El fracaso de la estrategia internacional de Rajoy en el tema catalán

José Rodríguez

Parece que el gobierno haya delegado en Torrente su estrategia de gestión de su versión sobre el “procés català” de cara a la prensa internacional. Mientras los defensores del proceso soberanista han cosechado enormes éxitos en la prensa internacional (Bloomberg casi a diario está publicando noticias sobre el “procés” con claro sesgo favorable a los soberanistas), hay editoriales como los The Economist que exigen que Rajoy permita votar a los catalanes o que alertan de que la inacción del gobierno de Rajoy no ayuda como el de Forbes.  El procés ya se hace eco la prensa francesa, y con visiones más favorables a los soberanistas que al gobierno de Rajoy. Hasta Mario Soares ha regañado a Rajoy. Artur Mas es incluso articulista de “The Guardian”. Rajoy ni se le espera en la prensa internacional.

Los soberanistas necesitan dos cosas para ganar. Por un lado garantizar una mayoría más cómoda dentro de Catalunya, por otro lado un reconocimiento internacional o al menos que las cancillerías no pongan palos en las ruedas a la independencia de Catalunya y al futuro de una Catalunya independiente. Un reconocimiento implícito más que uno explícito a los hechos consumados de una posible declaración unilateral de independencia.

Lo primero solo requiere tiempo, los independentistas son casi 2 millones de las personas que normalmente votan, de 3,5 millones de votantes en las participaciones más altas. Eso les da una garantía de ganar cualquier elección autonómica y tener garantizada una mayoría independentista en el Parlament. Pero es también una mayoría muy precaria para garantizar la victoria del sí en un referéndum. Pero esa mayoría se gana día a día. Cada día que pasa el independentismo gana unos pocos ciudadanos más. Las reacciones del gobierno español (inmovilismo, no reconocimiento del proceso, intentos de judicializar un proceso político) y sus contínuas “cagadas” ayudan a que los ciudadanos pasen el Rubicón de la independencia. Además, la sustitución generacional favorece a los independentistas, cada año que pasa, por pura demografía se van sumando más independentistas y van desapareciendo unionistas.

Lo segundo el mismo Rajoy está ayudando. Parece que la estrategia de comunicación del  gobierno español la haya diseñado alguien de la CUP para ayudar a los independentistas. El ridículo que está haciendo la fiscalía española intentando encausar a Artur Mas a pesar de la negativa de los fiscales catalanes está dando una imagen de victimización del movimiento independentista. La actuación para bloquear la consulta canaria por las explotaciones petrolíferas ha aparecido en la prensa internacional por la gestión chapucera para impedir el asalto de Green Peace a un buque de exploración petrolífera.

Declaraciones  de algún general que indica que el proceso no puede ser resuelto por la fuerza o por vía judicial sino política tampoco ayudan a mejorar la imagen del gobierno de España.

En todo este proceso la prensa internacional está viendo unos líderes políticos catalanes que hacen declaraciones en inglés, francés e italiano, que responden preguntas, que hacen ruedas de prensa de horas y que están a disposición de los medios. Mientras tiene unos líderes del gobierno de España que dicen vaguedades, incapaces de cumplir sus propias amenazas, que no son capaces de aceptar una rueda de prensa, por no decir que son incapaces de hacer una rueda de prensa en inglés o francés o cualquier lengua que no sea el castellano. Un Presidente que se esconde detrás de una pantalla de plasma y que deja el campo descubierto en la prensa internacional al soberanismo.

Francamente, al menos en lo que es la estrategia para influir en la opinión publicada internacional el soberanismo catalán está barriendo al gobierno de España. En una batalla desigual donde la capacidad de influir en cancillerías y prensa internacional debería estar a favor de Rajoy, su propia inactividad y sus evidentes errores sólo hace que la esté perdiendo.