Diez hipótesis sobre el PSC

Senyor_J

Entre la lejanía en que nos movemos aquellos que hemos visto desde otras orillas la evolución de este partido y el escepticismo que suscita su futuro, cuesta intuir que es lo que está pasando exactamente tras esos muros que en la calle Nicaragua cobijan al PSC. Y una historia que no se conoce, solo puede imaginarse. A pesar de todo queremos intentarlo, pero ¿seremos capaces de arrojar algo de luz entre tanta oscuridad? Lo ignoro, pero para ello se nos han ocurrido diez hipótesis que igual sirven de algo.

1. La dimisión de Pere Navarro constituye un volantazo estratégico que, aunque influido por la cascada de dimisiones habidas en latitudes monárquicas y socialistas españolas, responde sobre todo a la constatación de que ERC ha alcanzado la hegemonía electoral en Cataluña gracias a la guinda de atraerse a la familia Maragall a sus filas. Ver elegido eurodiputado a Ernest Maragall, exconseller en el gobierno de Montilla y diputat del Parlament (hasta los comicios de 2012), no solo puede suscitar una gran atracción entre los miembros del PSC que aspiran a cargos en el futuro, sino que, fundamentalmente, ofrece buenas expectativas a todos los que planean abiertamente desarrollar el socialismo catalán al margen del PSOE y andan diseñando su propio proyecto.

2. La conclusión que se impuso con el paso de los días es que había que impedir la escisión y que por lo tanto Navarro no puede seguir liderando el partido, ya que ha aprobado todas y cada una de las medidas represoras realizadas contra los miembros del Parlament y de la ejecutiva del PSC que rompieron la disciplina de voto unos meses atrás, cuando se aprobó la solicitud al congreso de que el Estado transfiriese a Cataluña la competencia para celebrar la consulta (enero de 2014). Medidas disciplinarias aplicadas entre peticiones de expulsión, que, no obstante, castigaban a los diputados que más fieles se mantenían al programa con el que el PSC se había presentado a las últimas elecciones.

3. La dimisión del líder necesitó de unos días entre la celebración de las elecciones y la dimisión efectiva, porque este no está por la labor. Hay que dejar tiempo para que la gente se mueva entre bambalinas y que unos le hagan notar la soledad mediante el silencio, otros evocando la necesidad de dar un giro y hacer sacrificios y sobre todo lleva un tiempo animar a los actores de la trastienda para que transmitan por tierra, mar y aire que el tiempo de Pere Navarro se ha acabado.

4. Dimitido Pere, hay que buscar un voluntario y parece que un sector del partido dispone de un candidato que puede generar cierto apoyo: Nuria Parlón, alcaldesa de Santa Coloma, que relevó en su día a Bartomeu Muñoz a causa de su implicación en el caso Pretoria. Joven, simpática, sabedora de cuando hablar y cuando callar, ha tenido una carrera fulgurante desde una concejalía marginal, hasta la alcaldía y, en 2012, al escaño de diputada del Parlament de Catalunya. Bien relacionada con la actual dirección y sin mostrar jamás una disonancia con sus mensajes, parece la candidata perfecta para la era de Podemos.

5. Nuria Parlón cuenta con apoyos significativos, como Barcelona o su propio municipio, pero en dos días su candidatura se viene abajo, coincidiendo con la difusión de noticias que apuntan que su posicionamiento hacia el derecho a decidir es distinto al que venía mostrando la actual dirección. A pesar de que los catalanistas más críticos ven en ella una de las últimas esperanzas, dejar de seguirle el juego estrictamente al PSOE es una línea roja que nadie puede sobrepasar, y a Parlón no le queda otra, para conservar su grado en el escalafón, que hacer una susanada, esfumándose el día del Consell Nacional del PSC en que debía proclamar su candidatura, entre rumores de que se debe a Santa Coloma de Gramanet. Y en esa misma jornada, otro nombre se ofrece públicamente al partido para lo que sea necesario: Miquel Iceta.

6. Miquel Iceta es un camaleón dentro del PSC, lo que le permite ser aparato, dentro y fuera del aparato. Fiel brazo derecho de Montilla, personalidad muy destacada en la defensa de la obra de gobierno de los dos tripartits y en la negociación del Estatut, cayó en desgracia tras frustrarse su candidatura a la primera secretaría del partido con la que se alzó Navarro. La vocación de la nueva dirección de dar imagen de renovación y  sacarse a algunos personajes incómodos de primera línea, le alejó de las grandes responsabilidades parlamentarias que había ostentado (líder de grupo parlamentario) y lo llevó a una aparente prejubilación al frente de la fundación del partido o, más adelante, a la primera secretaria de la Mesa del Parlament. Como buen animal político (de los pocos que le quedan al PSC e incluso al Parlament), Miquel esperará su oportunidad.

7. “Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional” que diría Fernando VII y “Vuelvo a Granada, vuelvo a mi hogar”, que diría Miguel Ríos. Entre una crisis interna creciente marcada por las tensiones sobre el derecho a decidir, Iceta se suma en el verano de 2013 a la operación de Granada, declara su fe en ella y presenta el Pacto ante los medios catalanes como la mejor solución imaginable para restablecer la Pax Hispana. Ello devuelve a Iceta su condición de activo valioso y abre el camino a un rápido retorno a primera línea, que alcanza su primer gran hito cuando en enero de 2014 es nombrado representante del PSC en la ejecutiva del PSOE. Un muñidor de pactos como él es la persona ideal para que ambas fuerzas caminen en paralelo y sin despegarse el uno del otro, de modo que así se procede.

8. Un año después de Granada y seis meses después de Iceta rondando por Madrid, si algo está blanco sobre negro en el socialismo ibérico es como queda lo del dret a decidir: federalismo y España es una. El susto de la dimisión de Rubalcaba, seguida de la de Navarro, hace creer a algunos que puede ser el momento en que se pueda hablar de todo, pero nada está más lejos de la realidad. El vacío de poder en el PSOE no suscita cambios de postura en el aparato del PSC y ante los riesgos de la operación Parlón, las miradas de algunos se vuelcan sobre Iceta. La confusión generada por la huida de Parlón y el miedo al vacío al que se asoma el partido facilitan que se generen numerosas adhesiones hacia su figura, incluso de personas tirando a críticas. Sin entusiasmo en que el discurso se mueva demasiado, pero con confianza en que Iceta frene la sangría de bajas que asola al PSC.

9. El muñidor de pactos con el PSOE debe ahora afrontar dos grandes retos: frenar las escisiones y convertirse en el líder del partido. Y debe hacerlo simultáneamente, a pesar de las dificultades que ello conlleva. Pero la cosa no empieza bien: Joan Ignasi Elena, el diputado más insurrecto de todos, afirma un día que Iceta no es el hombre y al siguiente se marcha del PSC, por lo que si se pretendía impedir toda escisión, no ha sido posible: demasiados agravios acumulados por Elena y demasiada evidencia de cuáles son las posiciones de Iceta para quien quiera verlo. No obstante, es probable que también Iceta diera ya a Elena por irrecuperable. Aparece de ese modo una cuerda imaginaria formada por catalanistas del PSC. De un extremo, tirará Elena, quien buscará abrirse un hueco en otras opciones catalanistas, siendo Iniciativa per Catalunya como la formación mejor posicionada para ello. Del otro, Iceta, que intentará que no le siga casi nadie y que los díscolos se mantengan amarrados al proyecto socialista, a pesar de la poca confianza en el futuro del PSC como proyecto autónomo y de los cantos de sirena de ERC.

10. Quizás Iceta se alce con el puesto de primer secretario y sepa crear las condiciones para que no se produzca la gran desbandada que estaban promoviendo mano a mano Navarro, Balmón (alcalde de Cornellá y mano derecha de Pere) y otros, que siempre están ahí, ocultos en una Sala oscura de la calle Nicaragua. Sin embargo, también va a ser difícil impedirlo sin mover un milímetro la línea política y cuando algunos tienen su marcha ya muy coll avall. Por lo demás el movimiento de Iceta parece un ataque de rubalcabismo, de llevar al terreno organizativo y a las bambalinas lo que es un problema político que el PSC debería resolver con luz, taquígrafos y debate abierto, y al margen de lo que le guste o no al PSOE.  Pero seguramente Iceta lo fía todo a lo que suceda fuera del PSC: nuevo secretario del PSOE (¿Llegaremos a ver a algún candidato del PSOE diciendo que respetará lo que decida el Parlament de Catalunya? ¿Quizás Zapatero bis? ¡Perdón, Madina!), paralización de la consulta catalana tras el verano o incluso el ataque de republicanismo hispánico. Todo eso considera que le viene bien y  va a ofrecer a Iceta buenos materiales para seguir vendiendo las virtudes de Granada y la seriedad del PSC, trazando como siempre varios de sus magníficos discursos que tantas veces le hemos oido. Pero Iceta no se da cuenta de que a estas alturas, seguramente, ya nadie escucha lo que tenga que decir el PSC y que volver sobre esa música tan granadina solo va a servir para que la gente le preste menos atención.

Y así está la cosa, tal y como algunos la vemos. Muchos elementos pueden añadirse y animo a los valientes a que lo hagan, pero lo dicho hasta ahora, ¿será verdad?,¿Será mentira?

Si és exactament així, no ho sé. Jo us ho he contat tal i com m’ho han contat. I si mig món diu que sí i l’altre mig món diu que no, a saber qui té raó. En definitiva, la historia es fum, fum que se’n va, fum que vindrà, espesa broma quotidiana (Pau Riba).