El pirronismo, estadio superior del cretinismo

Ignacio Sánchez-Cuenca

Aunque en doctos círculos filosóficos y peripatéticos se habla de “pirronismo” para referirse a la doctrina esotérica de Pirrón Elisio, maestro pensador que nunca escribió nada, y cuyas ideas conocemos solamente por mediación de su principal discípulo, Timón Hecateo, el castellano, lengua versátil donde las haya, ha ampliado el significado de este olvidado “ismo”, de manera que, en nuestros días, quien habla de pirronismo no lo hace para referirse a una teoría filosófica de la antigua Grecia, sino más bien para expresar un estadio superior de confusión mental no por extendido menos preocupante. Como reza el título de esta entrada, el pirronismo es una forma acabada de cretinismo. Y no porque pueda decirse que el propio Pirrón, o sus esforzados discípulos, fueran ellos mismos cretinos, sino porque el pirronismo ha devenido sinónimo de espesura mental, falta de reflejos intelectuales, obcecación, impermeabilidad a los hechos, estado genérico de alelamiento, necedad, mala fe e incluso sinvergonzonería.

Cómo puedan aunarse tantas cualidades en un solo vocablo de resonancia metafísica es algo que corresponde determinar a los arqueólogos del pensar. En mi humilde opinión, el desplazamiento semántico que se constata en el caso del pirronismo es consecuencia directa de una de esas inflexiones cruciales que se producen, de modo harto azaroso, en el desarrollo del pensamiento occidental. Someto a su consideración la siguiente hipótesis, arriesgada y falible, mas también, confío, sugerente y preñada de posibilidades: que el  pirronismo en su sentido contemporáneo se condensa en la obra de Carlos Martínez Gorriarán, quien, en un uso ingenioso y recursivo del concepto, un poco al estilo de Kurt Gödel en la famosa demostración de su teorema sobre la esencial incompletud de los sistemas lógico-aritméticos, creó un renovado y radicalmente moderno pirronismo, muy diferente del helénico, según el cual pirronismo y escepticismo no son doctrinas equivalentes. Esta opinión, que en la antigüedad sólo defendió Teodosio en sus Capítulos Escépticos (“Que la secta pirrónica no debe llamarse escéptica, porque si la agitación del entendimiento a una y otra parte es incomprensible, tampoco sabremos la disposición o habitud de Pirrón: no sabiéndola, de ningún modo nos llamaremos pirrónicos�, citado en Diógenes Laercio, Vida, Opiniones y Sentencias de los Filósofos más Ilustres), adquiere, en el contexto del siglo XXI, un nuevo estatuto epistemológico, pues, al considerar que el pirronismo es él mismo la negación de la identidad entre el pirronismo y el escepticismo, se abre la posibilidad, nunca antes explorada, de insertar en el pirronismo las cualidades de su modo constitutivo de proceder, es decir, la incapacidad para reconocer que cosas en apariencia distintas son iguales, distinguiéndose sólo por el nombre que reciben. Esta extralimitación del entendimiento, que separa lo que es igual por su propia naturaleza, produce un desvarío vertiginoso, traducido en torpeza del intelecto.

El pirronismo hodierno ha prendido con especial fuerza en Albacete, gracias a la tarea apostólica desarrollada en aquella entrañable tierra por su creador, el antes mencionado Carlos Martínez Gorriarán. La Sociedad Internacional de Filosofía ha decido organizar su próximo congreso mundial en Albacete, centrando el tema de su nueva reunión en el pirronismo como superación del nihilismo. Pero en esta época de interconexión inmediata, en virtud de las potencialidades infinitas de la red, el pirronismo está siguiendo un patrón de difusión que podríamos denominar transgeográfico, o metaterritorial, o quizá incluso, guiándonos por la hipótesis Einstein-Podolsky-Rosen, confirmada espectacularmente por Bell en sus trascendentales experimentos cuánticos, no local. El pirronismo desafía las fronteras espaciales y se transmite casi telepáticamente. Sólo así se entiende la rápida constitución de centros pirrónicos no homologados, como el blog de Santiago González.

Entre las filas del pirronismo más intransigente, se encuentra Fernando Peregrín, íntimo colaborador del sumo pontífice de la doctrina, quien, entre otros muchos méritos intelectuales, escribió una carta al diario Times de Gran Bretaña en protesta por la entrevista que se le realizó en dicho periódico al etarra Ignacio de Juana Chaos. La carta, que, no hace falta recordarlo, nunca fue publicada, contenía tantas faltas de ortografía, estaba escrita en un inglés tan macarrónico, que no puedo sino reproducirla in toto como muestra de pirronismo extremo. Se preguntarán que cómo ha llegado a mis manos si no salió impresa. La respuesta es sencilla: la reprodujo Carlos Martínez Gorriarán en el blog de ¡Basta Ya!. Para facilitar las cosas al lector, pongo en negrita las faltas e incorrecciones de la carta (notarán que hacia el final de la carta me canso):

Carta de Fernando Peregrin a The Times (cortesía del autor); por fortuna hay quien no pierde el tiempo:

To the Editor of The London‘s Times

Sir,
 
The London‘s Times publish today on the first page of the Internet Edition a photograph and an interview with a criminal terrorist, convicted of 11 terrorist acts and 25 murders. In 1998, while in jail, after knowing the murder by an ETA commando terrorist of Mr. and Mrs. Becerril in Sevilla he wrote in letter this abject commentary:
 
“I am delighted seeing the distorted faces of the relatives in the funeral. Here, in the jail, their cryings are our smiles and we did laughed heartly . The latter ETA action of Seville has been perfect; and with it, already I have eaten for the whole month.”

He’s the sole reesponsible of his health crisis. And if he has decided to kill himself by a terminal hunger strike — wich is not true, for he eats enough just ko keep himself alive without indicting himself serious physical dammage –the only think the Spanish legal system can do is give him parentaral nutrition when in real death risk or close to it.
 
The London‘s Times claims that the “convicted key member of the Basque separatist group” –an euphemism for terrorist and murders– says he backs the peace process”. For those who can be confused with the mantra “the peace process”, in the Basque Country there’s no war, therefore there’s no need for a peace process, an other euphemism that just means a political negotiation to reward politically the terrorist for stoping to kill those wich are not of the nationalist tribe. In our País Vasco, the only part off the EU in wich paradoxically coexist democracy and terrorism, all wich is needed is a process to give to the non nationalist part of the population theri Human rigths and liberty: the complete defeat of ETA and their collaborators.

Las resistencias hacia los pirrónicos son lógicas. La extensión del pirronismo podría acabar con el mundo tal como lo conocemos hoy. El intento pirrónico del Partido Popular de boicotear a PRISA nos pone ante una disyuntiva angustiosa. ¿Conseguirá el pirronismo popular acabar con una empresa que no ha luchado contra el pirronismo con el brío suficiente? ¿Expulsará definitivamente El Pais, a raíz del ataque pirrónico que ha sufrido, a sus colaboradores más pirrónicos? El pirronismo, de hecho, había arraigado con fuerza en este periódico. Vean si no este elocuente texto de un ser pirrónico de los pies a la cabeza, un pirrónico superlativo:

 “Los daños miden en tragedia individual o abismo cultural o metafísico e inabarcable. La topografía del terror debiera estarnos gravada con el mensaje sagrado de la renuncia a la venganza como la negación total a la impunidad y la injusticia. Pero de nuevo en horas estelares de profanadores, resulta melancólico recordar a Isaac Spielrein, revolucionario bajo ese Lenin que evocaba el candidato socialista por Madrid el sábado, fundador de la psicotécnica en la URSS que criticaba poco a su jefe Alexei Gastew, que quería hacer de todos los seres humanos con el plan de la Maschinisazija, la mecanización del obrero y ser humano, a base de miedo.� (Hermann Tertsch, El Pais, 20/3/2007).

 El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, siempre obsequioso con los expertos en teoría de juegos, ha propuesto a este discreto escritor embarcarse, por supuesto con la subvención correspondiente, en la elaboración de la Enciclopedia del Pirronismo. Desde aquí hago una llamada de socorro a los lectores y escritores de este blog para que me ayuden en tan inabarcable tarea.

Para terminar, permítanme que vuelva a los clásicos. Aristóteles, gran observador de los desórdenes de la naturaleza, ya notó una extraña semejanza ontogenética entre la merluza y el ser humano. El pirronismo no hace sino ratificar la genial intuición del estagirita. ¿Acaso no es ya evidente que el pirronismo conduce al género humano a un nuevo estado evolutivo, a una mutación de la propia especie? ¿No es entonces plausible conjeturar que en breve el ser humano evolucionará hacia el merluzo pirrónico y que nuestros hijos, nuestros nietos y nuestros biznietos serán todos, más pronto o más tarde, merluzos pirrónicos?

El proceso, con seguridad, no será lineal. Ya se aprecian formas de pirronismo que escapan a la merluza. Ahí está ese pirrónico inclasificable, Mikel Buesa, una mutación insólita, mezcla de merluza, pez martillo y cangrejo de río, que ayer se describía a sí mismo en la tercera de ABC como antietarra de discoteca. El futuro es sobrecogedor. Prepárense para un mundo dominado por los pirrónicos.