¿Dónde estamos? ¿Hacia dónde vamos?

Guridi

Hay gente que se pregunta en voz alta dónde está el PSOE con todo el revuelo catalán que llevamos a cuesta, más el que nos espera. Es una pregunta que da un poco de rabia a quienes somos militantes, porque la verdad es que estamos más o menos donde siempre hemos estado: en contra de enfrentar identidades, a favor de un modelo federal y pidiendo que la solución a todo esto sea dialogada y dejando salidas dignas a todos. Algo que está haciendo con notable habilidad Miquel Iceta, a quien es fácil menospreciar hasta que te das de bruces con su enorme inteligencia. La verdad es que al pensar en Iceta uno piensa en dos cosas: en que ojalá apareciese más en los medios y en que ojalá hubiese más como él.

Más allá de Iceta, poco existe en primera línea. Hemos asistido a patochadas de Óscar Puente, a declaraciones contradictorias entre Margarita Robles y Ábalos. Y hasta a Zaida Cantera, llamando mentiroso al director de El País vía redes sociales.

Poco más se está viendo, dado que Pedro Sánchez no quiere quemarse por sobreexposición en este tema. Y porque no permite que mucha gente participe en la toma de decisiones, que en lugar de discutirse en la Ejecutiva, en el Comité Federal o vía las famosas consultas a la militancia, se reciben a través de whatsapps por los interesados y se aplican sin más.

El problema es cuando el interesado o la interesada no tienen la versión más reciente de la postura del líder o la interpretan mal, de ahí las contradicciones y la indefinición que todo esto deja traslucir.

Afortunadamente, en su afán de no quemarse, Pedro Sánchez está dejando que sea Miquel Iceta quien lleve la iniciativa en todos los problemas a los que nos somete y nos someterá el referéndum-performance que Puigdemont y sus patrones van a llevar a cabo este domingo.

¿Qué es lo malo? Lo malo es que la gente no percibe que el PSOE tenga alguna clase de posición acerca de este tema. De hecho, hay gente que se queja de ello y hasta dicen que hay detrás un oportunismo mal disimulado, que sólo pretende esperar a ver de qué lado cae la moneda para poder tomar una posición ventajosa. Esto me lo dicen lo que son simpatizantes del PSOE, claro. Los que no lo son creen directamente que o estamos alineados con el PP (en el caso de Podemos) o que no nos queremos distanciar de los secesionistas (en el caso de la gente de derechas).

Y la verdad es que en lo que nos jugamos aquí hay más cosas que el oportunismo político, tácticas preelectorales o predicciones de cómo será el mapa parlamentario después del uno de octubre. Nos jugamos explicar y defender lo que es la democracia, lo que es el estado de Derecho, la igualdad de los ciudadanos y ciudadanas ante la ley, la defensa de los principios de la democracia y la defensa de los derechos de los catalanes que estén a favor y en contra de lo que está sucediendo.

¿No pensáis a veces que es muy mala suerte que haya estallado una situación así con semejantes personas (Rajoy, Puigdemont, Iglesias, Rivera, Sánchez) al timón? ¿O esto ha terminado pasando precisamente porque estaban ellos al cargo?