Dos no discuten…

 Guridi

 …Si uno no quiere. O eso dice el refrán. El caso es que en Andalucía ese refrán no parece aplicarse. Susana Díaz está varada, a la espera de que sus posibles socios decidan qué quieren ser después del 24 de mayo.

Podemos está en pleno proceso de converger, centralizarse y esas cosas. El caso es que divide más de lo que converge, suenan sectarios a la vez que buscan la centralidad y tienen que enviar negociadores de Madrid para enfrentarse a la temible Díaz. Se ve que los andaluces no saben negociar solos, visto que no saben votar.

Ciudadanos está en pleno proceso de reconversión. Un partido que nació pura reacción antinacionalista, ahora se transforma para ocupar el voto de centro-derecha. Pero Rivera tiene que disimular, no parecer tan derechoso como en realidad es y mantener la fotogenia hasta las generales. Si parece tan de derechas como el PP, fracasará, dado que la gente prefiere a la añeja copia al original, pero si consiguen pasar por chicos de derechas con la cara lavada de Opus, pueden dar un buen mordisco al PP en el futuro.

Mientras, ambos partidos se dedican a poner condiciones imposibles, exigiendo cosas del PSOE andaluz que ellos mismos no estarían dispuestos a cumplir y, en caso de que parezca haber acercamiento, elevar las condiciones. Si a Hércules le hicieron limpiar establos, tampoco tendría por qué haber ningún problema en hacer que Susana ejecute en directo a Chaves y Griñán. Y de paso, renunciar al diablo y a sus obras en forma de bancos.

Susana tampoco ayuda. El PSOE andaluz ha acumulado vicios de sobra durante todos estos años. A la plaga de los ERE se le ha unido ahora el apestoso caso de Aznalcollar. La ventaja de que te eleven el listón a distancias imposibles puede ser la de comprobar si, efectivamente, el firme compromiso de Susana de combatir la corrupción es tan enérgico como parece.

Mientras, el PP está encantado. Lo que sea bueno para Pedro Sánchez no es malo del todo para ellos y se suman ufanos a la fiesta del “filibustering” andaluz. Y mientras sigan destapándose trapos malolientes del PSOE, ellos aprovechan para decir que su rampante corrupción y su vergonzosa incompetencia es “lo normal”.

Pedro más feliz aún. Después de meses tratando de atrincherarse en Ferraz y de disolver al PSM para hacer ver que podrían hacer lo mismo con Andalucía, ahora ve que la persona que le colocó en su puesto y que estaba más que dispuesta a reclamárselo de nuevo, está atascada en una investidura que no termina de salir adelante. 

Lo que pasa es que la política es tan frenética que todo se piensa a corto plazo. Si el bloqueo sigue y Andalucía debe celebrar nuevas elecciones, es bastante posible que el PSOE andaluz salga reforzado y Susana embista con más fuerzas llegado el momento. Que no tiene por qué ser antes de las generales, sino después. Podemos puede ver como desciende en votos tras jugar al bloqueo y el PP terminar de irse a la porra en sus feudos andaluces. Del mismo modo, Ciudadanos puede perder fuelle en su sprint contra el PP en unas nuevas elecciones andaluzas. 

Y no perdamos de vista que es posible que Pedro Sánchez pueda ser presidente del Gobierno. Cosas de jugar al corto plazo y de la volatilidad de la política de hoy. Por favor, no encendáis fuego cerca.