El pacto que no será

Barañain

Parecía que el ejemplo americano -la puesta en escena común de demócratas y republicanos frente a la crisis-, podía cundir entre nosotros. El pasado fin de semana se informaba de que el líder del Partido Popular sopesaba  muy seriamente la idea de ofrecer al Gobierno la firma de un gran pacto en política económica, para “infundir confianza”,  que incluiría la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para el 2009, previa redefinición de los mismos.

El lunes, era el presidente Zapatero quien anunciaba su intención de convocar a Mariano Rajoy  para hablar de la crisis. Paralelamente, desde el Gobierno se volvía reclamar a Rajoy “sentido de Estado” al hilo de las descalificaciones recibidas tras la enfática declaración del Presidente sobre su confianza en la solvencia de nuestra sistema bancario. El martes, la prensa enfriaba cualquier optimismo. Al parecer, Zapatero y Rajoy hablarán de la crisis pero sin expectativa de pacto. Por el lado del Gobierno, Solbes se encargaba de definir las líneas rojas del presupuesto, lo “irrenunciable” del mismo, mientras que a Rajoy eran sus barones más combativos los que le habrían presionado contra cualquier veleidad colaboracionista.

Y sin embargo, el PP haría bien no ya en apostar por un acuerdo con el Gobierno, sino en tomar la iniciativa al respecto. Desde luego, si se confirmara con una  iniciativa de este tipo la voluntad de acuerdo del PP  estaríamos ante todo un giro -en la buena dirección, para el país y para sus propios intereses-, en la estrategia de oposición de este partido.

Frente a una trayectoria de exteriorización en términos dramáticos de las diferencias insalvables con el Gobierno, se pasaría a una disposición al pacto no ya en los temas obligados -por imperativo de la aritmética parlamentaria, como es el caso de las renovación de órganos cruciales del Estado-, sino en asuntos que afectan a la vida cotidiana de los españoles. A mi juicio, la puesta a disposición del Gobierno para acordar aspectos de la política económica podría ser la mejor apuesta llevada a cabo por el PP de Rajoy para ganar la centralidad política.

 

Hasta ahora, el PP  incurría en la contradicción de denunciar la supuesta  radicalización del Gobierno mientras remarcaba los perfiles más conservadores y extremistas de su propia imagen. Cuanto más invocaba su supuesta condición centrista más parecía empeñarse en desmentirse a sí mismo,  dejando huérfano ese espacio político.

 

Ha sido característico de la oposición del PP cuestionar sistemáticamente la agenda del gobierno. Cada iniciativa gubernamental ha sido recibida con desdén porque “no responde a ninguna necesidad social”, porque “no interesa a los ciudadanos”. Es cierto que en las campañas electorales toma ventaja aquel contendiente que consigue imponer de qué asuntos se habla. El problema es que a veces ese criterio sobre el “control de la agenda” se extiende más allá de lo razonable fuera de la competición cuando se trata de hacer oposición a quien gobierna y que, por definición e imperativo democrático, tiene la iniciativa de su lado. La oposición no puede pretender discutir esa iniciativa, que necesariamente girará en torno al programa con el que el partido del gobierno ha ganado las elecciones y no en torno a los asuntos que esa oposición querría plantear. Cuando se insiste una y otra vez en cuestionar las iniciativas gubernamentales invocando la supuestamente escasa demanda social en que, a su juicio, se sustentan no sólo se está despreciando a esa  mayoría ciudadana que ha hecho suyo tal programa (y nadie podrá negar que la fidelidad a su programa es una constante en los gobiernos de Zapatero) sino que  se adopta una actitud defensiva que en nada beneficia a los intereses de la propia oposición pues, a la postre, tendrá que entrar en esos debates, le gusten o no, y lo hará en peores condiciones. Llegado el momento, será difícil convencer con razones rotundas sobre un asunto dado cuando previamente se ha mostrado tanta desgana en abordarlo.

 

Otra curiosa fijación que vienen manteniendo los líderes del PP en su labor de oposición es la de criticar al Gobierno… ¡por no ejecutar el programa electoral de la oposición! Montoro nos recuerda, un día sí y otro también, que él lo haría mucho mejor al frente de la política económica del gobierno. A mí me parece que  tendría más credibilidad si se aproximara – con la humildad de quien perdió las elecciones -, al programa del vencedor para criticarlo y proponer cambios, sí, desde las convicciones propias,  pero asumiendo con naturalidad su papel subalterno. ¿De verdad creen que interesa a los ciudadanos que se pasen cuatro años recordándoles cuál fue el programa que perdió las elecciones?

 

En mi opinión, no descalificar gratuitamente, criticar desde la prudencia y ofrecer pactos al contrario, especialmente en estos tiempos de incertidumbre, es la mejor manera de acreditar una posición centrada, desprenderse de lastres ultras y ganar credibilidad ante una ciudadanía que no está, ahora mismo, para pugilatos.

 

Desde la derecha se ha venido manteniendo la tesis de que la “derechización” del  PP ha sido un objetivo conscientemente buscado por el PSOE. Zapatero no sólo habría desarrollado una política de izquierda “radical” sino que con ella habría estado buscando empujar hacia posiciones extremas al PP. Según esa tesis, ante las iniciativas gubernamentales de reconocimiento de nuevos derechos y la confrontación que implicaban con la Iglesia Católica, o ante la Ley de la Memoria Histórica, etc… el PP no habría tenido más remedio que atrincherarse  en los sectores más conservadores de la sociedad española. El mayor éxito estratégico de Zapatero habría sido, en consecuencia, impedir o desincentivar una política centrada por parte del partido de la oposición, consiguiendo que fuera visto por una mayoría de la sociedad española como una fuerza instalada en la “derecha extrema”.

 

Si, efectivamente, arrinconar al PP empujándolo a posiciones ultraconservadoras ha sido una estrategia del gobierno socialista, habría que concluir que en ese empeño, como suele decirse, se habrían “juntado el hambre con las ganas de comer”. Es decir, si realmente ese era el objetivo de Zapatero, Rajoy se lo ha estado poniendo fácil. O no ha sabido o no ha querido resistirse a ese plan. Pero, en realidad, no era obligado que su respuesta a la ofensiva modernizadora del Gobierno fuera la defensa numantina de los valores tradicionales y el aislamiento contumaz en torno a sus propios y exclusivos postulados. De manera que, una vez renovada sustancialmente la dirección del PP, tal vez estén considerando que ha llegado la hora de renovar también su  estrategia.

 

De momento, la iniciativa de estudiar un posible acuerdo presupuestario con el Gobierno, por el mero hecho de su anuncio, ha sido acogida con cautela y esperanza. La cautela está más que justificada, desde luego, visto no ya la trayectoria pasada sino los últimos episodios vividos en torno al pacto para la renovación del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional, en los que el PP está mostrando una actitud poco congruente con esa supuesta voluntad de acuerdo,  dejando en evidencia la actitud, confiada en exceso, de los negociadores socialistas que esperaban ver correspondida su buena fe con gestos mas conciliadores y propuestas menos “combativas”.

Seguramente, eso abona la desconfianza de quienes no ven posibilidad alguna de que se alcance un pacto presupuestario entre el Gobierno y el PP. (Lo explicaba nuestro Sicilia en este mismo Debate Callejero días atrás). No porque, objetivamente, ese pacto fuera difícil, sino porque no creen que realmente Rajoy tenga interés en suscribirlo. Pero aparte de la desconfianza –ganada a pulso-, hacia la voluntad pactista de Rajoy lo que se esconde detrás de esa suposición es la convicción –que no comparto-, de que el pacto debilitaría las expectativas del partido que lo suscribiese. Si se pacta la política económica con el Gobierno en un período de dificultades,  ¿con qué mimbres se llevaría a cabo la oposición? También se presupone que es recíproco el escaso interés del Gobierno en llegar a ese acuerdo que, poco o mucho, le ataría no teniendo necesidad de ello. De nuevo, estaríamos ante la escenificación de un desacuerdo que se denuncia, imputando su responsabilidad al contrario, mientras se obstaculiza su consecución.

Sin embargo, nadie puede negar el efecto positivo que sobre la ciudadanía tendría un acuerdo entre los dos grandes partidos, sea de naturaleza estrictamente presupuestaria o bien sobre medidas de otro tipo, en relación con una crisis que lo es también, entre otras cosas y como ocurre siempre,  de confianza. Y en contra de lo que ha sido la estrategia seguida hasta ahora por el PP esa aparente puesta a disposición del gobierno, no sólo no lo desarmaría como oposición sino que le haría ganar credibilidad y aumentaría sus expectativas.

58 pensamientos en “El pacto que no será

  1. Continua “La Saga de Los Replicantes” con una nueva entrega “Controlame esa sesión”.

    Video recien sacado del horno donde podreis ver y oir a las grandes figuras de la politica actual, “cara a cara ,verso a verso”.

    Impagable las frases que pasaran a la historia:

    “Las promesas electorales costaron al menos 6.000 millones que han pagado todos los españoles y que han repartido de 400 en 400 euros íntegramente a todos los millonarios y a ningún mileurista”,”Niega usted más que Pedro; que Pedro Solbes”,acusó Sáenz de Santamaría.

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    “Señores diputados controlen sus pasiones mañaneras y acabemos con la sesión de control”. Con esta frase, de la vicepresidenta del Congreso Teresa Cunillera, se puede resumir la sesión de control al Gobierno que ha tenido lugar este miércoles en el Congreso.

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    Que disfruten de este nuevo video de la realidad en colores.

    “La Saga de Los Replicantes III,Controlame esa sesión”.

    Pueden acceder a el a traves de este enlace:

    http://es.video.yahoo.com/mypage/video?s=2906154

  2. Nota aclaratoria:
    son las 19:09 aprox.
    Hacia las 20:00 aprox. comenzara a estar a disposicion del respetable, el video “La Saga de Los Replicantes III,Controlame esa sesión”.
    Cosas de internet.

  3. Por problemas tecnicos de internet solo se puede acceder al video :

    “La Saga de Los Replicantes III,Controlame esa sesión”.

    Dandole un click con el ratón en mi Nick azulado.

    Disculpen las molestias.

  4. Agradecería enormemente a Titos 3 más datos sobre la que puede venirnos encima “dentro de pocas semanas”. Entiendo que lo de la economía de trueque no es en serio, pero sí la gravedad de la información, tal y como la ves, a la que has accedido. Te ruego un poco más de pedagogía e info que podamos entender los legos, si es que tienes más que los días anteriores a partir de tu comida de hoy.

  5. lo del trueque sí es en serio, como la peor posibilidad, de la que espero podamos escapar pero lo grave es que podríamos no escapar, escenario hace poco impensable
    un dato: 2/3 o 3/4 del volumen invertido a nivel global está metido en CDOs, CDSs, First to default swaps, etc, es decir, derivados de crédito montados sobre una gran burbuja que tiene forzosamente que deshincharse. Si lo hace lentamente morirá menos gente pero lo pasaremos mal una década. Si lo hace abrúptamente pues de vuelta al trueque.
    Trueque? Sí, si quiebran los grandes bancos comerciales mundiales los bancos centrales no podrán salvarlos salvo emitiendo dinero a espuertas para pagar sus masivas deudas. Lo que pasa es que entonces el dinero deja de tener valor…

  6. Pos nada, cuidaré mi parcelita de la que saco mis verduritas, huevos, fruta, patatas, me hago mi vinito de garnacha tinta, mis aceitunitas de pico limón y cogeré hormigas aladas, ahora con las primeras lluvias, para manenerlas vivas y poner trampas a los zorzales y otras aves. Ya avisaré cuando ponga el puesto.

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