El precio del periodismo

Aitor Riveiro

Si ustedes, lectores del blog, se preguntaron alguna vez cuánto cuesta el buen periodismo, la Agencia EFE acaba de ponerle precio. Según el servicio de noticias público español, una exclusiva de ámbito nacional “vale” 16 euros; si la exclusiva es regional, se pagará a 11 euros; una rueda de prensa, 7 euros… Etcétera.

Así, un colaborador de EFE que asista a tres ruedas de prensa de ámbito nacional al día y, de paso, logre una exclusiva cada semana, se embolsará un total de… ¡480 euros! Hay periódicos que no logran cuatro exclusivas al mes con una plantilla de decenas de redactores (si obviamos a los que se las inventan, claro).

Por ese precio, EFE quiere “personas con capacidad de realizar coberturas informativas en formatos multisoporte en diferentes lugares de España”. La agencia también pide que los candidatos tengan experiencia demostrable, carné y coche propio, conocimiento de formatos multimedia, nivel alto de lenguas cooficiales, disponer de agenda propia de eventos y contactos, así como amplia disponibilidad.

Sumemos: coche, cámara de fotos y de vídeo, ordenador portátil (con sus programas de edición originales, que eso de descargarse contenidos de Internet es pecado capital y digno de ir a la cárcel. Un dato: el programa de retoque Photoshop cuesta la friolera de 1.000 euros), grabadora de voz, …


Ya lo dije hace unos meses en este mismo blog: “Este oficio no se puede desarrollar de forma correcta si el trabajador no tiene una gran estabilidad laboral: para que un periodista se haga las preguntas correctas no puede perder tiempo ni esfuerzos preocupándose por su futuro. El mejor periodismo de España se realiza en aquellos medios que mejor pagan y más seguridad ofrecen a sus trabajadores, no tanto porque sus plantillas estén formadas por los mejores (que en muchos casos lo son) sino porque es mucho más fácil oponerse a según qué peticiones u órdenes cuando las fuerzas están niveladas”.

Puede sonar a reiteración, pero el periodismo es caro: para conseguir, por ejemplo, una exclusiva como la de los espías del Gobierno regional de Madrid, un medio de comunicación necesita tener a un redactor, durante meses y a tiempo completo, volcado en dicho tema.

Un reportaje cualquiera, incluso el acudir a una rueda de prensa y preparar una nota que dé cuenta de lo que allí se ha dicho, es un trabajo que ocupa varias horas.

Voy más allá: coger un teletipo de una agencia, valorarlo, leerlo, completarlo, corregirlo o enmendarlo es un trabajo que, en cualquier caso, requiere de unos tiempos que en nada se parecen a los que, según parece, EFE está dispuesta a asumir.

No voy a volver a reiterar la posición que mantuve en el artículo antes referenciado. Simplemente constatar que ni siquiera el Estado considera que la profesión periodística es digna, por mucho que el presidente del Gobierno diga que hay muy buenos periodistas en nuestro país.

El problema es que, en determinados casos, la empresa pública actúa como ejemplo a seguir de las privadas y parece claro que los precios que estipula EFE para sus futuros colaboradores marcarán tendencia en el sector. La diferencia entre EFE y las demás es que, al ser una agencia pública, debe garantizar a los españoles una información de calidad que abarque el máximo posible de la realidad del país, para suplir las carencias de las empresas privadas.

Para terminar, un dato curioso. EFE cobra como mínimo, de cada uno de sus clientes, 6.000 euros al mes por el servicio que ofrece.