Días Cruciales

Guridi

Como todos sabéis, el domingo se reúne de nuevo el Comité Federal socialista. Andan en Ferraz a mil cosas, con una comisión gestora que trata de normalizar la actividad de un partido en plena Guerra Civil. Aterrizar en Ferraz nunca es fácil, pero esto está siendo especialmente complicado. La Comisión Gestora está con tantas cosas urgentes, que pude que se les esté pasando por alto algún asunto importante.

Sí que preocupa que se quieran tratar de exportar los usos y costumbres de los socialistas andaluces. Andalucía ha dejado a unos cuantos representantes oficiales y no oficiales cuyas exigencias de control e injerencias arrogantes molestan e irritan, no sólo a algunas federaciones, sino a sus propios compañeros de gestora, que no aprueban entrar como un elefante en una cacharrería y con los modales y tics de un ejército de ocupación.

De hecho, esta actitud de Andalucía está quemando a Susana Dïaz en el frente interior tanto como está quemada en el exterior. Y está muy quemada en el exterior. Como os expliqué la semana pasada, la coalición para derribar a Sánchez no reaccionó sólo frente al “No es No”, sino al intento de autogolpe -congreso exprés mediante- por el que Sánchez quería atornillarse al cargo. Si la posibilidad de abstenerse despierta muchas dudas dentro del partido (no hagáis caso de la aparente unanimidad en los medios), las maneras del liderazgo andaluz despiertan, además, recelos. Como en todo en el PSOE, se mezclan varias cosas y hay quien se está pensando no votar por la abstención como manera de parar los pies a Susana Díaz porque si toda su gente es como los embajadores que ha situado en Ferraz, poco futuro le espera al Partido Socialista.

Dicen las malas lenguas que Rubalcaba anda buscando una tercera vía entre Susana y Pedro, dado que ambos sólo acrecentarían la división actual. Ah, y Borrell. Que quiere ser el Fernández Tapias o la Matilde Fernández del próximo Congreso.

De momento, las cuentas salen a favor de que el Comité Federal se pronuncie a favor de una abstención en la sesión de investidura de Rajoy. Lo cual yo creo que es un error, porque legitima a un Sánchez que no ha tenido ningún acierto durante su mandato, salvo ese. Y lo dije y lo repito: el precio de la cabeza de Sánchez es mantener su no a un gobierno del PP. Una abstención en este momento haría saltar al partido por sus bases. Esto es: por sus cimientos.

A veces, la responsabilidad de Estado es también ser consecuente con aquello con lo que te has presentado ante tus votantes. Muchos de ellos han abandonado al PSOE cuando la enésima promesa incumplida se materializó: reforma del artículo 135, ausencia de primarias para relevar a Zapatero y ahora, abstenerse ante el PP, materializando el espantajo de la Gran Coalición (aunque no vaya a haber Gran Coalición) de la que tanto ha sacado Podemos desde que nació.

El concepto de “PPSOE”, aunque injusto y falso de toda falsedad, es lo que lleva clavado en el costado el partido desde mayo de 2010. Si no nos lo sacamos yendo a unas dolorosas terceras elecciones, seguiremos sangrando por esa misma herida.

Este domingo se decide. Veremos.