Debacle, refundación e incógnitas

Millán Gómez

 Se cumplió la prevista debacle electoral del PSOE. El PP se ha impuesto claramente en las elecciones municipales y autonómicas y, salvo milagro digno de estudio, la derecha llegará a La Moncloa en algo menos de un año. Apenas ha habido sorpresas. El PSOE ha perdido las principales plazas en juego, tales como Castilla-La Mancha, Barcelona o Sevilla. Así a todo, al ser unas elecciones locales han obtenido aceptables e, incluso, notables resultados en otros lugares. El PP tiene clara la hoja de ruta y no es otra que “crisis, crisis y crisis” sin solución alternativa alguna. Les va bien y, desde un punto de vista electoral, es de una lógica aplastante. Por supuesto, desde un posicionamiento ético, es lamentable y contrario a los postulados de un sistema democrático.

 La consecuencia de esta clara derrota es la reflexión interna que se está produciendo en el socialismo español. Los dirigentes del PSOE no han engañado con su percepción de los resultados y lo han calificado de “malos” o “muy malos” o incluso de modo aún más negativo. El Presidente Zapatero habló la noche electoral desde Ferraz asumiendo la derrota con elegancia pero con una insuficiente autocrítica. Si bien la crisis es el principal motivo de su derrota, no el único y, aunque lo fuese, deberían plantearse cuáles son esas razones que han hecho a otrora votantes socialistas cambiar la papeleta, no introducir ninguna, optar por alguna no válida o quedarse en casa disfrutando de un plácido domingo. No era el momento para concretar errores pero sí para dibujar posibles equivocaciones. No es mucho pedir.

 De cumplirse los postulados del Movimiento 15-M, cuya influencia en los comicios es desconocida al cien por cien, esos ciudadanos “indignados” habrían votado en blanco o en nulo. IU ha recibido una porción de papeletas de gran significado, en justa lógica en un sector del electorado que considera que desde mayo del año pasado los socialistas han girado hacia la derecha en sus políticas sociales y económicas temerosos de la banca. El PP mantiene su electorado afín, es decir, no sube sino que quien baja claramente es el PSOE. Evidentemente, todo esto como norma general, salvando las peculiaridades de cada autonomía y ayuntamiento. La no progresión popular viene como consecuencia del hastío también ciudadano al comprobar que este partido es incapaz de pedir turno en clase, levantar la mano y promover una iniciativa de viaje de fin de curso. No andan muy sobrados de ideas pero la lección la tienen bien aprendida como cuando mi abuelo me recitaba los ríos españoles. El PP, pues, no ha convencido a más votantes sino que ha mantenido la fidelidad de sus simpatizantes tradicionales.

 El PSOE debe plantearse que quienes le han votado el pasado domingo forman su electorado base, el que le va a apoyar a las duras y a las maduras. Su electorado potencial es mucho más amplio y, sin duda, superior al del PP. A más votantes, más facilidad para el PSOE, dicho lo cual el PP ha alentado al voto en sus anuncios electorales, actitud modélica que se agradece y constituye un ejemplo de salud democrática. El PSOE debe refundarse, analizar los errores fríamente y optar ya por un candidato joven para que paulatinamente vaya calando en la ciudadanía. La otra opción es una bicefalia con este candidato nuevo y un dirigente experto, que no tenga nada que perder y cuya cara sirva de símbolo del PSOE tradicional. No sé si es necesario un Congreso Extraordinario o unas Primarias, lo que sí está claro es que el PSOE debe cambiar. Hacia la izquierda, por supuesto, porque tomar las curvas hacia la derecha no le ha sentado nada bien.

 PD1: Me hubiese encantado una victoria del Partido Popular en Aduna (Gipuzkoa) donde solo se presentaban ellos y no consiguieron alcanzar el 5 % necesario para gobernar al obtener solo doce votos. Los hubiese votado.

 PD2: Quien emplea la violencia física o verbal pierde la razón y se desacredita. He defendido la tesis central del Movimiento 15-M pero no su hostilidad hacia los medios. De todos modos, lo de ayer por la mañana en Barcelona es injustificable y el señor Conseller de Interior, Felip Puig, debe dimitir. Por lo visto, no lo va a hacer. Plaça Catalunya es núcleo turístico. Los viajeros, cuando vuelvan a sus países, deben contar lo que han visto. Xavier Trías, alcalde electo de Barcelona por CiU, declaró el lunes pasado en la Cadena SER que quería dialogar con los acampados y no desalojarlo por ser ciudadanos “pacíficos, tranquilos y ordenados”. Espero ansiosamente su reacción a los hechos aunque no sean su responsabilidad. ¿Por qué nadie le exige una justificación?

 PD3: Navarra tiene un interés especial por su complejidad y pluralidad social, cultural y lingüística. El PP, con solo 4 escaños, no ha conseguido asentarse en esta comunidad, como sí ha hecho, por ejemplo, el Foro Asturias de Cascos.

 PD4: En Asturias y Navarra probablemente gobiernen los regionalistas. ¿Se rompe España?

 PD5: ¿Por qué dirigentes populares como Aguirre y Feijóo alaban los resultados de Cascos e incluso los defienden abiertamente y nadie les achaca división interna? ¿No resulta ilógico que una formación se escinda de otra y ahora quieran gobernar juntos?