El congreso (del PSOE) no puede esperar

Manuel Lobo

Aunque puede que el tema del momento sea la formación de nuevo gobierno, tras la previsible fallida investidura de Pedro Sánchez, dicha formación (o no), tiene su hoja de ruta marcada y sabida por todos.

El congreso del que quiero hablar es el que el PSOE tiene pendiente de realizar en este año, y del cual ya se ha retrasado por las negociaciones de gobierno. Una vez que el camino aritmético está claro y falta ver el desenlace, me gustaría que se pusiera sobre la mesa la hoja de ruta de renovación interna del partido, que ahora es muy necesaria, sobre todo a la vista de los resultados electorales que 2015 nos han dejado.

Es hora de renovar equipos y renovar marcar el discurso de la Socialdemocracia que deben guiar el partido los próximos cuatro años, así como avanzar en la apertura del partido, democratización y transparencia que se aboga desde los gobiernos socialistas, pero que en el partido aún no es tan patente.

El congreso ordinario federal es el punto de partida de la renovación de todos los cargos, puesto que tras él van los diferentes congresos autonómicos y locales, tan necesarios para poner a punto el partido de cara al siguiente encuentro electoral dentro de 3 años.

El Congreso Ordinario es también donde los militantes de base tenemos la oportunidad de mover los estatutos para que, esa transparencia y democratización que queremos, pueda salir adelante.

Ya se han dado pasos, como la elección directa de secretario general, en muchos ámbitos, pero hay que dar más.

Un siguiente paso podría ser apostar por la elegibilidad de cualquier militante, cosa ahora irreal, por cuanto, en la actualidad, el proceso de primarias se inicia con un proceso de recogida de avales que supone una primera votación sin garantías democráticas suficientes, por cuanto supone de voto público y donde las ejecutivas, es decir el aparato se esfuerzan en presionar a los militantes afines para que den ese voto público.

Este proceso es totalmente injusto para candidatos de fuera del aparato por la enorme desventaja de no contar con un censo de militantes a los que pedir el aval, cosa que los candidatos del aparato si tienen, con lo cual supone una barrera de entrada imposible de saltar.

Pero hay soluciones, claro está… y la que más me gusta es eliminar el requisito de avales.

Una duda que me surge al afirmarlo puede ser que permita que muchos militantes se presenten sin mínimas opciones y se les de unos recursos (censo, oficina, etc) que puede que sea complicado y costoso de otorgar. Bien corramos el riesgo, o ¿las sedes del PSOE son solo para los aparatos y ya no son verdaderas Casas del Pueblo para todos sus militantes? Y el censo… ese “anillo de poder” para dominarlos a todos… si hay algún problema, se podría solventar con un listado de militantes que NO quieran que sus datos se den a candidatos a procesos y que sus datos solo sirvan para funcionamiento ordinario ¿habrá alguno que, ya que paga no quiera participar en los procesos electorales como votantes?

Finalmente y para asegurar que el candidato elegido cuenta con base suficiente, debe ganar con más del 50% de los votos emitidos, ya sea a una o dos vueltas

Sencillo ¿no? #NOMASAVALES