El Jueves, la revista secuestrada los viernes

Aitor Riveiro

Cuando parecía que la incompetencia, la estulticia y la absurdez de nuestros políticos y dirigentes era insuperable, el fiscal general del Estado y un señor que se sacó unas oposiciones el siglo pasado decidieron hace ya unos días secuestrar la tirada completa de la revista satírica ‘El Jueves’. Del Olmo estaría muy bien impartiendo justicia en la Almunia de Doñagodina (con perdón de los aragoneses) y Conde-Pumpido debería irse a su casa antes de que acabe el mes de julio. Esto ocurrió, como digo, hace ya unos días y, todavía hoy, sigo dándole vueltas: ¿qué es lo denigrante de la portada de ‘El Jueves’? Quizá el fornicio real sea tema tabú y a mí no me había llegado la circular del Ministerio de los Temas Tabú donde se anunciaba la medida. A lo mejor lo que molesta es que la postura elegida por el humorista no era todo lo decorosa que se espera de sus graciosas Altezas Reales. Puede que el hecho de sugerir que el Príncipe de Asturias no ha trabajado en su vida sea lo que ha molestado a fiscal general, nombrado por el Gobierno. O puede que la libertad de expresión en España esté al albur de que los jerifaltes vean ‘Aquí hay tomate’ en vacaciones. Vasereso.

A ver si lo he entendido: decir que el presidente del Gobierno es un terrorista que organizó el mayor atentado terrorista de la historia de España no es malo; dibujar a Felipe y Letizia follando, sí. Declarar que Zapatero y ETA pactaron el atentado del 30 de diciembre en Barajas no implica ni un tirón de orejas por parte del ministro ‘yeyé’; contar un chiste criticando la supuesta vagancia de la Familia Real pone en marcha la maquinaria represiva del Estado. ¿Me he perdido algo?

La forma en la que se ha desarrollado el asunto ya es de por sí digna de un sainete o un entremés de los corrales de comedia. Por un lado tenemos que la revista, publicada un miércoles, fue secuestrada por el Estado dos días después, cuando la tirada estaba completamente distribuida (y cuando se hizo eco de la misma ‘Aquí hay tomate’, no lo olvidemos); la consecuencia fue la previsible: decenas de personas acudieron a los kioscos a comprar ‘El Jueves’ si no lo habían hecho ya. Todavía resuenan los ecos de las carcajadas que dieron los kiosqueros cuando vieron a los Nacionales acudir a llevarse los ejemplares que quedaban sin vender.

No contento con secuestrar la revista, al señor fiscal se le ocurrió pedir también el cierre de su página web (www.eljueves.es). ¡Sí señor! Una medida inteligente donde las haya: poner puertas al campo. Es de una memez increíble pretender que Internet sea como un recinto físico que se puede clausurar. Exactamente diez segundos después de que la noticia se conociera, decenas de páginas web de todo el mundo replicaban la dichosa portada.

El secuestro de ‘El Jueves’ además es, como decía, absurdo. No hace tanto nos echábamos las manos a la cabeza porque parte del mundo musulmán protestaba contra unas caricaturas de Mahoma; se nos llena la boca de palabras vacías como ‘democracia’, ‘libertad’, ‘igualdad’, pero nos escandalizamos cuando un humorista dibuja los pechos de la futura reina de España. Y luego pretenderemos dar lecciones de… algo.

La respuesta de los políticos ha estado a la altura del asunto: del cieno para abajo. Para el PP, la actuación de Conde-Pumpido forma parte de un plan oscuro y malísimo del pérfido ZP para desprestigiar a la Corona. Desde ahora me declaro ferviente seguidor de �ngel Acebes y pido que le nombren senador vitalicio, o similar: no podemos los amantes del humor grueso perder así como así a una fuente de inspiración y de carcajadas del calibre del señor secretario general del PP.

Pero la puntilla la ha dado la vicepresidenta del Gobierno: otra jueza. De la Vega ha censurado el secuestro de la publicación no porque le parezca anacrónico y un atentado contra la libertad de expresión y los derechos humanos promulgados por la ONU y recogidos en el Tratado Constitucional de la UE aceptado en referéndum por los españoles (aunque se lo hayan merendado recientemente). No; a la señora De la Vega lo que le parece es que “la medida no ha resultado efectiva�. Prometo que sigo anonadado.

Y es que, con todo, lo grave de que la revista ‘El Jueves’ haya sido secuestrada (algo que no ocurría desde 1977, chupas de pana y melenas al viento incluidas, Suresnes reciente, los conciertos del Olimpia sabidos de memoria) no es se haya hecho de forma chusca, cutre e incapaz, sino que se ha hecho atendiendo a la Ley. El hombre que mata osos borrachos, ha estrenado 14 yates en Mallorca, que juró los principios del Movimiento y que ha visto como algunos de sus amigos y tesoreros han sido encarcelados por robar es, junto con su familia, inviolable. O eso dice la Constitución.

Es decir, que uno no puede hacer un chiste sobre la dicción del monarca, lo que ha tardado Felipe en casarse, lo mucho que se embarazan las borbonas y demás. Bueno, poder se puede, pero corres el riesgo de que Conde-Pumpido te secuestre la lengua y, si no cejas en tu empeño, el cerebro. Ya es malo que les mantengamos a perpetuidad (y a tutiplén)… ¡pero es que ni siquiera nos dejan hacer chanzas!

Mientras no arreglemos lo nuestro no creo que seamos quiénes para dar lecciones de democracia a nadie. Y dudo mucho que en este país de meapilas y tiralevitas babosos vayamos a cambiar nunca cosas tan claras como el artículo 56.3 de la Constitución del 78.