El hombre en el suelo

Guridi

Todos sabemos que José Luis Rodríguez Zapatero acudió al programa “El Objetivo”, de la periodista Ana Pastor. He de decir que acudí a ver la entrevista con ganas de ver cómo el ex-Presidente del Gobierno ejercía su papel de “jarrón chino”, usando la terminología de Felipe González.

La verdad es que no quedé decepcionado. Sabía que Zapatero no iba a meterse con nadie y que no iba a impartir resentidas lecciones al estilo de Aznar. Zapatero se sabe fuera de la política activa y, al contrario que el resto de políticos en su situación, no iba a inmiscuirse en asuntos cuya responsabilidad ya no le corresponde.

Me gustó que hablase de resolver la situación con Cataluña atendiendo a las demandas legítimas de sus ciudadanos, adaptando la Constitución para que seamos más los que quepamos en ella y mostrando su contrariedad por cómo el Tribunal Constitucional mutiló un Estatuto de Autonomía que había sido refrendado por la ciudadanía catalana, tras ser dolorosamente revisado y votado en el Parlamento catalán y la Cortes Generales españolas.

Me gustó que no se atribuyera el fin de ETA y que reconociera con serenidad que es un triunfo colectivo, fruto de años de dolor y resistencia frente a la banda y que atribuyera un mérito especial a la ciudadanía vasca, que es calificada tan a menudo de cobarde por los capitalinos machitos de tertulia de la TDT Party y barra de bar.

Me gustó que se le tensara el gesto cada vez que se mencionó el nombre de la Canciller alemana Angela Merkel y espero de veras que en su próximo libro relate, negro sobre blanco, la actitud de  la adusta gobernante que más está haciendo por desintegrar la Unión Europea y todos los logros derivados de ella.

Me gustó que reconociese sus errores, que confesase su preocupación por recuperar el Estado del Bienestar antes de que terminen de llevárselo por delante, que dijera que cree que se puede ser un país competitivo sin ser precario, ni pobre, ni desigual.

No me gustó tanto comprobar que no se iba a defender de las mentiras, los bulos y las infamias que le llevan echando encima desde que ganó las elecciones. Seis días después, aún queda en las ondas, en el papel y en Internet el olor almizclado del odio africano que se vertió contra el ex-presidente la noche de la entrevista. Desde mayo de 2010, Zapatero decidió que iba a sacrificarse y a dejar que los golpes le cayeran a él. Y en España no podemos resistirnos a seguir pateando al hombre en el suelo.

A los periodistas que se quejaban de que no hubiera dado titulares, me gustaría recordarles que, salvo casos excepcionales, en Moncloa y en Ferraz se abría un turno de preguntas en las ruedas de prensa. Y que el Presidente Zapatero concedió entrevistas a todos los medios. Hasta llegó a conceder una entrevista en YouTube donde contestaba a las preguntas de los internautas. Si lo único que quieren son titulares, imagino que estarán satisfechos con el trío humorístico Floriano-Pons-Alonso. Los dan a cientos, siempre y cuando no se les haya adelantado alguno de los actuales ministros, que combinan a partes iguales la incompetencia, el cinismo y el humor sin gracia.

A los que le culpan de la actual situación en Cataluña, recordarles que Zapatero ya se encargó de desmontar el Plan Ibarretxe mediante el debate, su voto en el Parlamento y el diálogo, sin amenazas de cárcel, ni discursos que denigraran a ninguna parte de España. Que se encargó de que la actualización del Estatuto de Autonomía catalán fuera lo más consensuada  y democrática posible. Quizá habría que preguntarse si los actuales problemas no vienen de diarios que sacaban montajes de Carod-Rovira estrechando las manos de terroristas con un cartel del PSOE al fondo. O de recogidas de firmas contra el Estatut, o del boicot a los productos catalanes.

A los que le relacionan con la anulación de la “Doctrina Parot”, no les diré nada. Son gente intoxicada por el odio, que abrazan con el ansia de un yonki infamias tales como pensar que el PSOE es un partido favorable a ETA mientras aún enterrábamos a nuestros muertos, que se ve que son víctimas de segunda. La verdadera rendición ante ETA es dejar que los terroristas te aterroricen y llevar tu miedo, tu ansia de venganza y tu paranoia a acabar con los derechos de todos para acabar con unos pocos.

Les recordaría especialmente el sufrimiento de los socialistas vascos, que vivían en casa con el punto de mira de los macarras y asesinos abertzales sobre ellos; para después ser recibidos en Madrid al grito de terroristas por el fascio chalado de gafas de sol, bigotito de lápiz, abrigo de visón y cardados de pelo azul. Se lo recordaría si no fuera porque en su esquizofrenia de odio aún piensan que el PSOE puso las bombas del 11M. Sólo puedo desear que en su furia nihilista se lleven por delante el PP antes de consumirse a sí mismos, en mitad de la ruina de sus televisiones a dedo, sus panfletos subvencionados y sus misas a Franco.

A los socialistas que se quejaban de que Zapatero no ofreciera soluciones a la actual situación del PSOE, recordarles que para eso fue elegido Rubalcaba, con el que Zapatero está siendo mucho más leal de lo que Alfredo es o ha sido jamás con él. Si conseguís que Rubalcaba salga de su escondite, aprovechad para pedirle cuentas. A ver qué os responde, si es que os responde y no manda a otro en su lugar. En el mejor de los casos puede ser a Maravall y en el peor, a Pedro Sánchez. Si eso os desanima, os emplazo entonces a buscar a vuestros delegados al Congreso de Sevilla, preguntadles en asamblea qué demonios hicieron esos días.

 A los que se quejaban, en general, de que Zapatero es el responsable de todos los males actuales, me gustaría decirles que Zapatero no tiene la culpa de haber sido sustituido por personajes como Rajoy, sino que eso es producto del voto y de la abstención de cada uno. Que cada uno haga examen de conciencia y se pregunte qué votó o si no debería haber ido a votar. Si los logros que hoy mutila el Gobierno del PP los pusieron en marcha Cayo Lara desde su aldea, Alberto Garzón desde su tienda de campaña, o Centella desde su Comité Central. 

Es verdad, Zapatero es culpable de no defenderse. Pero deberíamos pensar de qué son culpables los que le atacan.