Edificios de consumo casi nulo… o no tan casi nulos

Manuel Lobo

Europa lo tenía claro. Los edificios deberán ser de consumo de energía casi nulo a partir de 2020 y los públicos en 2018. Para ello todos los gobiernos europeos tenían que modificar sus códigos técnicos de edificación para lograrlo.España, a pesar de haber tenido un sector constructor fortísimo en los años anteriores a la crisis que parece que resurgirá con este nuevo boom inmobiliario que se nos presenta, hemos hecho los deberes muy tarde.

Hace unos días se publicaba la reforma de la normativa que le afecta y lo publicado queda a mucha distancia de lo que en otros países han realizado.

A pesar de tener un clima más benigno que en centro y norte europa, los límites de demanda que se plantean quedan muy lejos de los estándares europeos, más si cabe en los edificios no residenciales, donde lo de consumo casi nulo, es una broma de mal gusto.

La excusa y los análisis en los que se basa, es en la tecnología constructiva no alcanza para llegar a un óptimo económico que permita reducir estos valores.

Me pregunto, ¿por qué en otros países cuya demanda por las condiciones climatológicas son peores, si lo logran y en España con temperaturas en general más benignas no?

Supongo que uno de los condicionantes es las tipologías constructivas que empleamos en España, basadas en piezas cerámicas cocidas que se colocan una a una en la obra, es decir ladrillos. No en vano, al sector en general, se le denomina “ladrillo”.

Nuestras laxas y ambiguas exigencias harán que sea relativamente fácil sortear una serie de mínimos para cumplir la normativa, pero la realidad final será que los consumos de energía no serán tan bajos como serían deseables.

Después, una baja formación en cómo funcionan energéticamente los edificios por parte del sector, y la baja preocupación de los ciudadanos en cómo consumen nuestras viviendas hacen el resto.

Un simple ejemplo… visiten cualquier salón inmobiliario de nuestro país, en Madrid, tenemos dos veces al año el SIMA… y simplemente, busquen entre la información de venta de las viviendas información referente a la certificación energética de las mismas y los consumos que tendrán… encontrarán el vacío… seguramente alguna frase grandilocuente, pero la nada más allá de eso. Acérquense al algún vendedor y pregunten… simplemente no sabrán exactamente qué consumo tendrá la vivienda.

La realidad es que cundo buscamos vivienda, queremos ubicación, tamaño, que sea “bonita”, pero no miramos cuanto nos costará calentarla en invierno o calentarla en invierno.

No sabremos que sistemas tendrá para ventilar su interior y tener una vivienda sana.

No sabremos lo que ha contaminado su construcción ni cuando seguirá contaminando…

En definitiva, la mayor fuente de energía que tenemos, que es el ahorro energético, deberá seguir a la espera, después ya leeremos angustiados cómo hay muchos ciudadanos que pasan frío en inviernos, que no pueden pagar la factura energética y empeora su salud, pero cuando tenemos que plantear soluciones, las dejamos para mañana.

Mientras, legalmente, presumiremos que estamos haciendo edificios de consumo de energía casi nulo, puesto que ya nos hemos ocupado hace más de un año, de definir que estos edificios, son los que cumplen la normativa.

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