Diagnósticos del desastre

Lobisón 

Mientras que en las últimas semanas del año pasado se han publicado varios libros de recuerdos o memorias de quienes fueron protagonistas durante los meses cruciales de la crisis económica española, de Solbes a Zapatero, son ya varios años en los que no dejan de aparecer diagnósticos de las causas de ésta. Merece la pena observar que en muchos casos se supone que la crisis, en España, tuvo raíces y peculiaridades específicas, en las que se ahonda más que en lo que podríamos llamar causas generales. No importa que la crisis haya afectado a casi todos los países desarrollados, ni que España no sea el único país en que está prolongándose y amenace con tener secuelas duraderas.

Si esto sucede con los libros, es aún más visible en textos de prensa, artículos o entrevistas. Cabe temer especialmente las opiniones de los economistas, sobre todo los que han leído el libro de Acemoglu y Robinson y culpan de todo a las élites depredadoras, pero en general los economistas tienen una rara tendencia a hablar de la necesidad de reformas institucionales. En los años noventa se hizo muy frecuente hablar de reformar las instituciones en los países de América Latina para superar los problemas de estancamiento y de desafección política. Casi nadie duda de la necesidad de algunas reformas institucionales profundas, pero el debate ha cambiado bastante de tono desde que las exportaciones primarias hacia el Pacífico han hecho crecer a la región. Hoy se habla de políticas sociales y de reforma de la policía, pero se habla mucho menos de las desventajas del presidencialismo.

Lo más llamativo, sin embargo, son las referencias a la necesidad de más educación y de mejor cualificación. Casi ningún economista omite las oportunas recomendaciones al respecto, pero muy pocos subrayan el hecho de que las políticas de consolidación fiscal han supuesto un retroceso importante en este campo. Esto puede tener dos causas, siendo la primera el deseo de mostrarse por encima del debate político. Pero la segunda puede ser la intención de plegarse a esa extensa ofensiva contra el sistema educativo español que con tanto éxito han promovido los líderes de opinión conservadores.

¿Cómo oponerse a los recortes a los presupuestos universitarios si debemos aceptar que la universidad española está corroída por la endogamia, la mediocridad y la lejanía respecto a las necesidades sociales? ¿Cómo oponerse al maltrato que recibe la enseñanza pública obligatoria si nos están repitiendo que es un fracaso a consecuencia de un marco legal que en vez de premiar el esfuerzo y seleccionar élites favorece la pereza, la ignorancia y el abandono de cualquier criterio de calidad? La conclusión es obvia: si el sistema educativo está enfermo lo mejor es matarle de hambre, no mejorar su dieta.

El problema es que, además, las propuestas sobre dietas alternativas están muy mal enfocadas: desde sustituir la enseñanza para la ciudadanía por la religión a pretender que la enseñanza superior contribuya directamente a impulsar la economía, son bastantes los dislates y lugares comunes que flotan en el ambiente. Nadie parece recordar cosas tan sabidas como que sin conocimiento básico no hay investigación aplicada, ni el hecho, no por desagradable menos obvio, de que los actuales MBA no están teniendo éxito en cambiar la renuencia de las empresas a la innovación. Se puede pensar que es un problema de falta de incentivos institucionales para los empresarios, pero entonces sería bueno hablar más en concreto de fiscalidad, aunque sea a riesgo de ser acusados de partidismo.

2 pensamientos en “Diagnósticos del desastre

  1. Tiene ironía el hecho de que se hable de reformas estructurales y de cambiar el modelo de crecimiento económico y que luego se recorte la investigación científica. Esta es la pieza fundamental de cualquier cambio de estructura de nuestro modelo productivo. Estos dias los periódicos están informando del triste caso de un investigador español que habiendo ocupado un lugar impiortante en un instituto de investigación médica en California, vino a Barcelona impulsado por el gobierno para dirigir la investigación médica oncológica. Se cortaron los fondos para este trabajo y ha tenido que volverse a California donde le esperan con los brazos abiertos. Pero claro, nuestros dirigentes políticos son cortoplacistas y la investigación científica tiene resultados a largo plazo. En efecto, crear una escuela de investigadores en cualquier campo, lleva su tiempo y ademas no todos sus trabajos de investigación tienen resultados positivos, pero si alguno lo tiene tendrá su repercusión en el campo empresarial y de royalties pero nunca a corto plazo.
    Las empesas españolas en el campo de innovaciones tecnológicas son meras sucursales de empresas extranjeras y “chupan” de las patentes que se generan en el extranjero. Hay en el subconsciente español la idea de que no merece la pena investigar: cuesta mucho dinero y siempre se nos van a adelantar en el extranjero, es mejor vender lo que inventan otros, ya nos lo dijo Unamuno hace un siglo.
    En cuanto a la educación, los recortes obviamente impiden que podamos escapar del modelo productivo actual de construcción, turismo y agricultura selecta. Que ademas la ideología del PP es crear élites en detrimento de la extensión de la educación al mayor número de ciudadanos, pues también es lamentable. Las élites se consiguen mandando estudiantes al extranjero cuando ya han obtenido su grado superior en España. Pero también se ha restringido el dinero para becas.

  2. En el debate sobre la innovación hay que meterse habiendo desayunado bien porque es uno de los mas frustrantes que hay en torno a la economia española. Basicamente porque ninguna de las soluciones desde arriba propuestas han servido para dar un golpe de timón.

    Por citar dos ejemplos rapidos:
    Durante los años del Gobierno Zapatero, especialmente durante los 5 primeros, los recursos destinados a I+d+i se multiplicaron respecto a periodos anteriores. Luego con la crisis fueron los primeros en sufrir recortes.

    No obstante cabe decir que la principal diferencia con el resto de países que si tienen un aimportante actividad investifgadora, se haya en los recursos destinados al sector privado. Mientras que en el I+D+i publico, la cosa estaba en tiempo solo un poco por debajo aquí, en los fondos de origen privado la diferencia crecia hasta ser en España menos de la mitad en peso sobre el PIB de lo que corresponderia.

    No parece un problema de incentivos fiscales, durante años España tuvo un sistema de deduccion a la I+D tan generoso que hasta las autoridades europeas obligaron a enmendarlo. Este sistema estuvo vigente durante los años de expansion económica, con financiacion bancaria abundante y con todo a favor. El resultado fue decepcionante.

    Esta claro que en la raiz del asunto, aunque haya otros factores, seguro que se anidan factores empresariales. Tamaño, puede, sectores, quizás, pero tambien usos y costumbres: incluyase en el sector financiero, siempre reacio, extraordinariamente reacio, a financiar actividades minimamente distintas a las usuales.

    Siempre me llamo la atencion un hecho que conoci en tiempos sobre la mayor empresa de telcomunicaciones española. Sector puntero, recursos, no se duda de que tuviese acceso, y sin embargo, en su filial de I+D, que hasta se llamaba (nombre de la empresa) I+D, no tenian contratado directamente a ningun empleado, todo funcionaba a traves de ett y contratos de consultoras, en proyectos que solo benevolamente podrian considerarse I+D de verdad verdadera , asemejandose más bien a “a ver que podemos meter aqui que parezca I+D”. Si esto era en la mayor de las mayores…en fin..eso.

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