todas las opciones parecen malas para el PSOE tras el 20D. La gran coalición con el PP implicaría revalidar el austericidio y la corrupción, y la alianza con Podemos y compañía conllevaría respaldar un referéndum catalán difícilmente aceptable para la mayoría de la militancia socialista. Pero las opciones no parecen mucho mejores para los otros tres grandes partidos. Con la perspectiva de una probable repetición de las elecciones en mayo, la clave está en la gestión que cada uno de ellos haga de la situación actual y, en concreto para el PSOE, en ser capaz de transformar las amenazas que le acechan en oportunidades. Resulta más fácil enunciarlo que ejecutarlo pero también para los demás.

Empezando por el PP, que ganó pero perdiendo tanto terreno – 33 escaños de ventaja al PSOE frente a los 76 escaños de 2011 – que sus 123 diputados no son nada frente a los 227 que tienen enfrente, ni siquiera contando con los 40 de Ciudadanos (163 frente a 187) en una suma cuando menos inexacta. Los 69 escaños de Podemos son un triunfo espectacular para un partido que, sin embargo, quedó bien lejos de su ensoñada victoria electoral. En unas nuevas elecciones podría seguir arañando apoyos al PSOE, quizás superándolo, pero no serán pocos los que duden en repetir su voto a Podemos en vista de su apuesta en firme por un referéndum en Cataluña. Peor lo tiene Ciudadanos. Tras defraudar durante la campaña, su magro resultado frente a las expectativas le hace vulnerable a la fagocitación por parte del PP, especialmente en vista de cómo están jugando sus cartas, porque en vista del apoyo soterrado que le está brindando al PP estos días, en mayo muchos de sus votantes tendrían la tentación de volver a la versión original, también al PSOE que seguiría siendo la única opción real de centro izquierda.

¿Quid del PSOE? Ayer domingo se reunieron los barones con Pedro Sánchez y hoy se reúne el Comité Federal. Sánchez no es en absoluto santo de mi devoción y sus resultados son suficientemente malos como para que hubiera dimitido el mismo 20D. No sólo no lo hizo, sino que anunció rápidamente que aspira a renovar como Secretario General y, se entiende, como candidato a la Presidencia del Gobierno en las posibles elecciones de mayo. La jugada le salió bien la última vez que se desentendió de componendas previas y se lanzó al ruedo unilateralmente, porque Susana Díaz se abstuvo de plantarle cara en unas primarias que habrían resultado demasiado divisivas. Ahora es distinto. La dirigente de Andalucía es percibida por casi todos como una candidata más sólida y atractiva y es muy posible que así sea, pese a que su experiencia como candidata se limita a las últimas elecciones andaluzas (siempre antes se había dedicado al aparato interno) y su experiencia de gobierno es muy escasa todavía. Y parece contar con el apoyo de la mayoría de los demás barones que, curiosamente, se atreven a ponerle límites a Pedro Sánchez respecto a pactar con Podemos, pese a haberlo hecho ellos en sus comunidades autónomas.

Es prematuro en este momento predecir cuál será la suerte de Pedro Sánchez al frente del PSOE, pero me temo que su única opción de supervivencia pasa por aceptar la tutela de Susana Díaz. En caso contrario, su suerte estará echada y lo único que habrá que dilucidar es cuán destructiva resultará la pelea interna de cara a la ciudadanía, lo que dependerá de los apoyos que consiga suscitar en su defensa, que seguramente serán escasos.

No hay que olvidar tampoco a otros candidatables socialistas, incluidos el defenestrado Madina o la incombustible Chacón, cuyos resultados en Cataluña han sido tan malos como los del partido en casi toda España. Y hay varios más que también podrían postularse para la candidatura a la Presidencia del Gobierno. Un guirigay interno pocas semanas antes de la repetición de las elecciones podría ser mortal de necesidad para el PSOE. Ahora bien, teniendo en cuenta la aparente unidad tanto respecto a no pactar con el PP como sobre no aceptar un referéndum catalán como condición sine qua non, unas primarias de verdad podrían ser el revulsivo que necesita el PSOE para recuperar terreno frente a Podemos y Ciudadanos, lo que podría servirle para superar en escaños al PP en mayo.

Ya sabemos que en el PP todo lo decide el líder y sus acólitos. En Ciudadanos todo es por primarias, pero entre cuatro gatos que hasta la fecha siempre han coincidido con la opinión del líder. En Podemos todo es por internet y super democrático y asambleísta. Al final sale casi siempre lo que defienden Pablo Iglesias y su núcleo duro, pero no sin cierta pluralidad de opinión. Imaginen por un momento que el PSOE, que fue el primero en introducir las primarias para la elección de candidatos, celebrara unas verdaderas elecciones primarias en marzo o abril para elegir al próximo candidato a la Presidencia del Gobierno. Con varios candidatos sin necesidad de muchos avales y a dos vueltas, como los socialistas franceses o los italianos en su día. Antes Rajoy habría fracasado en su intento de formar Gobierno y a continuación lo habría hecho Pedro Sánchez, salvo que Podemos se hubiera bajado del burro del referéndum, lo que no parece factible en vista de la importancia de sus ramas catalana y vasca.

Imaginemos además que dichas primarias socialistas fueran abiertas a los simpatizantes, con el único requisito de aportar un euro o dos para los costes de organización, y con debates a diez, a siete y a dos en segunda vuelta, al estilo estadounidense. Ferraz, los barones y los aparatos desaparecerían del mapa y tendríamos ocasión de ver a varios socialistas pugnando por convencernos de que son la mejor opción para liderar un partido de raigambre pero amenazado de extinción hacia un futuro como el que merece España, plural en lo nacional, equitativo en la redistribución, eficaz en la gestión e intolerante con la corrupción y la xenofobia.

Podría no salir del todo bien, pero desde luego no peor que un candidat@ designado por los barones y sus aparatos en función de su peso territorial – militantes, votos, escaños.

Ser cómplices de que Rajoy siga gobernando no es una opción. Gobernar aceptando postulados de Podemos y Esquerra que contradicen la Constitución, tampoco. Gobernar con Ciudadanos de apoyo – externo o desde dentro – y la aquiescencia de Podemos sería la mejor fórmula pero no parece muy factible. En vista de lo cual, lo que toca es prepararse para nuevas elecciones en mayo. Y desde luego la preparación no puede asemejarse en modo alguno al modelo decisional que el PSOE viene practicando al menos desde las elecciones de 2011, incluida la insuficiente aceptación de que todos los militantes pudieran votar al Secretario General la última vez.

El PSOE está – como decía un amigo – entre la espalda y la pared. No desaparecerá pero podría quedar completamente relegado en los próximos meses si el PP- y Ciudadanos – consiguen trasladarle a la opinión pública que es el responsable del bloqueo institucional.

No hay mejor defensa que un buen ataque y muchos jóvenes y no tan jóvenes podrían volver a creer en el PSOE si de una vez por todas abrazara la pluralidad interna y se decidiera a resolverla por medio de una elección abierta, transparente y lanzadora del nuev@ candidat@ para mayo. Tanto Susana como Pedro se verían muy reforzados tras un proceso electoral como el descrito. ¿Se atreverán a hacerlo u optarán una vez más por la maniobra política de corto alcance?