El coste de la austeridad

José D. Roselló

No es la primera vez que en este blog hemos tratado el enfoque de política europea respecto a la crisis, considerándolo equivocado por su orientación. La diferencia esta vez es que empiezan a aparecer datos que ilustran la manera en que esta orientación pasa factura inmediata en términos de crecimiento y empleo.

Refrescando los puntos principales de la argumentación: la austeridad puede ser una virtud respetable a la hora de conducirse en la esfera privada. En cuanto a virtud, es buena per se y cuanto más se la practique, más moral es su practicante. Enhorabuena. Es curioso, por cierto, que austero se defina como “sobrio, morigerado, sencillo y sin ninguna clase de alardes”. ¿Alardear de austeridad, entonces, no es lo opuesto a la austeridad misma? Para un próximo post, o para los comentarios.

El debate sobre política económica no aspira a dirimir cuestiones tan elevadas como la ética o la moral, limitándose mejor a evaluar costes y beneficios de las diferentes asignaciones de recursos, dentro de las restricciones en cada momento y atendiendo a unos objetivos dados.

Lo que se ha dado en definir como “polí­tica austera” (quizás abusando un poco del lenguaje) consiste en responder a la contracción económica presente preocupándose fundamentalmente por reducir el equilibrio de las cuentas públicas en lo fiscal mientras que, desde lo monetario, se mantiene que tener una inflación reducida es el objetivo primordial. A la vez, el banco central interviene marginalmente como prestamista de último recurso. Esto se sustancia en: reducciones de gasto y aumentos de impuestos, tipos de interés en niveles “vigilantes” y muy contenidas actuaciones del BCE.

Por oposición, lo que podrí­amos denominar política “no austera” pasaría por una polí­tica fiscal expansiva que fomentase la actividad, una política monetaria de bajos tipos de interés para abaratar la financiación y una actuación del Banco Central decidida a actuar como comprador de la deuda pública que se generase en el proceso.

Ambas líneas de actuación tienen costes y beneficios, la cuestión es, teniendo en cuenta la situación actual, cuál es la línea que resuelve más problemas, o los problemas más urgentes.

Durante los años 2008 y 2009 la actuación de política económica tuvo ciertos rasgos integrados, se trató de respaldar lo antes posible la situación del sistema financiero, se potenció la coordinación internacional y se practicaron, con diferentes intensidades, medidas de estímulo fiscal.

Es a partir del año 2010, una vez pasada la alarma de colapso financiero internacional, cuando los enfoques de polí­tica económica se polarizan a uno y otro lado del Atlántico. Mientras que Europa opta por responder a las presiones sobre la deuda pública con una actuación contractiva, vigilante de los déficit y la inflación, Estados Unidos se decide por una actuación expansiva.

Esta línea de actuación explica en muy gran medida las diferentes trayectorias de las economías europea y americana que muestran los siguientes gráficos.

La lí­nea y la flecha marcan un momento especialmente significativo en la instrumentación de la respuesta ante la crisis. A finales de 2010 la FED anunció una expansión cuantitativa de 600 mil millones de dólares, destinados a la adquisición de deuda del gobierno americano, que se llevó a cabo hasta junio de 2011. Mientras tanto en Europa, durante ese periodo de tiempo hay que rescatar a Italia, Grecia y Portugal, imponiendo condiciones muy restrictivas a sus presupuestos, y se imponen exigencias de un tenor similar a España e Italia, dos de las cinco mayores economías de Europa, que las llevan a estrangular el muy débil crecimiento económico que ya experimentaban a la sazón.

El “double-dip” (o doble bache) que Europa experimenta hoy es debido a una elección inadecuada de polí­tica económica y mientras se siga persistiendo en el error, se seguirá creando paro (y, entre otras cosas, haciendo crecer a neonazis y ultraderechistas). Hay otros modos de actuar que dan, como se presenta hoy, resultados mejores. Acerquémonos a ellos, no es tan difícil.