El manual político del PSOE

drodrialbert

Casi dos meses después de la celebración de las elecciones generales, ya tenemos propuesta formal del PSOE para formar gobierno. Postulan la Presidencia de Pedro Sánchez apoyada por una coalición con Podemos y con Ciudadanos. Aritméticamente, el planteamiento es impecable. Políticamente, en cambio, lo que se sugiere es poco menos que una quimera.

Porque no es posible encontrar puntos de acuerdo entre algunos elementos básicos de los programas de Podemos, IU y confluencias, respecto al de Ciudadanos. La política económica y el modelo de Estado, por apuntar dos cuestiones fundamentales, se sustentan en principios enfrentados. Entre ese sueño de la Patronal española llamado contrato único y la recuperación de derechos perdidos de la clase trabajadora media un mundo. Del mismo modo que existe un abismo entre la recentralización y la defensa de la plurinacionalidad. Por poner tan solo dos ejemplos.

La síntesis política puede alcanzarse a partir de posiciones diferentes, pero sustentadas sobre una base más o menos común. En cambio, ningún acuerdo puede realizarse desde postulados que son completamente antagónicos. En algunos temas tal vez puede buscarse un consenso, pero ese agujero negro llamado Centro no es capaz de absorber determinadas propuestas programáticas. En algunas cuestiones no puede gobernarse al gusto de todos, ya que nos encontramos ante intereses contrapuestos. De hecho, tanto Podemos como Ciudadanos han reconocido de manera explícita que sus bases ideológicas son incompatibles.

Cabe preguntarse entonces la razón por la que el PSOE plantea esta propuesta inviable. Para ello, hay que recurrir al análisis de la situación interna de este partido. Por un lado, la vieja guardia y los barones se oponen con vehemencia a cualquier entendimiento con la formación liderada por Pablo Iglesias. Por otro, algunos cargos públicos han manifestado que dejarían el partido de alcanzarse un acuerdo con la Derecha. Ante esta disyuntiva tan compleja, el PSOE ha recurrido al manual político de toda la vida, con el objetivo de  tratar de eludir la responsabilidad de la decisión.

En primer lugar, acusan a Podemos de plantear vetos que dificultan la gobernabilidad de España. Ante la evidencia de que los desacuerdos proceden del interior del PSOE, se recurre a la vieja estrategia de ‘echar balones fuera’, extrapolando el problema de los vetos hacia otras formaciones políticas. Es curioso, además, que se emplee ese término cuando en el fondo lo que constatan, tanto Podemos como Ciudadanos, es la imposibilidad de alcanzar acuerdos entre posturas abiertamente divergentes.

En segundo lugar, el PSOE trata de que sean otros los que ‘asuman el coste de una ruptura anunciada’. Cuando ves venir que no es posible el acuerdo, siempre es bueno culpar por anticipado al otro de que no se haya alcanzado. De este modo, se puede encarar con mejor perspectiva la opción de las elecciones anticipadas, o incluso el sueño de la vieja guardia de que hay que entenderse con el PP. Obsérvese, además, que las acusaciones de posibles desacuerdos se dirigen casi en exclusiva hacia Podemos, el rival que amenaza la segunda posición del PSOE en el tablero político español, como bien se puso de manifiesto en el último Comité Federal del partido.

Finalmente, siempre puede invocarse a la vieja máxima del ‘divide y vencerás’. Así, nos encontramos con sorprendentes loas a la ‘posición receptiva’ de IU, cuando hace unos años esta formación era acusada de plantear una política económica ‘de otra galaxia’, en palabras del mismísimo Felipe González. Estos últimos días el PSOE ha planteado incluso la opción de que la formación de Alberto Garzón tenga grupo parlamentario propio, a costa de que tres de sus diputados abandonen las confluencias catalana y gallega. Todo esto tras vetarse en la mesa del Congreso (elegida con el acuerdo socialista) que pudieran formar ese grupo con ERC. Un intento claro de generar diferencias dentro de la propia IU, y entre la misma, las confluencias y Podemos. 

Mucho me temo, por tanto, que algunos ya están pensando en cómo justificar la imposibilidad de la alternativa de gobierno entre PSOE, Podemos, confluencias e IU. Sin embargo, el resultado final de las negociaciones no está escrito. Algunos sectores socialistas apuestan por este pacto como una cuestión de voluntad política. Además, debería contarse con el factor adicional favorable de las dificultades que para el PSOE podrían entrañar unas nuevas elecciones generales. En conclusión, ojalá estos últimos factores puedan sobreponerse al conjunto de los anteriores y pueda llegarse a una alianza entre estas fuerzas progresistas.