El Partido X, ¿esto va en serio?

José D. Roselló

Iniciábamos esta semana, que viene a ser la que marca el comienzo del año informativo, con la curiosa noticia de un supuesto nuevo partido político: “Partido X, partido del futuro”.  Debe ser por la sed de novedades, pero ocuparon un buena parcela en los medios de comunicación con algo que no se sabe  todavía si va en serio o si se trata de una tomadura de pelo monumental.

Aparentemente inscritos en el Ministerio del Interior, como preceptivamente sucede con toda nueva formación política, el Partido X tiene como lema “Democracia y punto”, y se caracteriza como rasgo más llamativo, por el completo anonimato de las personas que lo conforman. Tanto es así que la supuesta “rueda de prensa[1]” en dónde se presentaban consiste en un video colgado en youtube donde son dos actores no profesionales los que dan lectura a lo que se supone que son las propuestas de la formación.

Dichas propuestas, cuando las hay, sumen al que las escucha en, como poco, la perplejidad. Podría simpatizarse con el propósito de hacer más intensa la implicación ciudadana en el gobierno, interesante por lo que puedan permitir las nuevas tecnologías en algún caso, así como de una mayor demanda de transparencia, pero la cosa naufraga cuando se llevan escuchados siquiera tres minutos. Por buena voluntad que se le ponga, no se puede tener la seguridad concreta de si eso que se oye no es una broma.

El tono recuerda algo a provocadoras campañas del colectivo “Anonymous”, primero por  la descalificación de “los políticos” en general o a “los partidos”, especialmente a los mayoritarios, sin establecer mayores distinciones, pero sobre todo por el uso de tropos donde se mezclan el lenguaje informático con el político. “Hackear las elecciones generales”, decía Anonymous, “Resetear la democracia” dicen los X. “Pues muy bien” dice el que les escribe. Todo ello trufado de referencias a las nuevas tecnologías, al futuro y a la situación de crisis.

Si se consigue superar el punto de vergüenza ajena que da el oír decir con tanta gravedad tal cantidad de lugares comunes y trivialidades, llega la hora en que el Partido X nos anuncia cuáles son sus fuentes o cual pude ser su posicionamiento político. Pronto acabamos, no son del 15-M, no son de izquierdas, no son de derechas. De hecho no son ni un partido porque no piensan presentarse a las elecciones o sus miembros salir del anonimato para tener uno o dos diputados. Por lo visto sí lo harían si recibiesen millones de votos y fueran, entendemos, prácticamente aclamados rumbo al Congreso.

-Según comenta uno de sus muy discretos miembros en una entrevista al diario.es que deja en mantillas a Beckett, Tip y Coll y Monty Phyton, los tres juntos[2]– 

De hecho, no defienden, según sus propias palabras, ideología alguna, sino “una metodología”. Las medidas a tomar deben ser “las lógicas” y las leyes deben elaborarlas “los que saben”. Como lo leen, como se oye en la “rueda de prensa”.

Parece ser cierto que los tiempos de crisis profundas, como los que vivimos, dan lugar a diferentes variedades de fenómenos populistas. Es de agradecer, siempre, que no se recurra a la violencia o al odio racial, por ejemplo. Sin embargo no cabe duda -siempre y cuando esto no se revele dentro de dos semanas como una estratagema para vendernos una tablet o una tarifa más barata de navegación por internet- de que el mensaje del Partido X encaje perfectamente en este populismo.

Bien es verdad que se trata de un populismo informatizado, algo ilustrado -tampoco mucho- y eso sí, con twitter, facebook, “me gusta”, y youtube por todas partes. De no estar muy abotado el uso del prefijo ciber, les encajaría perfectamente el término “ciberpopulistas”, o “populismo tímido” por aquello de ocultarse siempre,  también otros, que por respeto y tolerancia debe uno omitir.

Curiosamente la depresión, las malas expectativas, la falta de propuestas y de referentes en este caso no cristaliza, por fortuna, en una indignación violenta, sino más bien en una especie de abrumador sentimiento de superioridad a la clase dirigente, y a quien se ponga por delante.

Impagable el cómo narraban dos profesionales serias de la radio, como son Gemma Nierga Pepa Bueno, el hecho de que al solicitar una entrevistaa algún representante de este colectivo, este les exigía realizarla de forma anónima y salir a antena con la voz distorsionada. Se reían a mandíbula batiente, como corresponde.

Enfoque novedoso. ¿Peligroso o fascistoide? No tengo esa impresión, no veo rompiendo cristales a gente que no quiere ni reconocer que está detrás de esto, y además, ciertos adjetivos deben usarse con una moderación exquisita.

Debo reconocer que mi voto no lo tienen ni lo tendrán nunca (o debería decir wikivoto, mi Fav en twiter o así, para estar en línea con el lenguaje utilizado) pero por lo menos a mi han conseguido hacerme hablar de ellos un par de días seguidos ya.

¿Y a ustedes que les parece?