Deconstructing Aguirre

Sicilia

Esperanza Aguirre, presidenta con mayoría absolutísima de la Comunidad de Madrid, es sin duda una de las más prominentes figuras del panorama político actual. Sin embargo, no descolla porque haya unanimidad respecto a ella, sino más bien por lo contrario. Levanta pasiones y es muy difícil encontrar a alguien a quien le pueda dejar indiferente.

 

Algunos de sus correligionarios ven en La Presidenta -como tituló, sin rebozo alguno, a su autobiografía- a una líder de presente y de futuro. Futuro que para más de uno tarda demasiado.

 

La paciencia y el decoro son dos útiles virtudes que ni a Esperanza ni a sus seguidores adornan. A Don Mariano Rajoy le recorre un escalofrío la espalda cada vez que La Presidenta le declara su incondicional lealtad. No debe haber olvidado los meses posteriores a marzo de 2008 ni el pre-congreso Popular que le prepararon entre una y otros.

 

 

A algún otro excelentísimo señor miembro de su partido, rumoréase en la Villa y Corte, que se le aparece en sus pesadillas vestida de rojo, en un ascensor y sonriendo con la desenvoltura que le caracteriza. Esperanza da para mucho.

 

Nunca decepciona, ni a sus seguidores incondicionales ni a sus más acérrimos críticos, siempre que sale en pantalla o se leen sus declaraciones, uno sabe lo que puede esperar, aunque a veces  ponga a prueba la capacidad de asombro del respetable.

 

Si en el terreno político propio es no un líder, sino “la lideresa”, en otra muestra del gracejo cañí que ciñen sus prendas, en el terreno político contrario, casi nadie es capaz de generar mayor rechazo por palabra pronunciada.

 

Cuando, con ese tonillo suyo inconfundible, despliega su discurso, es capaz de hacer hablar por su boca, de una tacada y sin anestesia, al Aznar más Aznar, al Bush más Bush, a una tertulia entera de la COPE en un día especialmente inspirado y al mismo Milton Friedman revivido.

 

Esperanza, cuando se pone, que es siempre, es una especie de neocon orquesta. No le queda palo que tocar ni ojo “rojiprogre” en el que meter el dedo. A cada cual lo suyo, reparte como un ventilador y no se para en nada.

 

Si como muestra vale un reciente botón, recuérdense aquellas celebres declaraciones de la semana pasada en donde venía a decir que lo malo de Franco es que era, en algunos sentidos, bastante socialista. Si en lugar de lideresa fuese torero, habría que encargar las taleguillas a una empresa fabricante de carpas de circo.

 

Su discurso y praxis política tienen un éxito indiscutible. A ella se le atribuye la frase de “gano hasta en Pinto”, para el que lo desconozca, ciudad obrera emblema, hasta hace poco, de lo que se conocía como “cinturón rojo” de Madrid.

 

Los pilares de la práctica política del discurso de Aguirre son similares a los del Partido Republicano estadounidense, adaptados a la realidad madrileña. Los únicos rastros de principios ideológicos encuadrables en grandes corrientes se perciben en el discurso económico, en cuanto a dónde ir como sociedad, parece que lo que prime es aquello tatcheriano de “la sociedad no existe”.

 

Sus pronunciamientos en cuanto al papel del Estado en la Economía son los del liberalismo más militante. Dicho papel debe ser absolutamente ninguno. Cita en ocasiones una frase de Von Hayek  que dice aproximadamente “cuando los Estados son pequeños, las sociedades son felices”. Por lo visto, Von Hayek no debió alumbrar nada respecto a la relación de proporcionalidad que guardan el tamaño de las televisiones autonómicas y el regocijo de los ciudadanos, tema en el cual la lideresa es muy partidaria de la empresa pública, en cambio.

 

Abogar por el Estado mínimo en una comunidad autónoma podría ser algo contradictorio, dado que según el reparto competencial vigente, es la administración sobre la que recae la responsabilidad de administrar prácticamente todos los servicios públicos esenciales.

 

Debe reconocerse, sin embargo, que en Madrid, La Presidenta ha sabido acomodarla sin ningún problema. Tras cinco años de medidas en la línea de dar más preeminencia a la iniciativa privada, en educación, la concertada ha multiplicado su tamaño, y en sanidad un sistema similar se ha abordado recientemente sin que esto haya erosionado la popularidad de Esperanza Aguirre de forma significativa. Las cosas parecen funcionar bien, y lo más importante, la inmensa mayoría de los electores están de acuerdo hasta la fecha.

 

El discurso en esta materia está tan exquisitamente medido que apenas chirría. Madrid se enorgullece de poseer unos servicios públicos maravillosos donde el futuro es que estos sean provistos cada vez más por el sector privado, pero a la vez sin dejar de ser públicos. Esto es, los gestiona una empresa privada, pero los sueldos de los trabajadores y otras cosas lo pagan los impuestos. La cosa está en que aunque te lo expliquen muchas veces y haya ratos en que lo entiendas más que otras, siempre queda un reconcome un poco raro, como si te vendiesen un burra de tres patas.

 

En cuanto al discurso en materia social, el enunciado es simple pero efectivísimo. La culpa de tus problemas es siempre de otro. Esperanza Aguirre en este sentido, y aquí hay que pedirle el copyright a José Mª Calleja, ha inaugurado con éxito de público y crítica, el Partido Nacionalista de Madrid. Donde otros van a la campa o celebran la Diada, la lideresa se viste de chulapa, o de la misma bandera de Madrid. Donde PNV y nacionalismo catalán ponen al concepto España como responsable de la problemática existente en sus territorios, Esperanza cuadra al Gobierno Socialista de Zapatero.

 

Encomiable su uso de este resorte que ha manejado a las mil maravillas. Hay varios ejemplos. Tienen especial valor explicativo el relativo a la inmigración. Con la misma mano que se cede terreno a la comunidad rumana para construir una iglesia ortodoxa, se responsabiliza a la laxa política de inmigración socialista de que dicha comunidad sea numerosa.

 

El mismo argumento que vale para calificar a Madrid como región solidaria, por tener saldo fiscal positivo, sirve para denunciar la estrangulación perpetrada por Zapatero, por no forrar a  inversiones a esta pobre comunidad rica.

 

De la misma manera que se critica a los rompeespañas que reforman estatutos, se beligera con el franciscano Solbes al que se le acusa de los expolios, triles y robos más insospechados. El último, por 400 millones de euros que dicen que nos ha quitado Solbes, los profes de universidad se han visto en un tris de no cobrar. Curioso cuando el presupuesto madrileño está en torno a los 20.000 millones de euros. Sin duda los porcentajes en Madrid son competencia socialista y no de Esperanza, si no, esto no salía.

 

Esta línea argumental es completa y permea a todas las materias, hasta los extremos más forzados. Como anécdota curiosa, uno ha llegado a ver cómo una variación negativa intermensual de los precios (por poner un ejemplo, que suban los precios de un mes respecto al anterior) era achacable a las malas políticas de Zapatero, mientras que la evolución positiva interanual (cogiendo el mismo dato y observando una bajada de precios respecto al mismo mes del año anterior) era responsabilidad de Aguirre.

 

Esperanza tiene, además del desparpajo, cosa a valorar porque sirve para llegar a la calle, y vaya si llega, otra importante virtud, la suerte.

 

De una carrera política prácticamente en vía muerta tras su paso por el Senado, que queda bien en el curriculum, pero poco más, llegó a la Presidencia de la Comunidad. Para ello fue imprescindible que dos honrados y valientes diputados autonómicos socialistas vieran los peligros del comunismo y se bajaran del carro justo el día de la investidura. ¡Qué suerte que ocurriese justo ese mismo día! Porque de no ser suerte habría que decir que La Lideresa fue beneficiaria directa, como poco, del mayor acto de corrupción política que ha conocido la democracia española, y tampoco se va a poner uno así un lunes a estas horas. Es empezar la semana de mala manera.

 

¿Cuál es el futuro de Esperanza Aguirre? Es bastante factible que sea ungida como próxima candidata del PP si Rajoy no remonta el vuelo. El que llegue a Presidenta en lugar de La Presidenta, es cuestión de múltiples variables. La principal falla en su discurso es que quizás se olvida de que Madrid son unos siete millones de ciudadanos que pertenecen a un colectivo de más de 40, le gusta demasiado pisar callos y eso puede pasarle factura.

 

Humoradas aparte, su fórmula hasta la fecha opera fantásticamente y este mérito hay que atribuirle. Los damnificados  somos los progres de Madrid, que quedamos un día sí y otro también retratados como bobos, taimados, malos malísimos, avejentados, retorcidos y  como colofón,  poco menos que como traidores a la patria, o bueno, a lo que sea, ya que para un madrileño de pro, su patria es España, aunque su Gobierno sea el de Esperanza. Átenme esa mosca por el rabo.

 

 

 

52 pensamientos en “Deconstructing Aguirre

  1. Querido Pablo, sentida, sí, y atinada, y emocionante tu carta. Lo que lamento es que este tío y los de su cuerda que siguen en la “valiente” lucha por la nada absoluta no tienen ni media neurona para racionalizar tus palabras, ni un ápice de piedad para arrepentirse del mal causado. Tendrá que esperar a que se concreten todos esos años de cautiverio para que constate en sus carnes que todo lo que prevés en tu carta ha sido cierto. Y ya será tarde para recuperar el tiempo.

    Querido Lezo, hoy en una tertulia se comentaba una cosa que traigo a colación al leerte sobre Tubal, Aitor, Sancho de Navarra, etc … y las dudas que tienes sobre si este pajarraco los distingue. Y es que si algo caracateriza a las últimas hornadas de ETA, tanto en lo operativo como en lo logístico, es el bajo nivel intelectual de sus miembros. Se explica así que los recluten de la algarada callejera y en dos días se traguen y se fanaticen con las mitologías y mamarrachadas construidas al efecto. Otras generaciones anteriores estaban versadas en materialismo histórico y dialéctico, en historia, en teoría económica y hasta en teología. Son puritita carne de cañón. Menos mal que estamos más cerca del final.

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