El jugador

Guridi

Quien piense que Pedro Sánchez va a dimitir después de volver a llevar al PSOE a sus peores resultados históricos, se equivoca. Pedro está como un jugador de póker que ha perdido todas sus fichas: mirando al tapete y decidiendo si pide prestado a otro jugador o pone las llaves de su coche encima de la mesa, pero nunca pensando en retirarse. Parte de lo que se decida en el Comité Federal de mañana se hará con nuestros cobardes barones buscando la mirada de Pedro Sánchez, para ver qué pasa por la cabeza del jugador compulsivo.

Mientras, las tensiones crecen, aunque todo el mundo guarda sus cartas para el momento en el que se convoque el congreso federal. Y para el siguiente comité federal. No es lo mismo decidir tu voto de investidura si tu cabeza pende de un hilo. Pedro Sánchez teme, con razón, que le obliguen a abstenerse y luego se lo carguen precisamente por eso. Aunque para ello tendrían que darse dos circunstancias muy improbables: que Pedro fuera discreto y que fuera leal.

En cualquier caso, si Pablo Iglesias ha vuelto a poner cara de santurrón y a decir que aún pueden salir las cuentas para un gobierno del PSOE, es porque sabe que Pedro acaricia las llaves del coche, mientras espera que le toquen nuevas cartas. Iglesias, como buen farolero y tahur, tiene buen ojo para fichar al que no sabe dejar la mesa de juego cuando ha perdido todo lo que tiene.

Los que le invitaron a la partida, los barones y baronesas, se miran ahora incrédulos, dándose cuenta de que no tenían que haber sentado a ese tipo a su mesa. Pero claro, tampoco ven el problema que ellos mismos tienen. La gente como Rubalcaba, Lambán, Page y toda la ristra de cobardes baronías son el problema. Si Pedro Sánchez es un problema, es precisamente uno que han causado ellos. Y por eso mismo ellos tampoco pueden ser la solución.

Pero es algo que no parece verse de momento. Así que aquí estamos, esperando al choque de trenes Pedro-Susana. Uno que no se sabe retirar y otra que no se sabe lanzar.

¿Y qué hacer en la investidura? Pues la verdad es que lo de formar gobierno es problema del PP. Tendremos que ver si Rajoy es tan generoso haciendo cesiones programáticas como lo es prometiendo recortes a Juncker. Un Juncker, por cierto, al que han conmovido poco las promesas del pontevedrés, porque la Comisión ya ha abierto la vía para cascarnos una multa del importe que les apetezca, más la congelación de los fondos europeos destinados a España.

Pero, ¿importa esto al jugador? Al jugador no le importa nada más que la siguiente mano. El jugador se ha pasado la campaña repitiendo una letanía rutinaria de frases prefabricadas, jaleado por un equipo de perdedores, que celebraban cada victoria insignificante como un triunfo porque no han vivido un triunfo en su vida. ¿Qué saben de victorias Luena, Hernando, Óscar López, Maritcha Ruíz-Mateos, María González Veracruz? ¿Qué han ganado fuera del partido? Así les pasa, que celebran hasta ir caminando por la calle sin tropezar con sus propias piernas, mientras se creen que están ganando la maratón.  

¿Y sabéis qué? Que la política no es un juego. Pero a ver quién se lo explica a estos.