El proteccionismo agrícola y el hambre

Ricardo Parellada  

Esta semana se está celebrando en Roma una reunión de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Aunque la reunión estaba programada desde hace tiempo, ha cobrado gran relevancia por la crisis alimentaria y se ha convertido en una cumbre al más alto nivel por la asistencia de gran número de Jefes de Estado y de Gobierno. En esta cumbre se están analizando los factores que han influido en el gran aumento de los precios de los alimentos, como el coste del petróleo, el aumento de la demanda, factores climatológicos y el desarrollo de los biocombustibles. También se ha insistido, en especial el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, en los efectos perniciosos del proteccionismo agrícola de los países ricos sobre la agricultura y el comercio de otros países.  

La cumbre pretende diagnosticar los problemas y proponer soluciones. Está siendo especialmente difícil el diagnóstico y el acuerdo sobre la influencia de los biocombustibles en el precio de los alimentos. El presidente de la república francesa, Nicolás Sarkozy, y el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, han prometido respectivamente 1.000 y 500 millones de euros durante los próximos años para ayudas al desarrollo agrario de los países más pobres. Los máximos dirigentes de los países participantes en la cumbre están transmitiendo abiertamente el mensaje de que hay recursos sobrados para erradicar el hambre, aunque sea difícil dar en cada momento con las políticas económicas y comerciales más acertadas para conseguirlo, y ofrecen recursos y voluntad política para ello.  

El pasado martes 3 de mayo, día en que se inauguró la cumbre de la FAO, la ministra española de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, publicó un artículo en el diario El País sobre el papel de la agricultura como sector estratégico. En este artículo, la ministra española defiende la política agrícola de la Unión Europea (UE), conocida como Política Agrícola Común (PAC), y la dirección que han emprendido sus últimas reformas. Es muy importante que la titular del ministerio español ofrezca a la opinión pública, en un medio de información general, la visión global y las líneas maestras de la política española en un asunto tan crucial, especialmente en un momento en el que han pasado al primer plano de la atención mundial la crisis alimentaria y las políticas que pueden servir para superarla y, sobre todo, para fomentar el desarrollo de los países más pobres.

 

Ahora bien, las líneas y objetivos generales de la política agraria española que ofrece la ministra española y, por tanto, el Gobierno español, van en contra de los análisis y las propuestas de las agencias y organismos internacionales más acreditados y en contra también de los objetivos fundamentales de la cumbre de la FAO que se está celebrando en Roma. En estas líneas pretendo apuntar algunos argumentos de estos organismos internacionales que muestran la incompatibilidad entre las políticas de desarrollo y las políticas agrarias proteccionistas. Si este asunto sigue apareciendo cada vez más en la prensa y los medios de comunicación españoles, quizá llegue el día en que se establezca públicamente la necesidad de vincular ambas políticas.

 

En su artículo, la ministra española recuerda que “el 80 % de los 3.000 millones de personas que se encuentran bajo el umbral de la pobreza viven en regiones rurales y principalmente son pequeños agricultores”. Y afirma que la Política Agrícola Común es coherente con la solidaridad europea con los países en desarrollo, que supone un gasto razonable y que su gestión es un ejemplo de transparencia. Y se refiere también al sistema de preferencias arancelarias que favorece las importaciones de los países menos avanzados, a la reducción en la PAC reformada de las ayudas que distorsionan el comercio y a la supresión de las subvenciones a las exportaciones. La ministra concluye que debemos asumir sin complejos que la agricultura es un sector estratégico, admitir que la PAC es un buen sistema y renunciar a estereotipos caducados.

 

Pues bien, el dato más importante que ofrece Elena Espinosa para mostrar que la PAC es “coherente con el sentimiento de solidaridad de nuestra sociedad con los países en desarrollo” es que la UE es el primer importador mundial de productos agrarios de los países en desarrollo. Sin embargo, lo más importante no es este dato comparativo. La UE es uno de los mayores mercados y una de las mayores potencias económicas del mundo. Mucho más importante son, a mi juicio, las reglas bajo las cuales tienen lugar estas importaciones. Espero que me permitan una larga cita que contradice abiertamente la posición oficial española y sitúa el problema en el contexto de la Ronda de Doha para el Desarrollo de la Organización Mundial del Comercio (OMC), iniciada en 2001 y actualmente estancada.

 

“El problema central de las negociaciones de la Ronda de Doha se puede resumir en cinco palabras: subsidios de los países ricos. Los países más ricos del mundo aumentaron el nivel general de los subsidios que otorgan a los productores, después de haber prometido, durante la última ronda de negociaciones comerciales internacionales (la Ronda Uruguay), que reducirían drásticamente el apoyo a la agricultura. Encabezados por las dos superpotencias en materia de subsidios agrícolas, la Unión Europea y los Estados Unidos, el apoyo brindado por los países desarrollados a la producción agrícola hoy suma US$350.000 millones al año. El apoyo directo a los productores se puede calcular según diversas medidas. El Estimado de Apoyo al Productor (PSE) utilizado por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) calcula el costo de todas las políticas y transferencias que mantienen los precios nacionales por encima de los niveles mundiales en aproximadamente US$279.000 millones, cifra equivalente a la tercera parte del valor de la producción y a más de la mitad en el caso de Japón. Parte de este apoyo se otorga en diversas formas, la mayor parte de las cuales suben los precios, aumentan la producción e impulsan las exportaciones. Los aranceles de importación, que para varios productos llegan a más de 100% (entre éstos, el arroz, el azúcar, las frutas y las nueces), mantienen los precios nacionales por encima de los niveles del mercado mundial, mientras las transferencias presupuestarias inflan los ingresos. La mayoría de los gobiernos de los países desarrollados tendrían una opinión poco favorable de cualquier gobierno de un país en desarrollo que intentara aplicar aranceles y subsidios a tal escala, pero cuando se trata de la agricultura, los gobiernos de los países desarrollados fijan sus propios estándares.

Algunos líderes políticos de los países desarrollados intentan justificar el apoyo que brindan a la agricultura aludiendo a los objetivos en cuanto a desarrollo rural y a los intereses de las comunidades vulnerables de sus países. La justificación no está bien respaldada por pruebas concluyentes. En el mundo real, los ganadores en el ciclo anual de pago de subsidios por múltiples miles de millones de dólares son los grandes agricultores, los intereses de las empresas agro-comerciales y los terratenientes.

Las investigaciones realizadas para este Informe indican que la distribución de los subsidios es más desigual en los países ricos que la distribución del ingreso en Brasil. En efecto, sería bastante difícil diseñar un sistema de transferencia financiera más regresivo (o menos eficiente) que el de los actuales subsidios agrícolas. El compromiso financiero con un pequeño grupo de beneficiarios, en su gran mayoría de alto ingreso, nos ayuda a dimensionar la verdadera magnitud de las necesidades financieras de los ODM (Objetivos para el Desarrollo del Milenio). Los países ricos gastan un poco más de US$1.000 millones anuales en asistencia al sector agrícola de los países pobres y un poco menos de US$1.000 millones diarios en sustentar sus propios sistemas agrícolas. Con una fracción de lo que gastan los países ricos en subsidiar la sobreproducción de cultivos como el arroz y el azúcar, sería posible cubrir las necesidades financieras para alcanzar los ODM en áreas como la educación, la salud y el agua. Y si esto fuera poco [más contundente en el original inglés: adding insult to injury], los subsidios de los países ricos no sólo desvían recursos, sino que además potencian la pobreza rural en los países pobres. Los países industriales se encuentran confinados a un sistema que desperdicia el dinero en el ámbito nacional y destruye los medios de vida en otras partes del mundo. Cuando se trata del comercio agrícola mundial, el éxito del mercado no está determinado por la ventaja comparativa, sino por el acceso comparativo a subsidios, área donde los productores de los países pobres no pueden competir.” (PNUD, Informe de desarrollo humano, 2005, p. 146 s.)

 

Y por citar a otra institución subversiva: “Las desigualdades en el terreno comercial son bien conocidas: los países ricos protegen sus mercados con barreras arancelarias y no arancelarias impuestas a los bienes que los países producen más ventajosamente (como los productos agrícolas y textiles). Proporcionan enormes subsidios a sus agricultores, subsidian las exportaciones y desincentivan las manufacturas que dan valor añadido en los países en desarrollo. Reducir esta protección y estos subsidios tendría un impacto beneficioso sobre el comercio mundial, el crecimiento y la reducción de la pobreza.” (Banco Mundial, Informe sobre el desarrollo mundial, 2006, p. 210).

 

En cuanto al sistema de preferencias arancelarias, las ayudas no distorsionantes y las subvenciones a la exportación, es cierto que se ha avanzado, pero de una forma demasiado tímida. A pesar del sistema de preferencias, los países menos avanzados se enfrentan a diversas barreras no arancelarias, como señala el Banco Mundial, como requisitos, reglas y trámites burocráticos aduaneros, que limitan la eficacia del sistema. Por otro lado, los productos susceptibles de ayuda se clasifican en tres categorías: caja ámbar, caja azul y caja verde. Estos últimos no distorsionan el comercio. ¿Quién dice que los productos de la caja verde no distorsionan el comercio? Los países ricos (PNUD, p. 133). Ni que decir tiene que la caja verde no ha hecho más que engordar a costa de las otras. Por último, es cierto que la UE ha renunciado a subvencionar exportaciones. Esa fue la graciosa concesión in extremis de los ricos en la reunión ministerial de Hong Kong a finales de 2005. Pero, en contra de todas las peticiones de que tuviera efecto en 2007, se pospuso su culminación hasta 2013.

 

La ministra española de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, elogia los tímidos avances en las reformas de una PAC “que ha sabido responder a las críticas”. Sin embargo, lo que nunca debemos olvidar los españoles es que estas reformas han tenido siempre lugar gracias a la labor tenaz de algunos países del norte de Europa y en contra de la férrea oposición de Francia y España, los países que, por ahora, parecen más generosos en las propuestas de la FAO en la reunión de Roma… siempre que no se establezca ninguna vinculación entre el proteccionismo agrícola y el hambre de los pobres.

 

Los especialistas en desarrollo ofrecen pocas certezas y yo aquí sólo quiero recordar dos. La primera es que no hay una receta igual para el desarrollo y la prosperidad de todos los pueblos. Por ello es necesario respetar las medidas de protección de las economías débiles de los países en desarrollo. Estas medidas unas veces frenan la exportación de productos básicos, como los alimentos, y otras veces gravan la importación de estos productos. La liberalización impuesta desde fuera ha arruinado multitud de economías modestas, mientras que una protección cambiante y administrada prudentemente ha permitido a algunos países, en particular en Asia, fortalecer su tejido económico antes de la apertura a los mercados internacionales. Y la segunda certeza es que el proteccionismo agrícola de los países ricos daña gravemente a los agricultores y a la economía de los países más pobres. Naturalmente, hay más factores que intervienen en las políticas de comercio y desarrollo, muchos de los cuales se están debatiendo en Roma. Pero si los países ricos quieren tomarse en serio la crisis alimentaria y la lucha contra el hambre, no pueden seguir disociando como hasta ahora las políticas de cooperación y las políticas agrarias.  

11 pensamientos en “El proteccionismo agrícola y el hambre

  1. Ayer, miércoles, un desnortado El País desplegaba en primera un aparatoso titular anunciando las “miserias” de la presidenta del Constitucional, pero por dentro el reportaje era nada con sifón. Muy desesperados tienen que estar en PRISA para dar con rango de exclusiva una noticia que ABC había dado en dos sesiones consecutivas. Y muy desnortado para hacerle un favor, uno más, al PP en detrimento del PSOE.
    Hoy, jueves, inasequible al desaliento saca en primera un titular que dice: “La tarifa eléctrica sube una media del 6% en plena crisis”. Eso no es un titular, es un editorial. Lo de “en plena crisis” es totalmente superfluo a no ser que se pretenda algo más que informar. Mas exacto sería titular: “La tarifa eléctrica sólo sube un 6%”. Aquí el adverbio “sólo” no sería superfluo, sino informativo.

  2. Le agradezco a Perellada que hable de la agricultura porque me toca de cerca, aunque nadie en mi familia se haya dedicado a tan digna ocupación, advertencia que hago para evitar sesgadas interpretaciones: las tierras de mi familia sólo daban para plantar uns geranios y unos ajos con que aderezar el asado. Dado que no soy tan culto y documentado como Parrellada sino un paleto de calconcillos largos que sólo sabe hablar a la pata llana, y si dije que me toca de cerca es porque soy de un pueblo con una agricultura rica pero abandonada de la mano de los hombres de corbata, y los hombres de azada tuvieron que largarse. Si no hubiera intermediarios que pagaban a tres la leche que vendían a treinta y cinco, tal vez no necesitaran emigrar. De que mi pueblo se haya deshabitado tienen la culpa Banús, las Cajas de Ahorros y los intermediarios, encorbatados especuladores y abyectos acaparadores de dinero. Sí, cuando la avalancha de emigrantes a Europa Orense figuraba entre las provincias más pobres de España pero la Caja de Ahorros de Orense (entonces aún no era Ourense, no me riñas querida Devagar, un bico) era de las más ricas de España, que Parrellada que está en todo me ate esa mosca por el rabo y le ponga altura intelectual. La pasta que los emigrantes de mi zona giraban a través de la Caja de Ahorros de Orense se iba de la mano de Banús a construir pisos en Vigo. Regresaron los emigrantes y como tenían piso en Vigo, a Vigo se largaron. Emigrantes fueron en Europa y emigrantes son de nuevo en Galicia.
    Sube la leche porque la leche escasea, pero Europa les limitaba a los ganaderos la producción mientras miles de millones de humanos se mueren de hambre. Recuerdo que un año en que se produjo saturación de mantequilla, Europa lo soluciono criminalmente: mandó tirar a las cunetas todos los excedentes. Cojones, al menos que nos la dieran a Devagar y a mí para echarnos un tango, aunque fuera el último.

    PD: Con esta letra minúscula que nos han metido en DC me las veo y me las deseo. A quien corresponda suplico que haga una versión en Brahille (no veo para saber si lo he escrito bien, lo siento), y aquí pongo el punto final, que cualquiera sabe si me sale un punto, una coma o qué*

  3. Gracias, Ricardo Parellada, por el excelente artículo, que no me ha convencido.

    Economistas tiene la iglesia, pero a mí me parece que la clave está en la “falta de un diagnósitco común” que señalas. Prudente como eres, matizas y ponderas tus afirmaciones, aunque me da la sensación de que en esta materia hay mucho lugar para el lirismo y/o la manipulación arbitrista. Yo propondría una serie de tesis:

    – La PAC no es la culpable del hambre en el mundo. Hambre hubo antes de la PAC y seguirá existiendo después. La conexión entre las subvenciones europeas a -pongamos- la leche y las penurias del campesino que siembra mijo en Malí es muy difícil de establecer.
    – No sabemos muy bien qué carajo pasa con la “crisis alimentaria”. Lo de los biocombustibles es, en términos globales, el chocolate del loro, así que seguro que hay otras explicaciones, que probablemente tienen mucho que ver con maniobras especulativas.
    – Es razonable que los países se garanticen un umbral mínimo de autoabesticimiento, de producción alimentaria propia.
    – Los campesinos españoles no son una panda de aprovechados que se dediquen a darse la vidorra a base de subvenciones, sino los últimos supervivientes de un proceso catastrófico de transformación económica que se ha llevado por delante millones de puestos de trabajo, una cultura.
    – Sin PAC, la poca vida que queda en los pueblos desperdigados de Castilla desaparecerá. Estoy dispuesto a pagar algo más caro el pan a cambio de vivir en un país más o menos equilibrado con un paisaje rural cuidado, y no en medio de un erial. Prefiero subvencionar los campos de almendros en flor que la minería de la hulla.
    РSe puede y debe mejorar la PAC, y es absurdo que sus principales beneficiarios en Espa̱a sean los grandes terratenientes.

    Abrazos para todos.

  4. El País hoy, p. 10: “La agricultura se ha convertido en un comercio falsario, y que ha estrangulado cada vez a más gente en el planeta. Suecia recordó ayer que sólo si se eliminan o reducen los subsidios agrícolas y se abre “de manera generosa” el acceso de todos a los mercados, podrán los países en desarrollo ampliar su producción para evitar el hambre de sus poblaciones. Para ello hace falta, recordó el ministro sueco de Agricultura, Eskil Erlandsson, completar la famosa Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Pero nadie tiene gran esperanza en que los países proteccionistas den su brazo a torcer.”

    Menos mal que están también los suecos y que la política europea no depende sólo de españoles y franceses. Gracias a ellos quizá dentro de cincuenta años el precio europeo garantizado del azúcar, por ejemplo, en lugar de multiplicar por cuatro el precio mundial sólo lo multiplicará por tres. Y mientras, a seguir llenando de azúcar el suelo de los bares para que la remolacha española pueda competir con la caña brasileña.

  5. No sé que me pasa, tiendo a estar de acuerdo con Teoura de nuevo. Parellada vuelve a la carga con el asunto de las políticas agrarias y el problema del hambre. Tiendo a simpatizar con su postura, pero hay cosas que no comprendo. La PAC lleva 50 años más o menos funcionando y por tanto su papel causal en la crisis actual sólo puede ser menor. Además, la PAC se lleva menos dinero ahora que en toda su historia anterior. Sería extraño concluir que la disminución de los subsidios ha producido la actual crisis. Finalmente, durante muchos años el argumento de los liberales era este: hay que desmantelar la PAC porque genera un exceso de oferta que hunde los precios internacionales, eliminando los incentivos para que los agricultores de los países pobres produzcan. Precisamente para no hundir los precios, se destruían montañas de mantequilla, como recuerda Averlas lúbricamente. Ahora la situación es la contraria: los precios no paran de subir. Resulta extraño que la PAC sea la mala tanto cuando los precios están muy bajos como cuando los precios están muy altos.

    Creo por tanto que hay que separar cuestiones. Una es la crisis actual de los alimentos. Otra, si tiene sentido mantener la PAC. No veo la utilidad de mezclar ambas cosas. Yendo a la cuestión de la PAC: estoy de acuerdo con Parellada en que es una política muy poco igualitaria, los grandes agricultores se lo llevan casi todo. Que se corrija. Y que se eliminen, en la medida de lo posible, las subvenciones a la exportación. Pero estoy de acuerdo con los defensores de la PAC en que la agricultura es un sector estratégico y en que hay que mantener el tejido rural en la medida en que no sea excesivamente gravoso.

    Sobre la crisis de los alimentos, hay mucha demagogia. Vease el caso del biocombustible. Hoy hay una carta muy interesante en el País en el que un experto del sector desautoriza de forma muy contundente los argumentos y datos que utilizó el otro día Rubert de Ventós en un artículo en ese periódico. Yo todavía no he leído una explicación convincente ni de la subida de los precios del petroleo ni de la subida de los precios de los alimentos.

  6. Hoy está la cosa tranquila en el blog. Se vé que los asiduos han debido considerar que efectivamente es el momento de comprar una vivienda, como aconseja la ministra, y habrán decidido salir y ponerse en la cola.
    Después de leer a Ricado parellada, yo aconsejaría a los que están ahora en la cola que se compren la casa con un huerto, por si las reuniones de la FAO no consiguen dar respuesta al tema del encarecimiento de los precios agrícolas.

  7. He criticado la PAC, pero no le he echado la culpa de la crisis alimentaria ni he pretendido saber nada sobre el papel de los biocarburantes. A mí también me parece razonable que los países persigan el autoabastecimiento alimentario. Por eso he dicho que no se debe obligar a los países débiles a que se abran a toda costa. Pero pienso que la PAC es completamente desproporcionada para este fin. Entre las subvenciones desquiciadas y que se vacíe el campo de Castilla hay muchos miles de millones de euros para encontrar un término medio. Y estoy de acuerdo en el carácter estratégico de la agricultura (así titula la ministra el artículo que he criticado), pero me parece que es estratégico para todos los agricultores del mundo, no sólo para los europeos, y que las políticas europeas tienen una influencia enorme en el destino de ciudadanos no europeos. En el mundo contemporáneo, las políticas de los Estados son justas o injustas no sólo por cómo tratan a los ciudadanos, sino también por cómo tratan a otras personas sobre las que tiene gran influencia.

    Averlas, supongo que tiene usted razón sobre los intermediarios, pero creo que es otro problema, que me encantaría que usted mismo u otro bloguero tratara aquí algún día.

    Teoura, aunque la PAC no sea culpable del hambre, no sé por qué tendrá que haber hambre en el mundo después de la PAC. Lo mismo que se extinguió la viruela o la inquisición se podrá extinguir el hambre. Y podrá haber un presidente negro en América. Y se podrá reducir la contaminación del aire y el mar. ¿Por qué no?

  8. Perdoneme Sr Parellada…¿esta usted seguro de que la inquisicion se ha extinguido? Mas bien creo que esta gozando de una segunda juventud en tiempos modernos y con todos los avances tecnologicos a su alcance,siendo Rouco Varela su cabeza visible y Losnatos su voz en la Tierra…..ejem.

    Nunca he entendido como en un planeta como el nuestro tan rico en recursos no se han planteado de una vez por todas las Naciones Unidas en combatir el hambre en el mundo.
    Se que el planteamiento es un poco naif,para los tiempos en que vivimos,pero siempre he pensado que nuestros representantes en la ONU deberian de ser elegidos por sufragio universal de todos los terricolas.
    Un gobierno del mundo democratico.

  9. Muchas gracias a Parellada por su artículo. Yo tiendo a darle la razón, aunque las objeciones de Teoura y Cicuta me han hecho refrenarme un poco el entusiasmo al contestar.
    Yo no sé cuál es el remedio a los probemas que señala Parellada, pero lo que tengo absolutamente claro es que la situación actual del mundo, con un pequeño cogollito en el que derrochamos sin parar y hacemos dietas porque la obesidad es un problema creciente, y una masa de ochocientos millones de personas muriendo de hambre, es una situación que no puede durar. Es totalmente insostenible explosiva y si no se le pone remedio, acabará explotando, no sé cómo, pero explotará. Esta situación, que ya existía, se ha agravado de forma muy aguda con el encarecimiento actual de los alimentos, cuyas causas señala Perallada: aumento del “coste del petróleo, el aumento de la demanda, factores climatológicos y el desarrollo de los biocombustibles”; habría que añadir la la inversión en materias primas con fines especulativos provocada por el aumento galopante de los precios y que contribuye a agudizarlo. Nosotros tenemos la suerte de vivir en el cogollito, pero podemos irnos haciendo a la idea de que no nos va a durar mucho tiempo. Y no creo que el problema se arregle con donativos tipo Domund, ni de quinientos, ni de mil millones de euros. Si supiera cuál es la solución, se la contaría, pero no la sé. Intuyo, desde luego, que las políticas agrarias de la Unión Europea no contribuyen en nada a alcanzarla.

  10. Es muy grave la crisis económica a la que nos enfrentamos y como siempre van a pagar las clases mas necesitadas. El euribor cada vez se acerca mas a hacer imposible que un cincuenta por ciento puedan sobrevivir económicamente. Esta política que esta llevando solo favorece a los bancos y cajas de ahorros que ya no saben que hacer con las ganancias que obtienen cada año. Si los bancos declaran cada año ganancias multimillonarias, a que viene tanta subida de las hipotecas. Que pagan los bancos cuando tienen unas pesetas nuestras. Ahora se dedican a regalar toda clase de artículos, pero regalo de que te inmovilizan tres mil euros durante seis meses para darte una mantelerías de cuatro personas y siguen subiendo el interés de todo lo que dan. Es hora de que si este Gobierno es solidario con el pueblo ponga coto a la tropelía de los bancos. No es de recibo que cada momento estén subiendo las hipotecas llevando a la desesperación a miles y miles de familias, abocadas con este ritmo a quedar en banca rota familiar si no se ven en la calle engullidos por la hipoteca que en su momento fue la ilusión de tener un hogar que por otra parte es un derecho constitucional. Lamento que este Gobierno al que vote y soy militante no tenga la sensibilidad y el coraje de poner a los bancos en su sitio creo que tienen ganancias suficientes para haber dejado las hipotecas este año sin el abuso de subida. De todos es sabido que están dando las cajas de ahorros beneficios a sus empleados para justificar las ganancias desmesuradas que están teniendo.
    Apelo como ciudadano y persona que cree en la justicia social a que el Gobierno tome medidas con los bancos obligándolos a que ayuden a paliar este momento. Después de toro pasado no hacen falta toreros hay que torear en la plaza que tenemos y con los toros que hay y si el Gobierno le tiene miedo al toro de los bancos y cajas jamás podrá aspirar a mantener el bienestar de los ciudadanos. Los ciudadanos solo piden llegar a fin de mes pagar sus compromisos y no estar sin sueños por que les cortaran el agua o el gas o no podran pagar su hipoteca. Todo o casi todo lo que está pasando se debe a la subida del dinero y de las hipotecas, por eso no se compran pisos, coches ni hay ilusión en la ciudadanía para emprender negocios. Mal se nos presenta con una huelga de transporte, metal ecct.y no hablemos de una huelga general que nadie lo remedia llegará a no tardar.
    Creo en este Gobierno y su gestión pero también que tocar a los poderosos no es fácil, es mas fácil atacar a los endebles porque nada pueden hacer, pero si pueden hacer saltar por los aires un Gobierno, una economía y lo que es más terrible la paz ciudadana. Nunca se sabe a donde puede llegar un padre que ve desapareces el pan y el techo de sus hijos y este momento hay muchos padres en este dilema.
    La sociedad como no podía ser menos en estos últimos años nos ha acostumbrado a un bienestar que por otra parte es merecido, que sepa el Gobierno que por culpa de las ganancias millonarias de los bancos se ha llegado a esta situación. Creo que un Gobierno tiene la potestad de poner las cosas en su sitio, que banco o caja declara perdidas? luego entonces a que viene este acoso económico a las familias mas desfavorecidas, el que tenia casa no se metió en la hipoteca tampoco se la han subido, el que pidió un préstamo para hacerse fontanero no tiene chalet en la playa con hipoteca. En resumen apelo al buen criterio de este Gobierno para que sepa de que parte corre el aire, sabemos que la gasolina ha subido pero los bancos gastan poca gasolina en sus fabricas de ganancias. También tengo que decir que los ciudadanos tendremos poner de nuestra parte y no coger el coche para ir por tabaco, que hagamos uso racional de los servicios y tengamos el pensamiento puesto en la economía personal de la que podemos sacar mucho partido.
    Esta es la opinión que yo tengo después de estar trabajando desde que me acuerdo y tener ya cerca de setenta años, que tenga en cuenta el Gobierno que de todos tiene y debe de aprender se lo dice quien tiene los pies en el asfalto, desde aquí se ven las cosas diferentes. Espero comprendan que este no es el tema del que yo hago reflexión pero esto me sale de adentro y tenia que exponerlo. Creo que aquí cerquita tenemos un problema de bastante embergadura.

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