De sueños y referentes

Millán Gómez

Como diría ese maestro llamado Gila, les voy a contar mi vida. Los más fieles recordarán mi artículo cuando falleció Carlos Llamas. Me he criado escuchando la Cadena SER en general y los deportes de esta emisora muy particularmente. El Larguero, Carrusel Deportivo y SER Deportivos han sido pieza indispensable de mis costumbres cotidianas hasta límites sorprendentes. Desde pequeñito he cenado a las nueve de la noche, ni un minuto más ni un minuto menos. Justo después de SER Deportivos. Pasadas las 20.25 dejaba los deberes escolares a un lado y escuchaba ya la desconexión local sobre la información relativa a Galicia. Y esto mismo lo puedo decir de El Larguero. Al igual que SER Deportivos Lugo que empieza a las 15.10. Mis padres me pedían que me acostase para estar fresco al día siguiente pero era incapaz de dormirme sin escuchar El Larguero. Por eso mismo, metía mi pequeña radio debajo de la almohada y escuchaba el programa de forma digamos clandestina. Yo creo que mis padres muchas veces se daban cuenta porque lo de disimular nunca ha sido lo mío pero veían que era una batalla perdida y que quizás cuando una persona tiene una motivación es mejor fomentarla. Así lo han hecho siempre. Durante los fines de semana he escuchado muchos días el Carrusel Deportivo entero, es decir, desde que empezaba hasta que finalizaba segundos antes de que los primeros acordes de la sintonía de El Larguero. Porque tú eres el mejor escuchando el transistor.

 Hace ya bastantes años pasé una época personal bastante dura y la radio fue mi mejor compañera de viaje. La información, la alegría, el sentimiento y otras muchas cualidades que han caracterizado a los periodistas deportivos de la SER consiguieron que yo tuviera una vocación desde muy pequeñito. He sido un afortunado, no he tenido el dilema personal de qué estudiar, siempre he querido ser periodista. Es decir, lo que hoy día soy. No es ninguna bilbainada decir que soy periodista gracias a gente como Paco González, Pepe Domingo Castaño, Manolo Lama, José Ramón De la Morena, Juan Antonio Alcalá, Santi Segurola y un largo etcétera. Me acerqué al periodismo por los deportes, por mucho que me interesen otras secciones, muy especialmente la música y la política vasca.

He soñado a diario que sería periodista y creo que cuando uno sueña algo con mucha fuerza al final lo consigue. Por ahora soy muy joven pero, a pesar de mi todavía escasa experiencia profesional, he podido cubrir informaciones que para mí ya eran sueños y otras, que sin haberlas deseado especialmente, me han reportado mucho.

Todos estos periodistas, con sus defectos notables en algún caso particular, han permitido que hoy sea periodista. Eso, y la ayuda inestimable de mis padres y mi hermana. El caso es que una mayoría importante de periodistas que yo he tenido como modelo han cambiado de trabajo. Algo normal en el libre mercado y en la vida en general. Pocos trabajadores se mantienen en un mismo puesto de trabajo durante toda su vida. Por circunstancias que todos conocemos ligeramente y muy poquitos saben exactamente, han abandonado la SER y ahora han cambiado hacia al dial de la Cadena Cope. Esta emisora está sustancialmente alejada de mi forma de ver la vida pero que, como al César lo que es del César, ya no es la emisora talibán de Losantos, César Vidal y otros fundamentalistas de las ondas. De hecho, el propio Paco González declaró en una entrevista que nunca trabajaría con estos sujetos. Lo de sujetos lo digo yo.

Siempre me han interesado los disidentes. Tengo por costumbre intentar buscar la coherencia en quien es distinto a mí. No me gustan las generalizaciones. El otro día discutí, acción poco habitual en mí porque prefiero callar a agravar los problemas, con una persona porque usaba los tópicos como prueba irrefutable del conocimiento. No me gustan. Pienso que quien generaliza se equivoca casi en la mayoría de los casos. Los tópicos son el clavo al que se agarran los ignorantes y, cuanto más desinformados son, con mayor prepotencia lo expresan. Es una regla de tres infalible.

Tengo la costumbre de escuchar varias emisoras diferentes y me parece enriquecedor. Algunos programas de información general de la SER me han cansado ya desde hace unos años. No me gustan las sobremesas donde pasas de hablar de cómo hacer una tortilla de bacalao a analizar la situación en el Sáhara Occidental. Así, sin anestesia. Hace tiempo que RNE es mi emisora de referencia para la información generalista y, cuando este Gobierno antes o después pierda el poder, será una de las mejores herencias, refiriéndome a RTVE en términos estrictamente periodísticos, del Gobierno de Zapatero.

Estos días he vivido en la dicotomía de elegir una emisora u otra. El pasado sábado, a eso de las siete y media, escuché a un tal Pepe Domingo Castaño leyendo un texto maravilloso que me emocionó porque lo que dice forma parte de mi vida. Unos minutos después me di cuenta que eran los mismos protagonistas y el mismo estilo de hacer periodismo deportivo pero simplemente habían cambiado de dial. Si a mí me hacen escoger, cual pulpo Paul, entre el micrófono de la SER y el de la Cope opto por el primero. Pero, ¿saben qué?, yo les debo mucho a estos señores y no pienso perderme su alegría, sus ganas de vivir y su estilo de hacer información por estar en una emisora con la que yo no comulgo, y nunca mejor dicho. Seguiré escuchando otras emisoras e incluso a veces escucharé El Larguero y con muchísima frecuencia seguiré escuchando al gran Jesús Gallego en SER Deportivos. Pero, como les digo, muchas veces, al contrario de lo que decía Marshall McLuhan, el medio no es el mensaje, el mensaje es de los periodistas, de esa gente que le cuenta a la gente lo que le pasa a la gente. Y yo seguiré escuchando de todo para construir mi propia libertad pero en mi EGM particular vencerán los “individuos” porque han abierto un camino que ojalá un día yo recorra aunque sea por otra ruta y con otros compañeros de viaje.