El otro debate

Padre de familia

 

Señorías, comparezco hoy ante esta Cámara en un momento crucial, en un momento muy duro para la economía de nuestro país. Como saben, estamos padeciendo una fuerte crisis económica que ha dejado a cientos de miles de personas en el paro y que amenaza con socavar las bases de nuestro contrato social del Estado del Bienestar. Quiero, en primer lugar, que todos los españoles sepan que, pase lo que pase, el Gobierno socialista que presido no les va a dejar abandonados, por duras que sean las circunstancias.

 

La crisis que afrontamos es grave, muy grave, como bien saben muchas familias trabajadoras y también muchos empresarios, que se están viendo obligados a cerrar sus empresas o a reducir personal. Seguramente muchos de ellos tengan la sensación de que el Gobierno podía haber hecho más y podía haberlo hecho mejor. Seguramente tienen razón y nos estamos aplicando para mejorar nuestra respuesta. Pero quiero que todos los españoles sepan que el Gobierno que presido se está dejando la piel para resolver esta complicada situación que en modo alguno ha sido provocada por la mala gestión o la imprudencia del Gobierno. 

 

La crisis no comenzó en España, no se originó en malas decisiones tomadas durante la Legislatura anterior. Al contrario, durante los primeros cinco años de mi Gobierno, la economía española creció mucho más que las de nuestros vecinos y España creó más empleos que ninguna otra economía europea. Ello permitió que el paro descendiera a mínimos históricos, pese a que la población ocupada aumentó mucho más intensamente que nunca antes. En consecuencia, la reserva de la Seguridad Social alcanzó cotas sin precedentes. Gracias a que controlamos el gasto público, fuimos capaces de alcanzar un superávit presupuestario sin precedentes y reducir la deuda pública a niveles desconocidos para España y sustancialmente inferiores a los de nuestros vecinos.

 

No es palabrería, son números. No son opiniones, son datos. No les voy a aburrir con una larga serie de cifras pero reto a todo aquél que vaya a criticar nuestra gestión a que lo haga sobre la base de tablas históricas de crecimiento económico, déficits presupuestarios, deuda pública y nivel de desempleo. Y a que lo haga de forma comparada, es decir, teniendo en cuenta la evolución de las otras grandes economías mundiales, empezando por EEUU y siguiendo por Japón, Alemania, Reino Unido, Francia e Italia. Porque no es en absoluto de recibo culpar a este Gobierno de que España sufra las consecuencias de la peor crisis económica desde la Gran Depresión de los años 30. Porque no tiene ningún sentido que se acuse al Gobierno de inacción e ineficacia frente a una convulsión económica de carácter mundial que está llevando a las mayores cifras conocidas desde hace generaciones en términos de déficit público y desempleo, en España, sí, pero también en todas las grandes economías mundiales, y en muchos casos de forma más grave. Porque la realidad es que gracias a la prudencia y a la buena gestión de los últimos cinco años, España está en condiciones mucho mejores que las de muchas de las economías que acabo de citar para hacer frente al tsunami económico-financiero que afrontamos.

 

Es en todo caso cierto que hemos alcanzado la trágica cifra de cuatro millones de desempleados, cifra que sigue aumentando, si bien empieza a hacerlo de forma menos intensa en los últimos tiempos. Quiero subrayar que cuatro millones de cuarenta y cinco es menos grave que cuatro de cuarenta y también que en España hay hoy más parados que nunca pero también hay más gente trabajando que nunca. Y también que el porcentaje de desempleados que en la actualidad reciben subsidio de desempleo es el más alto de nuestra historia.

 

De cualquier forma, cuatro millones de parados son cuatro millones de parados de más, cuatro millones de personas que no pueden verse forzados a pagar el pato de una crisis de la que en modo alguno son responsables. En este sentido, quiero anunciar que con carácter inmediato el Gobierno va a extender en el tiempo la cobertura del subsidio por desempleo para todos aquéllos a los que se les acabe la prestación, con la única obligación a cambio de seguir cursos de formación que les faciliten la vuelta al mercado laboral lo antes posible. Asimismo, estamos y vamos a seguir tomando medidas para mitigar el sufrimiento de aquellos hogares en los que todos sus integrantes se encuentren desempleados. Quiero que a todos los españoles les quede muy claro que el Gobierno que presido no va a abandonar precisamente a los que mayor necesidad tienen de ayuda para capear el temporal: ¡el Gobierno no les va a dejar tirados!

 

En paralelo a la solidaridad con los más afectados por la crisis, el Gobierno se está ocupando de cambiar el perfil de nuestra economía hacia aquellas áreas y sectores que ofrecen una mayor resistencia a los vaivenes de los ciclos económicos. Desde hace al menos un par de décadas, la economía española crea y destruye empleo al albur de la coyuntura económica con mayor intensidad que las de nuestros vecinos: cuando las cosas van bien, creamos más empleos que nadie, y cuando van mal, lamentablemente no somos capaces de mantener los progresos como sería deseable.

 

El origen de esta crisis es foráneo pero es verdad que tenemos muchos problemas puramente internos. El peso del ladrillo en nuestra economía ha venido siendo muy superior al que sería deseable, dependemos en exceso de las importaciones de hidrocarburos, algunos sectores adolecen de la saludable libre competencia y la innovación e impulso empresarial se ven frenados en exceso por trabas y regulaciones burocráticas que es urgente aligerar y simplificar.

 

Por ello, estamos promoviendo activamente las energías renovables, área en la que nuestro país es líder mundial. Pese a haber sido desdeñada hasta hace poco tiempo por algunos, la amenaza del cambio climático junto al elevado coste de las importaciones de hidrocarburos, nos obligan a explotar al máximo la ventaja comparativa de las empresas españolas del sector, que nos va a permitir salir de esta crisis reforzados, exportando tecnología y know how a mercados tan importantes como el norteamericano, cuyo Presidente cita a España como modelo en este área.

 

Señorías, en modo alguno quiero soslayar la gravedad del momento. Podría anunciarles que lo peor de la crisis ha pasado ya, en línea con lo que están diciendo las instituciones económicas internacionales y autoridades independientes como el Gobernador del Banco Central Europeo y el del Banco de España. Es verdad que como anunció mi Vicepresidenta económica tras el Consejo de Ministros extraordinario de la semana pasada, estamos empezando a observar algunos indicios positivos, algunas señales de recuperación que nos permiten albergar esperanzas. Pero no sería completamente honesto con la ciudadanía española si me amparara en los vaticinios optimistas de aquéllos que fracasaron estrepitosamente a la hora de prever la magnitud del colapso financiero-económico que se nos venía encima.

 

Lo que sí le puedo prometer a todos los españoles es que el Gobierno va a seguir dejándose la piel comprometiendo recursos públicos para mitigar el sufrimiento social provocado por la crisis y tomando medidas para reactivar la economía en todos los sectores: obras municipales, infraestructuras, automóvil, etc. En este sentido, es una buena señal que estén empezando a dar resultado los ingentes esfuerzos que estamos financiando con los ahorros realizados gracias a la buena gestión de años anteriores.

 

Ahora bien, sólo conseguiremos darle la vuelta a la tortilla de la crisis con el esfuerzo de todos. Los ciudadanos están ejerciendo un comportamiento ejemplar, manteniendo la serenidad pese a la gravedad de la situación. Los sindicatos están también dando muestras de una gran responsabilidad, aceptando ajustes tan necesarios como dolorosos. Y es de esperar que la patronal arrime el hombro, ahuyentando tentaciones oportunistas y demagógicas: el crecimiento del desempleo demuestra que el coste del despido no es la causa del problema. Este Gobierno cree firmemente y defiende el diálogo social como el método más eficaz para ordenar las relaciones laborales. Pero quiero que quede claro para toda España que este Gobierno no le va a dar la espalda a los trabajadores que están siendo víctimas de los peores excesos de un sistema capitalista que necesariamente tenemos que reformar.

 

Quiero detenerme unos instantes en esta cuestión. Mi Gobierno ha conseguido que la voz de España sea escuchada en los principales foros internacionales en los que se están analizando las causas del desastre económico que nos golpea y se están ideando las reformas necesarias a nivel internacional para evitar que pueda repetirse una situación similar. No voy a responder a aquéllos que nos vilipendiaron acusándonos de querer figurar a toda costa. España, una de las principales economías mundiales, no podía estar ausente de un foro como el G-20 en el que debía estar por derecho propio y en el que tenía mucho que decir. Puedo decir con satisfacción que mi Gobierno ha conseguido posicionar a España donde merece, y ello con el objetivo de contribuir activamente a sentar las bases de un sistema económico internacional más justo y más sensato, en el que primen una mejor regulación y una mayor supervisión.

 

Señorías, en mi llamamiento a aunar esfuerzos para salir de la crisis he aludido a la ciudadanía, a los sindicatos y a las empresas. Quiero ahora pedirles su colaboración. Nuestro país necesita de sus ideas y de su esfuerzo. No es el momento de cruzar acusaciones con la vista puesta en la cita electoral europea del próximo 7 de junio. Tampoco de tratar de cobrarse venganza por no poder gobernar en territorios autonómicos en los que las matemáticas electorales han permitido que gobierne el Partido Socialista.

 

En este sentido, les aseguro que el Gobierno y el Grupo Parlamentario Socialista están y van a seguir estando abiertos a la colaboración de todos los grupos parlamentarios. Las circunstancias económicas que estamos atravesando son lo suficientemente serias como para que todos estemos obligados a hacer el máximo esfuerzo en términos de diálogo constructivo y remar en la misma dirección para salir así cuanto antes de la crisis. Nuestra responsabilidad para con nuestro país y la ciudadanía que nos ha elegido así lo exigen.

 

Como ganador de las últimas elecciones hace poco más de un año, nos corresponde la responsabilidad de gobernar, como a los demás grupos la de ejercer la oposición. Pero quiero pensar que en sus respuestas a mi intervención, su oposición será constructiva, criticando las iniciativas del Gobierno tomadas hasta la fecha pero proponiendo mejoras de las mismas que puedan contribuir al bien común.

 

Ahora bien, este Gobierno tiene una serie de principios, de líneas rojas, que no va a traspasar en ningún caso. Y no lo va a hacer porque no sería justo y porque tampoco sería eficaz. En este sentido, que nadie espere que en las circunstancias actuales vayamos a aceptar dar pasos para debilitar la protección social o para reducir las cargas fiscales precisamente en el momento en el que los recursos públicos son más necesarios que nunca para mitigar el sufrimiento de los más duramente golpeados por la crisis. Con esta salvedad, les reitero mi oferta sincera de diálogo y colaboración que confío sea tenida en cuenta.

 

Por lo demás, y con esto concluyo, la economía no lo es todo en la vida. En este sentido, quiero decirle a todos los españoles que nuestro país va a seguir progresando, reduciendo progresivamente la siniestralidad y la mortandad en nuestras carreteras, expandiendo la red de tren de alta velocidad, prosiguiendo la lucha contra la violencia de género e intensificando, todavía más si cabe, el combate contra la lacra del terrorismo, cuestión en la que, felizmente, en el último año hemos avanzado sustancialmente como es público y notorio.

 

Muchas gracias.

57 pensamientos en “El otro debate

  1. Lo importante del discurso de Mari-Ano no estriba en sus formas faltonas, en su soberbia, en su petulancia. Lo importante, y así lo ha señalado Antonio Hernando (PSOE) en la SER, es que no nos ha dicho, no nos ha concretado, en qué consiste su reforma laboral y en qué consiste su reforma de las pensiones. Claro que, cállelo o no, el tufo ansárico de sus soluciones se atisba sin gran esfuerzo. El no hacerlo se explica por la proximidad de la cita electoral, faltaría.

  2. Gracias por el artículo, Padre de Familia ¿O debo llamarle José Luis? Uff, uno ya no sabe quién escribe en este blog….

    No he podido resistirme a escribir para felicitar a Sicilia por su última intervención -49-. ¡¡Qué brillante y lúcido!! ¿Será Miguel Sebastián? No parece muy creíble proponer lo mismo en crisis que en crecimiento económico. Cuando crecemos sólo hay una propuesta en la derecha: bajar los impuestos. Cuando estamos en recisión sólo hay una propuesta: bajar los impuestos. Curiosos estos tipos que les da igual que salga el sol, granice o caigan chuzos de punta. ¿Solución? Bajar los impuestos.

    Rajoy no tiene alternativa. La derecha no tiene alternativa. Aunque se frotan las manos con la crisis, no tienen ni discurso ni proyecto para salir de ella. ¿Alguien recuerda alguna propuesta concreta de Rajoy hoy?

  3. Erkoreka…ha demostrado en el parlamento que el odio cuando se difunde con cinismo,es materia de estudio psicologico de los peces,que como saben todos son incapacez de acordarse de lo que hicieron en su ultimo movimiento de aleta.

  4. Qué mezquino Ekoreka. Qué sensacional Zapatero.

  5. Y que clase la de Ridao, aunque no sea uno precisamente, muy de ERC.

    Es posible que la Junta de Portavoces haya decidido seguir las sesiones de hoy incluyendo los discursos de ERC, IU e ICV, aunque a uno le parece que seguir a estas horas, tras siete horas de sesión de tarde, constituye un cierto menosprecio para estas minorias parlamentarias.

  6. Curioso que antes de empezar el debate oía yo en la radio que ZP entraba en desventaja, “perdiendo en las encuestas…”, y no se qué mas. ¿A qué encuestas se referían, pensé? ¿A ésas con muestras de 500 que sacan en portada con titulares como “El PP ya gana, si las elecciones fuesen mañana”. La ganancia era un punto y medio, pero lo interesante es que cuando, unos días más tarde, la encuesta del CIS daba al PSOE un punto y medio más, la noticia iba en la página 20 y nada en portada. Y estoy hablando de El País (¡qué no hará El Mundo! recuerdo una época en que se inventaba las encuestas). Admito que he disfrutado con este debate. ZP se ha crecido, no tengo dudas de que ha ganado este debate por goleada y, puesto que gobierna, la sensación es que estamos en buenas manos, y es una buena sensación. Ha sido muy gratificante oir su discurso inicial con tal chorro de medidas atractivas; ver después que Rajoy no conseguía esta vez, en absoluto, ni siquiera echar una sombra de duda sobre la superioridad del lider del gobierno y, por último, me gustó mucho también la calma con que ha respondido a Erkoreka.
    Bona nit. (Aunque no me perderé a Rosa despaña, pero ya como pasatiempo).

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