El final está cerca

Permafrost

Mi artículo de hoy tiene algo de ligera catilinaria, aunque no es difícil generalizar su idea subyacente. Digo lo primero porque tomo como caso de estudio a una de las figurillas que revolotean en el santoral patrio de la carcunda carpetovetónica, y lo segundo porque tal personaje no es objeto de mi atención por especial merecimiento, sino como mera ilustración de una categoría harto frecuente en los mentideros (nunca mejor dicho) de nuestro desolador panorama mediático. El sujeto de mi malsana curiosidad no es otro que Ignacio Villa, director de los servicios informativos (?) de la cadena COPE. Pero, para no enajenarme inmediatamente a quienes, con buen criterio, recelan de los personalismos, ofreceré primero la reflexión general. El resto será un aditamento para quienes compartan mi morboso interés por la documentación de necedades. Lo que distingue al sectario partidista del común de los mortales no es que aquél presente características de las que éste carece, sino que las manifieste en extremos patológicos.

El repertorio de fenómenos mentales rutinarios que la psicología social reconoce en cualquiera para defender y mantener contra viento y marea ideas preconcebidas y prejuicios fácilmente refutables alcanza en el sectario su mayor expresión y excelencia. Uno de estos fenómenos consiste en la capacidad para percibir continuamente indicios supuestamente probatorios que refuerzan la creencia propia (existan o no) y la facilidad con la que se ignoran o tergiversan las pruebas en contrario, de modo que observadores distintos llegan continuamente a conclusiones opuestas observando exactamente los mismos hechos.

 

En este sentido, por ejemplo, cuando un sedicente periodista predice mil resultados catastróficos de una determinada cuestión (muchos de ellos, probablemente, incompatibles entre sí), basta que uno solo de ellos se cumpla (incluso a medias), para entonar un exaltado “ya lo decía yo��?, olvidando los otros 999 supuestos erróneos.

Se trata de apostar a todos los números para no perder nunca. El “proceso de paz��? va a salir mal. ¿Que al final resulta que el bombazo deriva precisamente de que no se estaban haciendo las malditas concesiones? Da igual, teníamos razón, por aquello de que si no cede le ponen bombas y si no se las ponen es que ha cedido, o algo así… ¿Que en el nuevo informe pericial sobre los explosivos del 11-M no aparece ni rastro de la maldita nitroglicerina que sirvió poco menos que para linchar a Sánchez Manzano y significaba que el sumario se venía abajo? Da igual, el caso es que el DNT no puede estar en la Goma 2 ECO y teníamos razón. Así, hasta el infinito… y más allá.

Existe en el sectario, además, la tendencia a dejarse embargar por un arrollador wishful thinking que le lleva a descubrir la inminente confirmación de sus anheladas predicciones ante cualquier acontecimiento: ya se acerca el momento esperado; la parusía está a la vuelta de la esquina.

Y aquí es donde entra en juego nuestro amigo Villa, a quien, como se habrá podido adivinar, considero un ejemplo cabal de sectario impenitente (e impertinente) y que pertenece a esa clase tan bien descrita por la feliz ocurrencia zapateril: “un profeta del desastre y un desastre de profeta��?. Esta constatación se me hizo manifiesta a partir de algunos de sus frecuentes artículos en Libertad Digital.

A raíz del atentado en la T-4, resultaba trivial comprobar de qué deseo está impregnado el comentario del Sr. Villa de 15.1.07: “Estamos ante un presidente del Gobierno acabado políticamente […]. Su legislatura está acabada […], como si fuera un boxeador sonado […]; su única salida es tirar la toalla y convocar elecciones. Zapatero ha tocado fondo y no tiene donde agarrarse��?. Y en su artículo de 11.1.07: “Estamos ante un Gobierno que parece que se haya desplomado […]. Faltan catorce meses para terminar la presente legislatura y se hace muy difícil pensar que Zapatero pueda seguir al frente todo ese tiempo. […]. Un Gobierno descompuesto que se ha convertido en un peligro para los ciudadanos.��? ¿De qué me sonaba a mí eso de la descomposición, el boxeador sonado, haber tocado fondo, un gobierno en las últimas? Claro, lo había leído cuatro días antes (7.1.07): “El Gobierno está noqueado��?, “como un boxeador sonado, […] Rodríguez Zapatero se desmorona��?, es “el final del eZPejismo��?.

¿Pero la cosa no venía de lejos?, me pregunté tratando de hacer memoria. En efecto, acompáñenme en un recorrido retrospectivo por las facultades precognitivas del pitoniso Villa. Y es que el maestro ya nos anunciaba la misma hecatombe progresociata a los pocos días de iniciar el nuevo año (4.1.07): el atentado de Barajas es “el final de una etapa de hacer política vacía��?, “el ocaso de un presidente��?, “estamos ante un Gobierno acabado, sin programa ni gestión��?. Pero resulta que esas advertencias no eran tampoco entonces novedosas. El augur ya anunciaba una catástrofe el 16.11.06: “Zapatero, la referencia absoluta de este Gobierno, se encuentra en el momento más complicado de la legislatura. […] Zapatero ha entrado ya en la cuesta abajo de la legislatura. Ha tocado fondo��?. Se trata de “un Ejecutivo en estado terminal��?, “un Gobierno en ruinas. Con este panorama, no es descabellado un adelanto de elecciones��?. Sigamos en este viaje cronológico inverso: el 6.6.06, teníamos nuevamente “un presidente descompuesto��?, “un presidente noqueado��?. Unas semanas antes (15.5.06), se trataba asimismo de “un Gobierno sin principios y en descomposición��?, “con una imagen lastimosa, desvencijado��?, un Gobierno que “hace ya muchos meses que ha perdido los papeles��?. Muchos meses, efectivamente. El 9.5.06, “un gobierno tosco y desquiciado��? “parece al borde del colapso��?. ¿Dónde está ese momento primigenio, el principio del fin, el amanecer del Apocalipsis sociata? ¿Será el 21.3.06, con “un gobierno que está para el arrastre��?? No, sigamos retrocediendo. El 14.11.05 tenemos nuevamente (¿y van…?) “un Gobierno en descomposición��?, que está “ofreciendo la imagen de un Gobierno finiquitado��?: “la situación límite en la que se encuentra este Gobierno es propia de los últimos coletazos de una legislatura��?. Pero no podemos detenernos aquí. Ya desde el 26.5.05 “se derrumba el castillo da naipes��? y “hace mucho tiempo que no se veía a un Ejecutivo tan noqueado��?. ¿Hasta dónde habremos de remontarnos en el calendario del oráculo? ¿Desde cuándo pendía sobre el Gobierno el mismo ominoso vaticinio que el dedicado al malhadado Moratinos (8.2.05: “el Ministro de Exteriores se encuentra en una situación límite. […] Estamos ante el vivo retrato de un ministro en las últimas��?)? ¿Podremos detenernos el 19.10.04, cuando el gobierno “sobrevive enchufado a la respiración asistida��? y “el Ejecutivo de Zapatero ha cumplido seis meses de inoperancia��?? Parece que no, habrá que continuar río arriba, pues el 16.7.04 ya tenemos un “Gobierno que no gobierna��?, que está “arrastrándose��?, “con el agravante de que el tiempo se acaba para ellos��?. Y llegamos, por último, al final. O sea, al principio, porque, nada menos que el 14 de abril de 2004, ante el Debate de Investidura, el vate Villa nos avisaba de que este niño nacía muerto. En efecto, nos advertía, “Zapatero llega al poder […] con más de un perdigonazo en el ala. […] Estamos ante un Gobierno cansado antes de tiempo��?. Y, si nació cansado, imaginémonos cómo estará ahora el Gobierno, después de casi tres años noqueado, arrastrándose, derrumbándose, descomponiéndose y en las últimas.

Qué clarividencia la del Sr. Villa. Cuando finalmente doblen las campanas por el Ejecutivo de ZP podrá musitar satisfecho: “ya lo decía yo��?. El problema, precisamente, es que no ha dicho otra cosa, pero ya se sabe que hasta un reloj parado da bien la hora dos veces al día.