El posible adelanto electoral

Millán Gómez

Una vez conocido que Rubalcaba será, salvo imprevisto en forma de candidato alternativo, el presidenciable socialista a las generales, el principal debate sobre la estabilidad del gobierno lo marca, por un lado, la aprobación de los presupuestos y, por otra, el posible adelanto electoral al mes de noviembre o bien gotar la legislatura hasta marzo de 2012. En cuanto a la primera tesis, no parece que el PSOE vaya a tener excesivos problemas para aprobar las cuentas pues mantiene un acuerdo con el PNV y, además de esa colaboración, uno se remite a los hechos al ejemplificar la buena relación entre socialistas y jetzales. Se ha visto tanto en las Cortes de Madrid como en el Parlamento de Gasteiz, incluso también en diferentes ayuntamientos vascos. La entente entre ambos, si bien no es tan sólida como cuando gobernaron juntos en Euskadi hasta 1998, sí es lo suficientemente importante como para no temer por un problema en ese sentido. Además del PNV, el Ejecutivo necesitaría los votos de otra formación y tampoco parece que coaliciones de izquierda impidan al Ejecutivo aprobar las últimas cuentas públicas de la legislatura. En segundo lugar, como los medios de comunicación tenemos ese punto insaciable, desde el preciso momento que hemos conseguido que Rubalcaba se haya mojado, ahora tratamos de disipar la duda del adelanto electoral. Voces dentro del PSOE y filtraciones a los medios ya no descartan de plano como antaño esa opción.

El PSOE tiene al 99 % un nuevo candidato y no es otro que Alfredo Pérez Rubalcaba. Apenas lleva unos días como oficioso jefe de filas. Ya comienza a trabajarse internamente a la militancia y hemos sabido que cesará de sus cargos una vez sea candidato oficial. Lógico, lo cual en política y en la vida pasa a ser lo excepcional. El adelanto electoral, salvo los datos económicos vayan a peor, es negativo para el PSOE de Rubalcaba (¡qué raro suena!). ¿Por qué? Pues básicamente porque necesita meses para ganarse a la militancia y, aún con mayor ahinco, al electorado en un contexto de hastío versus movilizaciones de progresistas desencantados (más algún conservador coherente, que yo lo he visto) cuyo movimiento perjudica claramente al PSOE y sus intereses. Rubalcaba necesita tiempo para hacerse ver, para ocupar minutos en prensa, radio, televisión e internet. En definitiva, él más que nadie sabe que necesita ganarse a la opinión pública y si bien eso no se consigue en dos días, en uno mucho menos. Repito, salvo que los datos económicos sean tremendamente adversos. El Gobierno, ha errado en sus predicciones continuamente. Por lo tanto, esperemos que por fin acierte y se cumplan sus pronósticos optimistas y quizás frenemos un poco, de golpe, desaceleremos (sic), etcétera. La cuestión es que salgamos p´alante como los de Alicante.

En el pasado cercano, el PSOE la pifió en cuanto a la hora de convocar unas elecciones. Concretamente pasado el Telón de Grelos o aquella tierra que Xosé Manuel Beiras la definía irónicamente como “un farrapo de gaitas”: Galicia. En vísperas de las elecciones autonómicas de 2009, José Blanco, ese político tan denostado pero que ha demostrado tener un olfato como pocos, recomendó al entonces presidente de la Xunta, Pérez Touriño, que convocase las elecciones con unos meses de antelación porque la crisis se comenzaba a notar. Desde San Caetano se negaron en rotundo. Los resultados, cinco mil votos arriba, cinco mil votos abajo (bien es cierto), los conocen ustedes perfectamente. En este caso, desde el punto de vista de consolidación del mensaje, al PSOE le interesa agotar la legislatura y, en base a datos económicos, supuestamente tampoco le interesa adelantar la cita con las urnas.

Según una encuesta de “El Mundo”, el PSOE de Rubalcaba se coloca a 12 puntos del PP frente a los 16 del PSOE de Zapatero. El partido es el mismo, no estamos hablando de partidos ni facciones diferentes. Si alguien lo interpreta de otra manera, se confunde. Un ex-Ministro de Justicia dijo una vez que “soy responsable de lo que digo, no lo que usted dice que digo”. Pues eso. En base a estos datos parece que los socialistas mejoran con Rubalcaba. La intución me dice que, salvo vuelco aún mucho mayor que en 2004, el hasta el momento candidatable socialista no conseguiría el poder salvo, y quizás ni en ese caso, resultados aún más espectaculares ante eta, desmentido empírico del “Caso Faisán” y final absoluto y completo de eta. Salvo en ese caso, y quizás ni así, Rubalcaba solo puede aspirar a una derrota digna y no a una victoria democrática. Los socialistas aficionados al Alcoyano dicen que algo es algo. El problema está en que nos encontramos ante un partido donde el rival rojo se colocó la camiseta suplente con tonos azulados mereciendo con su juego perder y el contrincante vestido siempre de azul eléctrico no merece ganar, como diría mi padre, ni a las tabas.