El camino de la frustración

Guridi

Incomprensiblemente, la gente ha terminado decepcionada porque PSOE y Ciudadanos se quedaran solos (o medio acompañados por Ana Oramas) en la primera votación de investidura.

Pero es que era evidente que iba a ser así. Podemos nunca ha querido negociar de verdad. El PP marcha al ritmo de un Rajoy inmóvil y sin ritmo. Alberto Garzón va a rebufo de un Podemos que le exige levantarse de la mesa, si quiere “confluir” con ellos en las próximas elecciones. ERC y exConvergencia van a lo suyo, como demostró especialmente el soliloquio supremacista del bueno de Tardá.

En Ciudadanos están felices, porque se han conseguido colar en la fiesta como si fueran el pequeño Nicolás.

Podemos llegó apropiándose de las víctimas del franquismo, muchas de las cuales han sido amigos, parientes y compañeros. Y hay un tipo de víctima de la “resistencia antifranquista” de la que Podemos no habla: los listos y los recién llegados que se suben a hombros de los que estuvieron antes, pero desprecian a sus personas y a sus ideas, por ser demasiado pedestres, demasiado “lumpen”. Esas víctimas no se mencionan porque son las que está creando Podemos en este momento. Y no les importa traicionar a unas y a otras.

Dicho esto: repito una vez más que nunca ha existido verdadera voluntad de negociar, sino el ansia de montar un circo colérico tan del gusto de los exagerados chicos y chicas de Somosaguas.

Ahora es cuando se ve el error de Pedro Sánchez. Si Pedro Sánchez hubiera escenificado la apuesta de la investidura para evidenciar las actitudes de unos y de otros. Si hubiera querido todos los órdagos, sabiendo que aquí todo el mundo iba de farol. Esto no hubiera pasado.

Pero no es sólo un error táctico: es un error estratégico porque Sánchez no tiene más proyecto que Sánchez. Y si hubiera sido más listo y menos ególatra, hubiera liderado la oposición al PP. Y dejado que Rajoy dejara en evidencia su dontancredismo tratando de formar gobierno.

Y que se viera la escasa utilidad de Podemos para nada que sea inventar la rueda y descubrir el Mediterráneo.

Es que los números no mienten. Y los números salidos de las elecciones son los que son. Y no han cambiado. Da igual que se hagan ruedas de prensa, que se saturen las redes sociales de consignas idiotas, las fotos en grupo, las fotos a dos, las fotos en mesas con carpetitas vistosas.

Y desde luego, daba igual la pomposa ceremonia del pacto con Ciudadanos. Recordad las imágenes. Las firmes declaraciones. Y luego la ceremonia de la confusión. Nadie parecía saber qué se había pactado. Y eso que estaba todo en un papel que se había mandado a todas partes.

Y la consulta. Donde la militancia del PSOE ha hecho un ejercicio de responsabilidad para con su secretario general que él no merece.

Y ahora queda que fracase de nuevo la votación de hoy y continúe el teatro del absurdo hasta que toque repetir las elecciones. Y lo que el cuerpo me pide es que Sánchez no repita de candidato y se le deje claro que quien juega con fuego se quema.

Pero mal lo veo con unos militantes demasiado responsables, unos barones demasiado miedosos, una Susana que no entiende que no le cuadran los tiempos y un Madina -¡ay, ojalá Madina!- que parece sumido en la melancolía.

¿Qué tal os viene votar en verano?