Debilidad mortal

Millán Gómez

Ocurrió en Azpeitia pero pudo haber sucedido en cualquier otro lugar de Euskadi o del resto de España. La víctima fue el empresario Ignacio Uría pero pudo haber sido cualquier otro ciudadano que haya osado rebelarse ante el monstruo o que haya cumplido una serie de preceptos que los terroristas odien. El lugar de los hechos y el nombre de la víctima son dos factores que cambian. En cambio, el quién y la tipología del perjudicado permanecen inmutables. Los asesinatos los comete eta, aunque Gara lo oculte, y los muertos son inocentes que representan unos valores que los etarras detestan.

Esta vez le tocó a Ignacio Uría, empresario vasco y copropietario de la compañía “Altuna y Uría”, una de las constructoras vascas que están llevando a cabo la Y vasca, es decir, la unión mediante AVE de las tres capitales provinciales. Eta ya venía dando macabros avisos a esta empresa porque, al igual que en su momento sucedió con la Central de Lemóniz y la Autovía del Leitzaran, están en contra de su proyecto. Utilizan un supuesto ecologismo para esconder su posición contraria a todo aquel mecanismo que abra Euskadi al mundo. Como tantas otras veces, emplean un presunto argumento romántico para escudarse en su rechazo a todo progreso que pueda vivir su tierra.

Eta lo ha asesinado porque representaba una obra que mejorará las comunicaciones de Euskadi con el resto de España y Francia y, además, se había negado a pagar la extorsión. Uría era por tanto un vasco digno que no se quedó de manos cruzadas ante la barbarie. Había decidido quedarse en su tierra y fue allí donde creó riqueza. Tiene bemoles que con la crisis económica que vivimos, eta asesine a un empresario que con su trabajo ha favorecido el desarrollo de Euskadi y ha creado cientos de puestos de trabajo.

La derecha ha reaccionado al atentado dirigiéndose no a los terroristas sino al Gobierno. La AVT emitió un comunicado con Uría aún tendido en el asfalto donde afirmaba que “ésta es la debilidad de eta”, lo que significa que antes que dirigir todas sus críticas hacia eta lo han hecho hacia el Ejecutivo. Vuelven a utilizar los muertos como forma de erosión al PSOE. No se puede ser más ruin y tener más mala baba. No se ha quedado a la zaga el diario “El Mundo” que llevó a su portada del jueves un sumario donde vinculaba el lugar del atentado con el Santuario de Loiola donde PNV, PSE y la izquierda abertzale mantuvieron once reuniones en el fallido proceso de paz. No se quedaron contentos con eso y añadieron una foto morbosa donde las haya del fallecido. Para rematar la faena con las dos orejas y el rabo, publicaron otra foto en la misma primera página donde aparecía la cuadrilla de Uría con los que jugaba todos los días a los naipes bajo el titular “la partida continúa”. Pues bien, esta supuesta realidad que nos muestra “El Mundo” choca frontalmente con una noticia de la ETB en la que esos mismos amigos del asesinado dijeron que la partida representaba un homenaje a su compañero. Por supuesto, “El Mundo” no ha reconocido el error y otro medio como “Libertad Digital” argumentaba en su editorial de ayer que la foto de la discordia era consecuencia de “esa nueva complicidad hacia los terroristas que el proceso de negociación ha favorecido”. Sin comentarios.

 Por su parte, Rajoy sí ha reaccionado con sensatez al atentado. El detalle de que Zapatero y el líder de la oposición compartieran avión en su viaje a Euskadi, además de aparecer intencionadamente juntos a la entrada y salida de la capilla ardiente, escenifica una sensación de unidad de la que no podíamos presumir no hace mucho. Éste es el camino.

 Los medios de comunicación más conservadores han subrayado el hecho de que el atentado se haya producido en un municipio gobernado por ANV. Es decir, no han tenido escrúpulo alguno en vincular al Gobierno con este asesinato al no impedir su acceso a las instituciones. ANV tiene que ser desalojada de los ayuntamientos. El Gobierno, en contra de una reacción presuntamente tibia en este sentido a ojos de la derecha mediática, ha reaccionado con contundencia, tanto en boca de su Vicepresidenta primera como del portavoz del grupo parlamentario que apoya al Ejecutivo. No puede ser que a estas alturas eta se financie económicamente a través de sus camaleónicas marcas electorales y que con el poder municipal que poseen con numerosas alcaldías entre Euskadi y Navarra tengan acceso a datos de los ciudadanos y puedan facilitar esa información a sus hermanos mayores de eta. Un partido que no condena el asesinato de un convecino no es un partido democrático. Lo sabemos todos, ahora falta que la Justicia actúe.

 Además, los departamentos de Interior del Gobierno Central y del Gobierno Vasco deben reforzar sus medidas de protección a los amenazados por eta. Uría, por decisión propia, no llevaba escolta a pesar de que su compañía había sido atacada por los terroristas en diversas ocasiones. Los escoltas realizan un trabajo impagable que va más allá de lo que concierne directamente a la seguridad ya que también constituyen una ayuda psicológica para el amenazado. Entra dentro del terreno de las conjeturas reflexionar ahora sobre si Uría hubiese sido asesinado en el caso de llevar protección. No se puede obligar a una persona a llevar escolta, pero sí se pueden utilizar todos los mecanismos posibles para convencer a los amenazados de que estas medidas merecen realmente la pena. 

En la sociedad vasca existe un hartazgo creciente ante eta. La cifra de manifestantes en Azpeitia sigue siendo irrisoria pero algo hemos avanzado. En lugares donde el nacionalismo proetarra sigue estando muy consolidado, hay cada vez más voces que disienten de sus atentados. Continúa siendo una sociedad enferma pero hay indicios de que algo está cambiando. La gente ya no se queda de manos cruzadas.

 Los cómplices de eta tienen que ser señalados y castigados. Los ciudadanos no deben arrugarse porque reconocer cuestiones como “aquí en Euskadi preferimos no hablar de política” no es propio de una sociedad democrática. Como ya dijo Gandhi, “más que los actos de los malos, me horroriza la indiferencia de los buenos”.

 Por último, aunque la AVT diga lo contrario, eta está más débil que nunca. Aquel que diga que la organización terrorista no se encuentra en el peor momento de su historia miente y lo hace intencionadamente. Ya saben ustedes que no hay mayor ciego que el que no quiera ver. Como concienzudamente omite la AVT y ciertos sectores del PP, el Gobierno, sobre todo en la figura de Rubalcaba, lleva mucho tiempo insistiendo en que eta está tocada pero no hundida, aún puede matar y así ha sido. Para asesinar sólo se necesita a un loco con una pistola o una bomba. Y eta tiene, desgraciadamente, capital humano de sobra. La sociedad española la detesta y la gran mayoría de la vasca también pero, dentro de su debilidad, sigue siendo mortal. Nuestro compromiso como ciudadanos es el de seguir dando todo nuestro cariño a las víctimas, apoyarlas, ir de la mano en materia antiterrorista y seguir dando testimonio hasta el final.