El futuro

Guridi

Pedro Sánchez avanza hacia el Congreso Federal PSOE a velocidad de crucero. Ya tiene planeado todo lo que quiere hacer con el partido y sus partidarios, en los “congresillos” siguen demostrando el mismo nivel de sectarismo y de agresividad que en la campaña por las primarias previa.

Ahora queda todo el proceso de consolidación de Pedro Sánchez, que incluye eliminar todos los posibles focos de resistencia interna, para poder hacerse un partido a medida de aquí a octubre.

Para octubre se habrán completado todos los congresos regionales y provinciales del PSOE, además de haberse renovado (o consolidado) los liderazgos en las agrupaciones locales. Veremos si los llamados “barones” han podido aguantar la marea de mala baba desatada desde los acontecimientos de octubre y siguen en sus puestos. De momento, Lambán, Page y Ximo Puig ven el futuro muy negro. Y tras las primarias, nadie se atreve a hacer pronósticos. Dejando de lado las opciones Pedro-Susana de mayo, los sectores críticos de todas las federaciones socialistas se sienten más fuertes que nunca y es bastante posible que la gente se lleve algún disgusto. Y no sólo los llamados “susanistas”, sino César Luena en La Rioja, Eva Díaz Tezanos en Cantabria o Idoia Mendía en Euskadi.

Hasta que Pedro no sienta el partido como un traje a medida, el perfil político del PSOE en el Congreso de los Diputados y en el Senado va a ser más bien bajo. Así que nos podemos ir olvidando de especulaciones con la moción de censura-paripé de Podemos y con la posibilidad de que el PSOE intente algún golpe de efecto parlamentario en las semanas anteriores y posteriores a su Congreso Federal, que se celebrará los días 16, 17 y 18 de junio en Madrid.

Todo lo que pase de aquí a octubre será descrito como “una ola de cambio”, pero la verdad es que cambio va a haber poco. No hay más que echar un vistazo a las listas de delegados a los congresos: son casi los mismos nombres que hace 20 años, sólo que los nombres han cambiado posiciones: unos más arriba y otros más abajo.

Porque, ¿es cambio Ávalos, que lleva toda su vida siendo “aparato”? ¿Es combatir a las puertas giratorias Borrell, que sólo compite con el marido de Cospedal en presencia en Consejos de Administración? ¿Va a ser más democrático un partido que va a dejar en manos del líder todo y que sólo se podrá someter al control de los afiliados si así lo decide? En realidad da igual. Aquí lo importante era el “fast food” comunicativo que se ha proporcionado a las tertulias-basura de media mañana y a las redes sociales, que buscan embriagarse con facilidad, sin tener en cuenta la calidad del caldo.

También queda ver qué va a pasar con Juventudes Socialistas. En principio, el “sanchismo” no tiene mayoría en éstas, por lo que buscará hostigarlas mediante retirada de fondos (no olvidemos que Pedro también impondrá al nuevo gerente de Ferraz), recortes en personal y en presencia en los órganos de representación del partido.

Una vez llegue octubre, Sánchez ya se sentirá libre para empezar a hacer su versión de lo que él considera que es política. Dado que Rajoy ya ha aprobado los presupuestos y está tranquilo por lo que puedan decir en Bruselas, dejará que Sánchez empiece a maniobrar en el Congreso de los Diputados.

Lo que estimo más probable que Pedro intente hacer su propia moción de censura y se dedique a tratar de devolver a Podemos todos los órdagos que se ha tenido que tragar por parte de Pablo Manuel Iglesias Turrión. Por su parte, Podemos tratará de romper el impulso del que ahora disfruta Pedro para volver a tratar de fijar las normas y los marcos discursivos de la oposición.

Nos espera un verano de “blitzkrieg” y un otoño de lucha por el “lebensraum”. Poneos cómodos.