Desafí­o democrático europeo a los mercados

LBNL

Los resultados de las diferentes elecciones celebradas el pasado fin de semana en varios paí­ses europeos plantean un pulso a la política de austeridad impuesta hasta ahora por el denominado binomio Merkozy como mejor receta para salir de la crisis económica europea.

En su primero discurso como nuevo Presidente de Francia, François Hollande, que consiguió el 51,62% de los sufragios frente al 48,38% obtenido por el Presidente saliente Nicolás Sarkozy, declaró haber entendido el mensaje de cambio, tanto para Francia como para el conjunto de Europa, haciendo referencia a su promesa de poner a los mercados en su sitio, incrementar la fiscalidad para las mayores rentas y patrimonios y su convicción de que el Pacto Fiscal Europeo debe ser renegociado y complementado con un capí­tulo dirigido a estimular el crecimiento económico.

En un gesto de impecable salud democrática, Sarkozy aceptó su derrota de buen grado e hizo un llamamiento a la unidad de los franceses y al respeto a su sucesor, confirmando que abandonará la vida pol­tica. El poco mas de un mes que tendrá la Unión por un Movimiento Popular (UMP) para reorganizarse antes de las próximas elecciones legislativas (10 y 17 de junio), ayudará a Hollande a superar el reto de mantener el control de la Asamblea Nacional (el Partido Socialista ya dispone de mayoría en el Senado). Previsiblemente, el PS se verá favorecido también por la aspiración de Marine Le Pen, líder del ultra nacionalista Frente Nacional, de traducir su tercer puesto en la primera vuelta de las presidenciales (casi un 19%) en un número considerable de diputados del FN en la Asamblea.

Una mayoría legislativa suficiente será sin duda vital para que Hollande pueda poner en práctica su programa económico. Sin negar la evidencia de que es imperativo reducir el déficit público, Hollande razona que si sólo se reducen gastos, en realidad no se ataja el déficit porque los ingresos siguen descendiendo dado que, a corto plazo, las reformas estructurales (reforma laboral, reducciones salariales, etc.) reducen el consumo y por tanto la actividad económica de la que dependen los ingresos fiscales. Si, por el contrario, se opta únicamente por incrementar la fiscalidad sin reducir el gasto, el consumo también se resiente. Por tanto, aboga por una combinación de reducción de gasto e incremento de ingresos como menos gravosa para la economía en general, al permitir mantener la inversión y gasto públicos en áreas que estimulan el crecimiento económico, y más equitativa al distribuir las cargas sobre la totalidad de la ciudadanía de acuerdo con el modelo europeo de Estado de bienestar.

Su reto será, por tanto, encontrar el punto de equilibrio más adecuado para reactivar la economía y conseguir que sea percibido como tal por los mercados, que apuestan a la baja contra el euro y contra las economí­as europeas cuando perciben que la austeridad impide cualquier perspectiva de crecimiento, pero temen igualmente una nueva oleada de gasto keynesiano tradicional de cuyo efecto estimulador sobre la economí­a dudan.

Ahora bien, casi más importante que lo que pueda hacer en el plano francés, será la influencia que Hollande pueda ejercer en el ámbito de la Unión Europea, con la vista puesta en la cumbre que mantendrá el proximo día 16 con la Canciller Merkel y la cena con sus homólogos de los 27 Estados Miembros de la UE el próximo 23 de mayo, en la que se sentarán las bases de las decisiones a adoptar por el Consejo Europea que tendrá lugar el 28 de junio.

La victoria de Hollande en la primera vuelta ya sirvió como revulsivo para un cambio de léxico generalizado en Europa, en el que la necesidad de revitalizar el crecimiento económico reemplazó al énfasis en la austeridad, prácticamente en exclusiva hasta ese momento. Sin embargo, el núcleo de la discusión no ha variado en lo esencial. Todo el mundo está de acuerdo en la necesidad de crecer; la cuestión es cómo, con Alemania cada vez más aislada pero férreamente al frente de los que se oponen a la innovación solidaria en forma de eurobonos y demás medidas que impliquen una contribución adicional, directa o indirecta, de sus erarios públicos.

En este contexto, Hollande tendrá que hilar muy fino para tratar de re-equilibrar el eje franco-alemán en la dirección expansiva que demandan sus electores, pero a sabiendas de que su margen de negociación con Alemania y el dictamen diario de los mercados será inevitablemente limitado.

De otra parte, Hollande podrí­a encontrar ayuda en los nuevos vientos electorales que podrían estar empezando a soplar en Alemania, donde el gobierno de coalición cristianodemócrata (CDU-CSU)  liberal (FDP) perdió también el pasado domingo el control del Land de Schleswig-Holstein; y todo apunta a que podrí­a también pasar a la oposición en los comicios del próximo domingo de Renania del Norte-Westfalia, insuflando los ánimos del Secretario General del SPD, Sigmar Gabriel, de suceder a Merkel en las próximas elecciones federales (septiembre de 2013).

Uno de los factores que sin duda influirá en el devenir de las discusiones europeas será sin duda la evolución del extremadamente complejo escenario postelectoral griego y su impacto sobre las tensiones de los mercados, con la perspectiva de un “default” cada vez menos distante en vista de la clara mayoría social contra el segundo paquete de rescate financiero acordado por el gobierno tecnócrata saliente.

El descalabro de las formaciones mayoritarias Nueva Democracia (en el poder cuando Grecia falseó sus cuentas públicas con ayuda de Goldman Sachs para entrar en el euro) y PASOK (incapaz de convertir el doble rescate financiero en crecimiento económico), implica la necesaria colaboración de al menos otra fuerza política para alcanzar la mayoría absoluta, puesto que juntos suman 149 diputados (conjuntamente, ND y PASOK han bajado del 78% que sumaron en 2009 a sólo el 32%, hundimiento maquillado por la prima de 50 escaños que la ley electoral otorga a la primera fuerza política). El problema es que la coalición de Izquierda Radical, Syriza, remedo de la IU española, que consiguió desbancar al socialdemócrata PASOK como principal representante de la izquierda, se opone frontalmente al segundo plan de rescate sin el cual Grecia entrará en quiebra técnica. Y lo mismo ocurre con otras cuatro formaciones que consiguieron entrar en el Parlamento.

Más allá de la insuficiente aritmética parlamentaria, el líder de ND Andonis Samaras se enfrenta a un problema de legitimidad democrática considerable, teniendo en cuenta que la abstención llegó al 38% y que las 25 formaciones políticas que no entraron en el Parlamento por no alcanzar el umbral del 3%, recibieron conjuntamente el 18% de los sufragios.

En este contexto, en el que además preocupa el inopinado ascenso del Partido neonazi Aurora Dorada (21 escaños con el 7% de los sufragios), la formación de un gobierno coherente y estable se antoja como una cuadratura del círculo que empuja a la repetición de las elecciones (se baraja la fecha del 17 de junio como opción más probable). La mejor esperanza de evitar este escenario es quizás la perspectiva de que pudieran resultar en un Parlamento todavía más atomizado y más radical, en particular por el desapego popular respecto a los partidos tradicionales por más que la mayoría ciudadana griega siga apostando por la permanencia en la UE y en el euro a condición de suavizar el brutal ajuste fiscal y financiero impuesto por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.

La misma tendencia de distanciamiento de las fuerzas políticas dominantes en los últimos tiempos se ha apreciado también en la primera ronda de las elecciones locales italianas, en las que el Partido Democrático (PD) sólo ha podido capitalizar parcialmente el retroceso del Partido del Pueblo de la Libertad (PPL) de Silvio Berlusconi y la hecatombe electoral de la Liga Norte de Umberto Bossi, traducidos principalmente en un aumento de la abstención y la exitosa irrupción del Movimiento 5 Estrellas liderado por el humorista satírico Beppe Grillo, que podrí­a llegar a cosechar algún éxito en la segunda vuelta que tendrá lugar los dí­as 20 y 21 de mayo.