El ombligo del universo

Guridi

Todavía no hemos salido de la crisis. Y puede que tardemos varios años más en salir. Las recetas de la severa escuela austriaca nos han sumido en un estancamiento pavoroso. Y en Berlín se insiste en que la ausencia de soluciones se debe a que no se han aplicado con la severidad suficiente; en lugar de pensar en que simplemente no funcionan. Los derechos y el bienestar que tan bien funcionaron en Europa después de la última Gran Guerra se han diluido o desaparecido. Y vemos con impotencia cómo es posible que nuestros hijos lleguen a nuestra edad sin ellos.

Hablando de grandes guerras, cientos de miles de refugiados se agolpan a las puertas de Europa y son tratados como si fueran un estorbo más. Europa se ha hecho tan antipática a los pobres, que mira con desprecio a ser humanos que no son tan diferentes de como fuimos nosotros hace no tantos años. Menos años todavía en el caso de los países balcánicos.

Rusia se ha vuelto agresiva y mezcla la nostalgia imperial de los zares con el imperialismo soviético de la segunda mitad del siglo pasado. Los Estados Unidos contienen la respiración, tratando de tomar aire y China mezcla la agresividad con la cautela de quien sabe que su economía puede caerse como un castillo de naipes.

Y aquí estamos, hablando de Cataluña. Entre otras cosas, porque Cataluña lleva demasiados hablando sólo de sí misma. Y no importa nada de lo demás.

Así que tenemos a unos tipos, que han gobernado Cataluña durante cuarenta años, echando la culpa de todo al resto de España. A unos clasistas catolicones y corruptos, cargados de una superioridad moral inexplicable, diciendo que han de cortar los lazos con el resto de la familia, porque no somos dignos. Todo sería mejor. De hecho, han salido portadas de periódicos que decían que una Cataluña independiente no habría corrupción, paro, ni recortes. Como si los que gobernasen fueran otros y como si la independencia de España hubiera salvado a alguien de la crisis. Caramba. Deberíamos habérselo dicho al resto del mundo. Para no ser españoles, están bien jorobados también.

El nacionalismo catalán, copiado del más rancio nacionalismo español, comparte su afición a los curas, a las clases adineradas, a la concepción patrimonial del Estado, al 3%, incluso ese componente etnicista de las rancias esencia, de la raza de hidalgos o de carolingios, según si quien lo dice es Esperanza Aguirre o Mónica Terribas. Demonios, incluso han intentado relacionar el descubrimiento de un homínido en Cataluña con posibles diferencias evolutivas entre catalanes y españoles. Sí, sí. Tal cual.

Y cuando nos enfrentamos a problemas tan importantes como los de los tres primeros párrafos, por no hablar de la contaminación, del calentamiento global, del fraude de las emisiones, del aumento de la xenofobia y de la ultraderecha… Estamos enzarzados como idiotas en hablar de si el 35% del censo tiene legitimidad para liarle al otro 65% la que le está liando.

Asistimos desde hace meses y años a las maniobras de un estafador que huye hacia adelante como Mas, aliado con unos ceñudos intransigentes como Junqueras y cortejando a unos nihilistas dinamiteros como las CUP. Y al otro lado, mediocres señoritos de pueblo como Rajoy, insulsos maniquíes desideologizados como Sánchez y Rivera, u oportunistas sin escrúpulos como Pablo Iglesias.

Así que aquí estamos: creando más problemas a cada día de pasa, como si los problemas del resto del mundo no existieran. Como unos idiotas que discuten por comerse los frutos secos de un avión sin piloto.

Y, como suele suceder, las elecciones no nos van a dar un mandato claro sobre todo esto. El resultado va a obligar a sentarse y a hablar. A eso que ya he dicho que se debería de hacer un parlamento: nos va a obligar a parlamentar. 

¿Pero cómo van a parlamentar unos tipos que sólo saben posar en fotos o agitar banderitas? ¿Qué podemos esperar de políticos que forjan a sí mismos en tertulias o en “aparatadas”? ¿De qué se terminará hablando en la campaña? ¿De temas importantes o de nimiedades? ¿De lo que se tiene que solucionar o de comunicación política y ver quién ha visto más veces “Borgen”, “House Of Cards” o “Juego de Tronos”?