Discurso camaleónico

Millán Gómez

La política española está de enhorabuena. Hay una nueva formación política que enriquece el panorama partidista. A partir de ahora los ciudadanos pueden otorgarle su confianza. No defraudarán. Sus principios ideológicos son única y exclusivamente los trabajadores. Cuanto más humildes, mejor. Faltaría más. Cualquier otra preocupación es anecdótica y en los debates internos ni se contempla. Las discrepancias con el Gobierno en materia antiterrorista, social, de derechos civiles, etcétera se han olvidado. Ahora sólo preocupan los trabajadores y mientras haya un solo ciudadano en paro van a hincar el codo las 24 horas del día sin dormir hasta conseguir el pleno empleo. Pero el empleo total eh, que ningún mortal esté apuntado en el INEM. Estoy hablando ni más ni menos que el Partido de los Trabajadores, cuya sede está en la calle Génova de Madrid.

El PT es el nuevo PP. Ya lo dijo el President de la Generalitat de Catalunya, José Montilla, al relacionar irónicamente al PP con el líder de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara. Los populares, en su cansino afán por darle cera al Gobierno culpándolo hasta de la lluvia, se han disfrazado ahora del principal defensor de los trabajadores. En un nuevo salto sin trampolín tratan de presentarse ante la sociedad española como unos fervientes defensores de las preocupaciones de los ciudadanos más desfavorecidos.

El PP es el partido del mínimo esfuerzo. Yo no sé qué hubieran hecho de no haberse producido una crisis económica como la actual. Es una formación sin ideas e incapaz de hilvanar dos iniciativas propias seguidas. Es la crítica constante hecha formación política. Un día exigen un ajuste para reducir el déficit público y cuando éste se produce no les vale. Los populares siempre han calificado a los nacionalistas como esos individuos que si les dan la mano te cogen el brazo. Pues ellos sí lo son porque primero exigen una medida que, una vez cumplida, ya pasa a un segundo plano y tienen una nueva carta que, de no cumplirse, estaría en peligro hasta la Ley de la Gravedad. Todo es cuestión de vida o muerte. Por la patria. Por supuesto.

El martes pasado los sindicatos convocaron una huelga contra el “tijeretazo” del Gobierno. El PP, no vaya a ser, lo han calificado con otro nombre, “decretazo”. Marcando distancias, eso siempre. Si la huelga no es ni mucho menos mayoritaria ya salen raudos y veloces a pedir al Gobierno que no se vanaglorie de los resultados porque consideran que el escaso seguimiento de la huelga es un castigo también a los sindicatos. Ya ven que el PP, otra cosa no, pero recursos propagandísticos los que usted quiera. Tienen una base de datos con frases hechas para cada momento y lo sacan al gusto del consumidor. Es una verdadera pena que no tengan los mismos recursos para plantear medidas que nos saquen de la crisis.

Si Mariano Rajoy llega a La Moncloa será el dirigente más desgastado y con menor perfil propio que haya ganado unas elecciones generales. Es verdaderamente lamentable no conocer las propuestas del PP salvo, eso nunca falla, darle la vuelta a las propuestas del Ejecutivo. Si el Gobierno dice “a” el PP siempre dirá “b”. Tal cual un matrimonio mal avenido. Es la regla del PP. Su particular regla de tres. Y todo esto sucede mientras la derecha europea apoya las medidas del Ejecutivo y nadie del PP nos explica por qué en comunidades gobernadas por el PP como la Comunidad Valenciana o Madrid son las zonas de España donde más ha aumentado el paro. Para esto sí que no hay respuesta. Curioso.