Desconfianza

Millán Gómez

El barómetro del mes de noviembre del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) revela que la clase política y los partidos son ya la tercera preocupación de los españoles por encima de otras cuestiones como el terrorismo. Ni más ni menos. Asimismo, seis de cada diez encuestados califica de “mala” o “muy mala” la coyuntura política. Son datos que hablan por sí solos y no parecen producto de la casualidad sino más bien de una sensación progresiva que se ha acentuado en la ciudadanía durante los últimos tiempos con la crisis económica y los errores cometidos sobre esta cuestión por parte del Gobierno y de la oposición (y no sólo del PP sino también de las fuerzas minoritarias).

Las encuestas y sondeos hay que tomarlos como lo que son, es decir, un simple acercamiento a lo que piensa la gente pero con una validez relativa. Independientemente de esto, esta clase política nuestra tiene para 2010 varios deberes por hacer, entre otros los de superar la crisis económica y buscar consensos donde prioricen los intereses de los ciudadanos por encima de los suyos propios. Es decir, mirarse menos al ombligo propio y atender las necesidades de los demás poniéndose siempre en el pellejo de quien más sufren porque ese intelectual que responde al nombre de Gerardo Díaz Ferrán va a llegar a fin de mes sin problema, otros no.

En caso de que los políticos no resuelvan esta situación nos veríamos abocados a un escenario político bastante preocupante de cara a las elecciones municipales y autonómicas de 2011, que se celebrarán previsiblemente entre los meses de mayo y junio. Suerte ha tenido la clase política con el destino pues hasta entonces pasará una larga temporada sin comicios, lo cual les permitirá (y de hecho les está permitiendo) no sufrir el hastío ciudadano en forma de abstención. No parece ninguna locura considerar que si hoy se celebrase una cita con las urnas, la abstención sería mucho mayor a  la que se producirá en 2011, cuando esperemos que la crisis sea una información que no cope la actualidad y sí las hemerotecas.

¿Cuáles son los motivos de esta desconfianza por nuestros representantes? Es evidente que en los primeros lugares de la lista se encuentran los problemas que está sufriendo el Ejecutivo central para buscar soluciones a los problemas económicos y la incapacidad del PP de proponer una alternativa seria con propuestas que calen en la gente. Si ahora mismo salimos con un micrófono a la calle muy pocos serían capaces de recordar alguna iniciativa de la derecha para salir de este entuerto económico más allá del comodín del público en forma de bajada de impuestos y cuestiones similares. Ya son legión quienes seguían la política a diario y ahora se mantienen más al margen producto de la incompetencia de quienes deberían defender los intereses de la sociedad española.

Por lo tanto, lo lógico es que en muchas casas de nuestros políticos Papá Noel haya pasado sin dejar rastro alguno y que los Reyes Magos les dejen carbón. A ver si así deciden de una vez por todas luchar por el bien común y no perderse en disputas etéreas que no conducen a ningún sitio. Los ciudadanos exigen de sus representantes soluciones y menos ambigüedades. El voto en blanco puede crecer considerablemente a no ser que se aprieten los machos y aprendan de predecesores suyos que pusieron en valor el interés común y, por este motivo, la historia siempre les guardará una página en su honor. Si tanto les encanta hablar de Constitución no estaría mal que empezaran por seguir los pasos de quienes la hicieron posible. Sería, sin duda, el mejor camino. A la espera quedamos.