El horror ya llegó

TGFY (Trump go f*ck yourself)

Viene la actualidad muy cargada con los pre congresos de Podemos, PP y Ciudadanos y el escándalo por el pago de muchos millones de pesetas a Bárbara Rey por chantajear al Rey, en vez de meterla en la cárcel. Y cualquier dia salta la sentencia de Urdangarín y la Infanta y mientras tanto, Bárcenas y su mujer declarando. Todo ello muy jugoso pero nada comparado con lo de Trump. Aquí escribí a primeros de año que lo que verdaderamente tiene que aterrarnos es el posible triunfo de Le Pen en Francia, improbable pero no descartable. Y sin embargo, lo de Trump promete ser peor de lo que parecía, que ya era brutal.

Sus primeras decisiones son significativas. De golpe y porrazo ha eliminado cualquier referencia al cambio climático de la web de la Casa Blanca y ha eliminado la traducción al castellano. Las anécdotas son también indicativas de lo que puede venir. Su primer tweet como Presidente fue una imagen de la inaguración. Lo malo es que puso una imagen de la de Obama, mucho más concurrida. Y a continuación, cuando le señalaron el error, lo borró, lo que puede constituir una violación de la ley porque todo lo que hace un Presidente, por lo visto, está protegido por ley. A continuación visitó Langley, la sede de la CIA, para rebajar un poco la tensión tras haber establecido un paralelismo entre los servicios de inteligencia y la Alemania nazi, y no se le ocurrió otra cosa que comentar que si cuando EE.UU. invadió Irak se hubiera quedado con los pozos de petróleo, Daesh no existiría dado que se ha financiado mucho con el petróleo. Y a continuación apunta a que igual habrá una segunda oportunidad. Todo ello después de haber dicho infinidad de veces, con razón, que la invasión de Irak fue un error garrafal. Pero nada, donde dije Diego digo digo y ya está. Y a los iraquíes que les dén si se escandalizan ante el comentario de que quizás les vuelvan a invadir. O a los rusos o a quién sea. Soy un payaso paleto y digo lo que me sale de las narices, mi última ocurrencia.

Entre ellas, la respuesta a la pregunta que le hicieron hace un par de días: ¿Cómo sabremos que América vuelve a ser grande otra vez? Pues porque se lo diré, respondió, sin darse cuenta de la gilipollez que suponía. Pero como no puede ser tan tonto, tiene que ser maléfico. El pasado no importa, qué más da lo que dije. Lo que importa es el momento, ni siquiera el hoy, salir del paso con una supuesta gracieta que congracie con mi gente. Su gente que, ha concluído, probablemente con razón, es idiota. Se trata de empatizar, de apelar a los sentimientos primarios, no a la razón. Que te perciban como uno de ellos y eso servirá de vacuna contra todas las críticas.

Escuché solo un fragmento de su discurso de inaguración. Lo que escuché sobre la necesidad de que la gente vuelva a controlar el país y la denuncia sobre el oligopolio de las élites que se reparten la riqueza, me pareció perfecto. Como cuando lo declama Pablo Iglesias. Las denuncias están muy bien y está muy bien que se enuncie, por una vez, lo correcto: las élites dominantes han provocado una ruptura del contrato social que hace que la gente viva peor que sus padres y tema, con razón, que viven mejor que lo harán sus hijos. El problema con Podemos es que sus recetas son casi peores que la enfermedad. Con Trump ni eso. No tiene ninguna credibilidad. Es populismo en estado puro. Engañar al pueblo diciéndole lo que quiere oir, señalar a cabezas de turco como los inmigrantes, los criminales y las élites, y seguir con más de lo mismo: recortes de impuestos para las grandes fortunas y desregulación al máximo, aunque esté comprobado que el sistema acaba explotando y el planeta esté rozando la auto destrucción.

Lo único que le diferencia de Hitler es que no concibe acabar con la democracia como sistema formal. Como Orban en Hungría o Erdogan en Turquía. Pero sin ningún respeto por la democracia material. Lo de la independencia judicial y la libertad de prensa son mariconadas de progres. La desinformación es una treta legítima – quién no hace alguna trampa – y al final, lo único que importa es ganar, como Mourinho en el futbol, o Lenin en la política: el fin justifica los medios.

Obama le dijo a sus hijas que lo único que es verdaderamente el fin del mundo es el fin del mundo. Puede que Trump no sea el fin del mundo – ojalá – pero verdaderamente se le parece.

En Israel suelen quejarse de que se les critica más a ellos por actuaciones que, cuando las lleva a cabo en mayor medida un dictador repugnante, generan mucha menos crítica. Precisamente porque se espera mucho más de la única democracia de Oriente Medio, fundada por la inteligentsia judía europa. Estados Unidos ha salvado a Europa en dos ocasiones y, con todos sus defectos, ha impulsado la democracia y los derechos humanos en el mundo como no lo ha hecho nadie. Sin Eleanor Roosevelt y el respaldo de su marido no tendríamos Declaración Universal de Derechos Humanos. Sin EE.UU. no habría habido Plan Marshall y una OTAN que impidió que la URSS pudiera expandirse todavía más hacia el oeste de Europa. Estados Unidos es donde la Revolución Francesa triunfó, con apoyo francés, antes de poder hacerlo en Europa. EE.UU. es donde se libró – y ganó – el combate por la igualdad racial y donde se inventó la discriminación positiva para las minorías. El divorcio y el aborto eran perferctamente legales mientras en Europa seguíamos librando batallas para avanzar mínimamente hacia la protección de la libertad individual.

En fin, es verdaderamente trágico que la mayor amenaza a los valores occidentales venga precisamente de su máximo garante. Lo único positivo es que Europa, si consigue hacer de la necesidad virtud, podría finalmente independendizarse y retomar su liderazgo sobre los valores de la Ilustración. No le pongo mucha fe, pero sobre todo sufriendo una influencia tan negativa, e impredecible, desde el otro lado del Atlántico.