El debate que se avecina

Ignacio Urquizu

En poco más de una semana se va a celebrar el Debate del Estado de la Nación.  Como en ocasiones anteriores, este debate es el punto y final del actual curso político. Pero además, también va a representar el fin de la legislatura. Aunque todavía queda un periodo de sesiones, pocos dudan de que durante los próximos meses gobierno y oposición van a tener en el punto de mira las siguientes elecciones generales. Por ello, este debate es más relevante que los tres anteriores. ¿Qué estrategias seguirán José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy? El Presidente del Gobierno tiene una nueva magnífica ocasión para hacer balance de una legislatura exitosa en lo económico y lo social. Cabría esperar que el líder socialista repasara los principales logros de su gobierno: crecimiento económico, creación de empelo, política social, nuevos derechos civiles…. Ya lo ha intentado en anteriores ocasiones –por ejemplo, en el programa “Tengo una pregunta para usted�-, aunque el éxito fue modesto. ¿Por qué? Su discurso se limitó a ser una cascada de cifras macroeconómicas, dando una sensación de lejanía. Por ello, de cara al nuevo debate, debería de ser capaz de presentar estas cifras como algo cercano al ciudadano. O, dicho en otras palabras, ligar lo micro con la macro.
 
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No obstante, centrar todo el discurso en la política económica sería un error. Existen numerosos casos de gobiernos con exitosos datos económicos que pierden elecciones y gobiernos que en medio de crisis económicas acaban sobreviviendo. Por ello, en su discurso no creo que pase por alto los temas que han centrado gran parte del debate durante esta legislatura: la política territorial y el proceso de paz. En la primera de las cuestiones, los resultados han sido mejor de los augurados por los pesimistas. Finalmente, España no se ha roto (aunque continúa sin letra en el himno nacional), los Estatutos de Autonomía se aprobaron con un amplio consenso y las comunidades autónomas disponen ahora de más recursos para hacer frente a sus competencias (recordemos, por ejemplo, la inyección económica a principio de legislatura en sanidad). El balance final es positivo y el gobierno podría explotarlo frente al Apocalipsis predicado por el Partido Popular. En cambio, en el segundo de los temas, el proceso de paz, el gobierno debería de dar más explicaciones. Todavía quedan algunos puntos por esclarecer. El problema no es que los use la oposición (entre otras razones porque cualquier afirmación sería producto de su imaginación), sino que ETA tiene incentivos para filtrar todo aquello que pueda perjudicar al gobierno. Además, debería de huir de cualquier imagen derrotista. Lo extraño en los últimos años no ha sido la política antiterrorista, sino el comportamiento de la oposición. El líder de la oposición ofrece más incertidumbres y es difícil saber por qué estrategia optará. Durante los pasados tres años Mariano Rajoy se lo jugó todo a la carta de la crispación. Existen indicios para pensar que no fue una mala opción: ha movilizado a gran parte de su electorado mientras que parte de los votantes de izquierdas ha optado por la abstención. No obstante, en las últimas semanas los principales paladines de la crispación han desaparecido del espacio público (¿qué fue de Acebes y Zaplana?). Además, el líder del PP ha optado por un perfil más moderado y menos estridente. Pero las dudas me asaltan. Si la estrategia consiste en haber crispado durante tres años para pasar a un final de legislatura sin “ruido�: ¿cómo son los votantes de centro-derecha? ¿Son miopes los votantes moderados? ¿Sufren de presbicia los más radicales? Parecen asumir que cada tipo de votante maneja tiempos distintos: mientras que el pasado es relevante para los radicales, los moderados sólo consideran el presente. Otra cuestión que me intriga del líder conservador es los temas que abordará en su discurso. Recientemente, admitía que hacía “preguntas estúpidas� en el Congreso. Así que seguramente tratará de llenar de inteligencia su intervención. Pero, ¿seguirá apostando todo a la lucha contra ETA? ¿Tratará de hacer mella en las filas socialistas con la política territorial? Atentos.