El pie izquierdo

Alfonso Salmerón

Ya tenemos fecha y pregunta de Referéndum y sin embargo, nada parece haber cambiado desde su anuncio. Compás de espera. Todo el verano estaremos a la espera de lo que pueda suceder. Ciertamente, hay un punto intrigante en todo ello. Se hace difícil preveer lo que puede ocurrir. De momento, no parece claro que ninguna de los dos partes vayan a ceder, de manera que lo más probable es se vaya inevitablemente hacia el choque de trenes anunciado. Aunque sigue manteniendo fuelle, el músculo independentista no parece estar en su mejor momento, a tenor de lo que hemos podido observar en la manifestación del pasado domingo. El empeño en la estrategia unilaterial empequeñece el movimiento. La falta de perspetiva de futuro provoca cuando menos el escepticismo entre aquellos que no se cuentan entre los entusiastas de la independencia.

Sería injusto atribuir todas la responsabilidad de este callejón sin salida al Govern de la Generalitat y a las fuerzas politicas que le apoyan. Desde las elecciones catalanas, la hoja de ruta prevista por Junts pel Si i la CUP ha sufrido modificaciones notables con el objetivo de intentar un acuerdo con el Gobierno de España. De la DUI se pasó al Referédum. Un movimiento táctico que no obtuvo el más mínimo efecto en el inmovilismo aplicado por Rajoy. Una posible lectura: ante la presión judicial a la que se ve sometido el PP por los numerosos casos de corrupción en los que se haya directamente implicado, mantener abierto el flanco catalán continua siendo una estrategia muy eficaz para tensionar a su electorado ante unas eventuales elecciones. Así lo ve por ejemplo, Enric Juliana, uno de los analistas políticos mejor informados de lo que ocurre en la política madrileña y así se ha referido en algunos de sus recientes artículos

Sea por el motivo que fuere, lo que parece evidente es que a falta de algo más de 100 días, la política sigue brillando por su ausencia. Catalunya y la corrupción van a ir de la mano en estos próximos meses. De momento, a pesar de los sondeos, Rajoy confía en salir ileso. Es probable que Moncloa esté muy atenta a los movimientos que se producen en Catalunya y en el entorno de Podemos. En ese sentido, Rajoy puede pensar que las señales de agotamiento del procés y de cierto desgaste podemita, avalan su estrategia de menosprecio.

Mientras todas las miradas se dirigen a Puigdemont y a Pablo Iglesias, hay un tercer personaje que tras un momento de fugacidad, ha vuelto a salirse de foco para centrarse en su congreso. El PSOE continúa siendo el gran ausente de la política española. Pedro Sánchez ganó las primarias contra todo pronóstico, después de un revolcón sin precedentes de las bases a su aparato. El PSOE ya ha tenido su propio 15-M. Sobre ello ya se ha escrito estas últimas semanas, pero seguirá dando de qué hablar. A mi juicio, la victoria de Sánchez no es anecdótica y puede tener consecuecias de largo alcance. Tras el congreso del próximo fin de semana, se le espera de nuevo en la arena política y la pelota volverá a estar en su campo.

Antes de su Congreso, el PSOE habrá permitido por segunda vez en un año que el PP siga gobernando, al no sumarse, ni querer liderar una moción de censura contra Rajoy. Los argumentos dados a día de hoy para no apoyar la moción de Unidos Podemos, junto a la más que probable falta de acierto táctico de los de Iglesias, tal vez puedan servir para pasar de puntillas esta semana, pero el lunes 19 habrán caducado. Pedro Sánchez volverá a ser el jefe de la oposición después de una trayectoria épica, catapultado por sus bases, condensando en su persona una parte de la esperanza que todavía atesoran amplios sectores de la indignada sociedad española.

Dentro de una semana, Pedro Sánchez que habrá ganado unas primarias y un Congreso con el lema “Somos la izquierda”, volverá a la arena política y esperemos que el PSOE también. En su mano está empezar a activar una mayoría alternativa parlamentaria, existente al menos en lo numérico, pero desactivada tras el golpe de octubre perpetrado por la gestora. Una mayoría política que, fíjese usted por donde, tendría la llave para resolver los dos problemas políticos más urgentes que tiene España en estos momentos, Catalunya y la corrupción. La solución de ambos pasa por desalojar al PP del Gobierno. La pelota vuelve al pie izquierdo de Pedro.