El espíritu de la derrota

Permafrost

Que los seres humanos, individual y colectivamente, apenas se enfrentan a los hechos desnudos sin acompañarlos de un discurso destinado a interpretarlos, adaptarlos o manipularlos conforme a sus propios deseos, temores o intereses personales es una tesis que no sorprenderá a nadie por su audacia. En este sentido, ciertas tradiciones sociológicas llevan décadas hablando de infraestructura material y superestructura ideológica, así que no me atribuiré originalidad alguna por las líneas que siguen.

Se ha mencionado muchas veces que la historia la escriben los vencedores, imponiendo su visión unilateral sobre una realidad a veces molesta. Sin embargo, no es menos interesante el marco justificativo elaborado por quienes ven sus anhelos truncados, esto, es, el discurso de la derrota. Cuando los hechos no nos son propicios, sólo quedan las palabras y éstas pueden cristalizar en diversos tipos de narrativa dignos de atención. Así, denigrar lo que se ha perseguido infructuosamente es un mecanismo harto conocido de autocomplacencia, perfectamente reflejado en la fábula de la zorra y las uvas. No es casualidad, por tanto, que el siempre agudo Jon Elster escogiera el título de “Sour Grapes” (Uvas Amargas) al escribir, en particular, sobre las preferencias adaptativas: las que pretenden acomodar nuestros deseos a nuestras posibilidades, tratando de eliminar aquellos deseos que se revelan pertinazmente fuera de nuestro alcance.

Pero, junto a este desprecio hacia lo inasible, existe otra modalidad de consuelo más sutil y de evidentes connotaciones religiosas. Si tuviera que darle un nombre, hablaría de la desmaterialización o espiritualización de la batalla terrenal. Y si buscara un lema compendioso, bastaría “mi reino no es de este mundo”. Me surge esta reflexión atendiendo al tratamiento de tres episodios históricos dispares, de cuya lectura extraigo ese rasgo común. Se trata del desarrollo del taoísmo, la derrota confederada en la Guerra Civil americana y la creencia en un mesías pacífico en los orígenes del cristianismo. Permítanme hacer una breve exposición antes de incurrir en su perplejidad escéptica.

En la introducción a una antigua edición bilingüe del libro del Tao (de la que me sobra la mitad), leo una interpretación sugerente: “Cuando en el período Chun ciu comenzó a derrumbarse el sistema esclavista, algunos nobles arruinados se convirtieron en yin shi (letrados escondidos en su retiro). Insatisfechos con la realidad social de su tiempo, sentían una profunda aversión hacia las formas de gobierno de aquel entonces, que extendían, llevados por el pesimismo, hacia todo tipo de gobierno. […] Por otro lado, el hecho de su ‘retiro’ condicionó unos sentimientos y una teoría alejada de la sociedad e incluso, en casos extremos, de este mundo”. Y, puesto que el libro del Tao fue escrito cuando se desmoronaban las estructuras esclavistas, “su ideología es pesimista y, sobre todo, pasiva en sus planteamientos. El wu wei, es decir, el no-actuar, la no-intervención, sería así el nuevo recurso de una clase amenazada de muerte para frenar la implantación de la clase enemiga, que recurría al sistema ‘activo’ de la promulgación de las leyes detalladas, de validez universal para todos los miembros de la sociedad sin excepción privilegiada alguna”. Aquí se reúne tanto el rechazo de la realidad material desagradable, como el alejamiento de “este mundo”, con el énfasis en una plano espiritual alternativo.

Remitiéndome ahora a la Guerra Civil americana, observo la existencia de cierta tradición revisionista, asociada a la visión sureña, que se adorna de alusiones a una supuesta noble causa difícil de concretar entre ensoñaciones vaporosas. De acuerdo con el mito de la “Lost Cause”, el Sur quería preservar su cultura única (y, curiosamente, la esclavitud no era una base fundamental de dicha cultura), así como los derechos de los Estados (sea esto lo que sea). Dirigidos por valientes y caballerosos oficiales (en particular, Robert E. Lee), la Confederación peleó con gallardía en una situación de pavorosa inferioridad y finalmente sucumbió ante un enemigo numérica pero no moralmente superior. El historiador Harry S. Stout describe así el origen de esta visión: “Al tiempo que el curso de la guerra parecía favorecer al Norte y las noticias de victoria escaseaban para el Sur, los desmoralizados soldados sureños se ampararon en la religión de manera cada vez más visible. […] ¿Acudieron a la religión debido a la creciente certeza de que la suya era una guerra perdida? Tal vez algunos lo hicieran, pero se trataba de algo mucho más complicado. Enfrentados al fracaso, necesitaban saber que no habían luchado en vano. Habiendo sacrificado tantos padres, hermanos e hijos, necesitaban explicar y justificar la aparente ausencia de bendición divina hacia sus esfuerzos. En aquellas rudimentarias iglesias improvisadas en los campos militares, una nueva religión vio la luz: la religión de la ‘Causa Perdida’.”

Pero es en el tercer ejemplo que deseo mencionar donde este discurso trascendente y purificador de la derrota se hace más patente y notable en sus resultados últimos. Merece la pena tratarlo con mayor extensión. El ya fallecido antropólogo Marvin Harris se enfrenta al problema del culto al mesías pacífico desde la perspectiva del materialismo cultural en su célebre “Vacas, cerdos, guerras y brujas”. Su constatación de partida es muy simple: “Durante el período del dominio romano, si podemos decir que hubo un estilo de vida predominante en Palestina, éste fue el del mesías militar vengativo” y, sin embargo, “los evangelios cristianos no exponen, ni siquiera mencionan, la relación de Jesús con la lucha de liberación de los judíos. Por los evangelios nunca conoceríamos que Jesús pasó la mayor parte de su vida en el teatro central de una de las rebeliones guerrilleras más feroces de la historia. […] Y mucho menos habríamos sospechado alguna vez que el mismo Jesús murió víctima del intento romano de destruir la conciencia militar-mesiánica de los revolucionarios judíos”. El antropólogo describe el complejo y convulso contexto de la época y observa que “el culto de Jesús no era ni la más importante ni la más amenazadora de las situaciones rebeldes” a las que tuvieron que enfrentarse los dominadores romanos. Antes, durante y después de Jesús, “los romanos continuaron tratando de limpiar el territorio rural de Judea de ‘bandidos’. […] En medio de todo este derramamiento de sangre, los contendientes militar-mesiánicos aparecían una y otra vez”. Así pues, prosigue, “en la medida en que el culto del mesías vengativo estaba arraigado en la lucha práctica contra el colonialismo romano, el culto del mesías pacífico toma la forma de una paradoja aparentemente inexplicable. El mesías pacífico del cristianismo aparece en el momento más inverosímil en la trayectoria de 180 años de guerra contra Roma. El culto a Jesús se desarrolló mientras la conciencia militar-mesiánica se aceleraba [y] se extendía […]. Su aparición en el tiempo parece totalmente equivocada”. La explicación de M. Harris es que, “aunque no podamos equivocarnos sobre el momento en que habló Jesús, hay muchas razones para suponer que estamos equivocados en cuanto al contenido de sus enseñanzas. Una sencilla solución práctica […] consiste en que Jesús no era tan pacífico como se suele creer, y que sus verdaderas enseñanzas no representaban una ruptura fundamental del mesianismo militar judío. […] Es probable que la ruptura decisiva con la tradición mesiánica judía se produjera sólo después de la caída de Jerusalén, cuando los cristianos judíos que vivían en Roma y en otras ciudades del imperios se desprendieron de los componentes político-militares originales de las doctrinas de Jesús como respuesta adaptativa a la victoria romana.” Según esta provocadora hipótesis (que me limito a extractar en cuanto a sus conclusiones y para cuya argumentación me remito a la obra original), “Jesús y sus discípulos nada hicieron que los hubiera distinguido de los miembros de un movimiento militar-mesiánico incipiente” y “la conciencia de estilo de vida compartida por Jesús y su círculo íntimo de discípulos no era la de un mesías pacífico”. En consecuencia, “para los romanos Jesús sólo era otro personaje subversivo que merecía el mismo destino que todos los demás bandidos y revolucionarios agitadores de masas que seguían saliendo del desierto”. A juicio del Profesor Harris, “el entorno práctico en el que se escribieron los evangelios, que describen a un mesías puramente pacífico y universal, era la consecuencia de la infructuosa guerra judía contra Roma. Un mesías puramente pacífico era una necesidad práctica cuando los generales que acababan de derrotar a los revolucionarios mesiánicos judíos –Vespasiano y Tito– Llegaron a ser los gobernantes del imperio romano. […] Las condiciones adecuadas para la difusión del culto de un mesías pacífico estaban por fin presentes en toda su fuerza. Los cristianos judíos se unieron entonces sin reservas a los conversos gentiles para convencer a los romanos de que su mesías difería de los mesías bandidos-zelotes que habían provocado la guerra y que continuaban creando problemas; los cristianos, a diferencia de los judíos, eran pacifistas inofensivos sin ambiciones seculares. El reino cristiano de Dios no era de este mundo; la salvación cristiana se encontraba en la vida eterna más allá de la sepultura; el mesías cristiano había muerto para traer la vida eterna a toda la humanidad; su enseñanza no planteaba ninguna amenaza a los romanos, sólo a los judíos; los romanos fueron absueltos de toda culpa en la muerte de Jesús; los judíos solos le habían matado; Poncio Pilatos fue un mero espectador que nada pudo hacer para impedirlo”. El referido autor concluye precisamente que “el secreto del mesías pacífico se asentaba en los campos de batalla y en las repercusiones de dos harmagedones terrenales. El culto del mesías pacífico tal como lo conocemos no hubiera prosperado si el curso de la batalla se hubiera vuelto contra los ‘Hijos de las Tinieblas’ [los romanos]”.

Por mi parte, no afirmo el fundamento o exactitud de estas hipótesis en cada uno de los casos aquí expuestos. Sin embargo, en la medida en que puedan resultar plausibles, no cabe duda de que sus consecuencias distan de ser triviales, pues, como tantas veces se ha observado, las personas no reaccionan necesariamente ante la realidad, sino ante la percepción que de ésta se forman.

64 pensamientos en “El espíritu de la derrota

  1. Da el perfil, lo que pasa que hasta el más “berrendo” de los miembros de cualquier colectivo siempre será una hermanita de la caridada al lado de Guzmi, que da más perfil de Santa Maravillas.

  2. A “España entera” que nos estará leyendo. (Sabido es que “España entera” es todo lo que crece dentro del artículo 143 de la Constitución. Del resto yo no puedo opinar por mi condición imperialista. Espero que lo entiendan)

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    Tampoco es necesario que acaben ustedes así su habitual tertulia sobre Rosa Díez y UPyD. A mí me tienen enganchados. Como un reloj les sigo.

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  3. Creo que la interpretación de Marvin Harris queda muy bien complementada con la de Nietzsche, que sitúa el origen de la moral cristiana (o socrática, pues dice que tanto da) en el resentimiento de los débiles ante los fuertes. Pero quiero señalar otra cosa. Después de que haya lanzado estas hipótesis, me parece que no es mucho pedir a Permafrost que nos dé alguna pista, por pequeña que sea, de su opinión sobre las consecuencias no triviales que se podrían extraer de los grandes eventos que relata. En particular, me gustaría saber si le parece que la comprensión del surgimiento de cualquiera de estos tres espíritus de la derrota, o de algún otro, dejaría o no algún espacio para preguntarse si ese espíritu conlleva buenas o malas ideas. Una vez comprendida la clave histórica del surgimiento del mesías pacífico, por ejemplo, ¿podríamos preguntarnos, de todas formas, si el amor a los enemigos y a los débiles es mejor o peor que la ley del más fuerte? ¿No podríamos también pensar que la derrota militar es la ocasión para caer en la cuenta de que la felicidad está en la paz con uno mismo y con los demás y no en la guerra y la destrucción de los enemigos?

    Se me ocurre otro gran evento, más reciente, que podríamos comprender mejor por el espíritu de la derrota, y me gustaría saber vuestra opinión. Nos creíamos sanos, fuertes, sin límites. La inteligencia y la gestión generaban dinero fácil, bienestar y felicidad. Ya no había otra potencia y no necesitábamos negociar, sino simplemente imponer nuestras condiciones. Pero el tejido financiero estalló y las empresas y la gente seguían demandando para funcionar un dinero que se había evaporado. Entonces eligimos de presidente a un mesías negro que demandaba seguridad social para todos y más impuestos para los ricos. El espíritu de la derrota explica que esa gran nación haya claudicado y en las elecciones de noviembre no hay manifestación alguna de liderazgo moral y esperanza en el futuro, sino la adaptación de las preferencias de una gran nación, nacida para ganar, a la derrota, la regulación estatal, el socialismo y el multilateralismo. Lo cual conlleva, quizá, consecuencias no triviales.

  4. Ricardo, es curioso, yo tenía la sensación de derrota viviendo bajo esa irrealidad de “inteligencia (?), gestión (?), dinero fácil…”, y ahora la sensación es más positiva… no sé.. qué cosa más rara…

    (Amistad, nuevas coordenadas: Brian)

  5. Sobre el asunto del día. Primero: el auge de los orientalismos y los misticismos de toda laya (entrego un euro a quien descifre lo de la laya) a finales de los años sesenta del pasado siglo poca relación guarda con derrota alguna. Al revés, el flower power y el misticismo nacieron más bien como consecuencia de la sobreabundancia y de los insólitos niveles de desarrollo alcanzados tras la Segunda Guerra Mundial. Lo cual quiere decir que debe haber otra ruta aparte hacia la no agresión de la que llega mediante la amarga experiencia de una derrota.

    Segundo: hay un fenómeno paralelo, no sé si inverso, al que describe con tanta elegancia Permafrost. Me refiero al engaño al que se someten a sí mismos los vencedores. No me refiero ahora a que los vencedores escriban la historia. Lo que tengo en mente es esto: los vencedores suelen pensar que sólo ellos tienen derecho a disfrutar de su victoria y que aquellos que intentan emularla no son dignos de la misma. Pondré un ejemplo. Los nacionalismo exitosos (los que han conseguido alcanzar la forma de Estado tras un proceso casi siempre traumático de asimilación de gentes diversas, imponiendo lenguas, costumbres, sistemas de medida, educación nacional, etc., etc., etc.) consideran una aberración que los nacionalismos sin Estado traten, incluso aunque sea por medios más pacifícos que los que ellos mismos ensayaron en el pasado, de conseguir idéntico resultado. Así, una vez que la asimilación es efectiva y el Estado funciona, a pleno rendimiento o de forma renqueante, eso es ahora igual, todos presumimos de liberales, de valores cívicos, y nos descojonamos de los intentos tribales y provincianos de los movimientos nacionalistas. Se detecta aquí cierta ceguera del vencedor, que en seguida olvida cómo llegó a tener lo que tiene. No creo que me haya explicado, pero la neurano no me da para más hoy.

    Coda: cuidadito con Marvin Harris, que era un tramposo fenomenal, así como un escritor provocativo y muy entretenido. No conozco lo que escribió sobre Jesucristo y los judíos, pero sí he leído lo que dijo sobre el tabú de la carne de vaca en la India y sobre los sacrificios humanos de los aztecas, y al parecer todo se basaba en la imaginación portentosa de Harris más que en una investigación científica. Los investigadores han demostrado cómo retorcía los datos hasta hacerlos encajar con la teoría preconcebida que tenía en la cabeza.

  6. Mil gracias, Permafrost. Maravilloso artículo, aunque sin tiempo para comentar. Vuelva usted pronto, por favor. Se le echa de menos.

  7. Ricardo Parellada has dado en el clavo con Obama…lastima que la teoria de los juegos no permita hacerles a los americanos conscientes de que en España la derrota de los necios es mas productiva…jeje.

    (Si “El que esta leyendo” este comentario ha entendido lo que quiero decir,que se ponga en contacto lo antes posible con su medico de cabexera…jeje.)

  8. Leo por encima las intervenciones de hoy y me da la impresión de que AC ha repartido sustancias entre el personal. Qué bien se lo pasan ustedes…..

  9. No te quepa duda, Don PMQNQ, dopaje total el de hoy (mea culpa) en perjuicio del gran artículo de Permafrost, que vuelve por sus fueros.

  10. La he liado parda

    Tiene razón Polonio #47. Para un día que Permafrost escribe y tenemos un artículo interesante voy yo y saco el tema de Tardà. Lo siento, le debo una a Permafrost. He “tardaneado” valga la expresión.

    Pero como el mal está hecho ya… solo algunas cosillas

    a) Hay dos artículos que critican a Tardá con los que uno no puede oponerse. Uno desde la óptica independentista y otro desde la ética. Sin que por ello debamos pensar que independentismo y ética son antagónicos. Y no hablan de la Constitución,ni ná de ná!!!!

    a.1 http://blocs.mesvilaweb.cat/node/view/id/115879 (en catalán)
    a.2 http://blogs.publico.es/dentrodellaberinto/299/pro-patria/ (Espido Freide)

    E incluso hay otro todavía más ilustrativo

    a.3 http://www.joserodriguez.info/bloc/?p=1037

    Segundo párrafo de #58 Don Cicuta… Donde hay que firmar?? lo puedo “intertextualizar”???

    #45 Salaberria. Respecto a la Constitución todo depende si la consideras autopista donde circular o peaje.

    Y ahora hablando en serio….

    Polonio, Para cuando una causa en facebook pidiendo la dimisión de M. Tura? Qué tal Montse Tura la consellera Basura? Si la crea me uno.

    Inconmensurable Nerva #44. Ha pensado que UPyD podría dejar el laicismo y pasarse al mazdeismo? Porqué feudalismo y no más lejos… y porqué piensa que con la muerte del centenario catalanismo todo se acabará. Ud y yo sabemos que nos reencarnaremos en otrotro avatar, que Angra Mainyu nos devolverá a este mundo para luchar contra la luz. He sido bárbaro, sarraceno, apestado, hereje, Papa, hugonote, holandés, jesuíta, boxer, comunista y catalanista… hasta este siglo. Y seguiremos luchando hasta que Cthulhu depierte. Inconmensurable Nerva 🙂

  11. Estamos de chufla casi todos, en este momento casi es mejor a cada momento noticias alarmantes de economia, casi se comen algunas de signo positivo, así que casi que no dar ninguna en este sentido, para qué, (haberlas ailas) pero para que, que se proyecta ayudar a los Ayuntamientos, ni lo sueñes, es poner mas deficis, si nó seria igual la oposicion diria que que no se hace nada por los municipios, en fin viendo un resumen del Parlamento y como se aplauden Gobierno y oposision, he pensado lo que seria si a sus señorias se les aplaude por realizar su trabajo, que tal quedaria cuando un albañil ponga un ladrillo, cuando un camarero nos sirve un café, cuando el pescadero nos da una buena merluza,cuando un emigrante lleva el carrillo de un invalido,los pescadores que salen a la mar, los conductores de autobus y metro, en fin todos los que realizan su trabajo les aplaudimos al momento pareceria la calle unas castañuelas y de todoas formas aplaudiriamos a los trabajadores y no son trabajadores sus señorias?. En fin ayudaria a sobrellevar esta crisis que no es mas ni menos que avatares de la vida. A la oposision a cada noticia alarmante, a cada cifra de parados en aumento, a cada subida del euribor, del petroleo, la subida de la luz,en resumen a cada noticia negativa le supone un motivo para defenestrar al Gobierno. En fin como se dice cada noticia cada cual la interpreta como bien le viene para su ego, unos la botella casi vacia y otros casi llena, pero la botella está ahí, con su contenido, si tiene poco liquido es que nos lo hemos bebido, pero yo nó Dios me libre, ese Dios que todos hacemos a nuestra medida, Franco fué dictador cuarenta años por la gracia de Dios y a mi poca gracia que me hizo. Nos acordamos de Santa Barbara cuando truena para que no nos caiga el rayo encima.
    Al carro del ganador todos se suben, que le pregunten a la Iglesia Catolisisima, cuando acabó la guerra, cantaron el cara al sol hasta en las catecrales, pusieron a Franco en las misas, lo metieron bajo palio como al santisimo y a los pecadores a picar piedra en el Valle de los Caidos, haber si eso no fué una Iglesia a medida de las circustancias. Estuvo, está y estará a favor de la derecha mas oledora de alcanfor ( dejese aparte la otra Iglesia la del sacrificio y moderacion) haberla aila, las creencias cada uno con las suyas a medida de su creencia personal, yo dejé de creer en Rouco Varela hace tiempo, cada cual que opine lo que quiera.
    Lo de Izquierda Republicana y el PP votando juntos es lo justo el tiempo se encarga de poner a cada uno en du lugar. Noticia positiva ahora cada vez que se habla de ETA es para ponerla en su sitio, en la carcel, bastante publicidad tuvo gratuitamente cuando hubo negociaciones, el tiempo pone las cosas en su lugar. En fin es mi contribucion respetando las demas Tiempo al Tiempo.

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