De la pérdida de fe

Senyor_G

Esa forma de hablar de dios o de la religión de mi madre enfadada creo que sólo la vi en un documental de viudas de mineros. El si existe ese dios ¿cómo puede existir el dolor, esas enfermedades o la muerte tan injusta? No sé si mi madre alguna vez ha tenido fe, sé que se ríe de la credulidad con estas cosas, y que sí de pequeño sacaba alguna pregunta sobre el tema religioso mi madre acababa con una pregunta parecida a la anterior. Siempre he pensado que percibía como muy injustas las enfermedades de mis abuelos, sobretodo que mi abuela tuviese Parkinson cuando ellas deberían ser todavía muy jóvenes en su rango. Ya he dicho que no sé si había tenido fe alguna vez, ni si realmente se pudiese decir que alguien tenía fe cuando la fe católica era obligatoria, pero en cualquier caso esa pregunta rabiosa le habría hecho perderla.Es verdad que en la misma situación de dolor, otras viudas u otros familiares ante semejante adversidad toman la fe religiosa como bálsamo y ayuda. Lo que a unas personas les hace ir a una idea a otras les hace abandonarla sin saber si se cruzan en algún lugar del camino.

Hay otras fes que se abandonan. En la política nos podemos encontrar con casos de catalanistas como Eugenio d’Ors, Josep Pla o incluso un Carles Sentís, que acaban pasando al franquismo durante nuestra última guerra civil. Todo esto con los matices que se quiera. Diría que incluso en el caso de Eugeni d’Ors, su caída en desgracia dentro del primer catalanismo de la Lliga tuvo que ver con un artículo comprensivo en algunas protestas obreras en su rama anarquista, lo cual le lleva a un exilio a Madrid en los años 20. Aunque en la wikipedia parece todo atribuible a la envidia a alguien muy brillante.

Alguien brillante parecía ser un Jacques Doriot, que supongo que entre otras cosas por la falta de reconocimiento en el Partido Comunista Francés, acaba pasando en el periodo de entreguerras de casi ser su secretario general a crear un nuevo partido de extrema derecha nacionalista.

Pero un Manuel Sacristán hizo un camino inverso.

Cambios de este tipo no los he visto en directo, me llegan a oídos de forma indirecta de gentes que conocí en la universidad, ellos en alguna de la juventudes comunistas que había en Cataluña en los inicios del siglo, que han pasado hacía Ciudadanos. Quizás en la primera versión que se decía próxima a la socialdemocracia, cómo ya había pasado con Convergència mucho antes. Pero sí que hace unos años conocí a un proveedor informático ya casi jubilado que, conociendo que me iba a presentar como concejal por ICV-EUiA, me miró con tierna simpatía, y me dijo que él había estado en la LCR de joven. De una izquierda radical y contundente a una vida normal (como la mía claro), tan radical y contundente que en los estertores el franquismo iba con otro camarada que llevaba pistola. Pero perdió la fe en aquello cuando se dio cuenta que el que iba con pistola nunca la iba a usar. Silencio y sorpresa y aún le doy vueltas a aquello.

Más comprensibles, para el bienestar propio, esos radicales jóvenes de familias más o menos bien a los que los obreros les parecían poco obreros, que incluso llegaron a pasar por las cárceles franquistas en algún momento, como aquel caso que me explicaba un veterano compañero de EUiA y CCOO de l’Hospitalet que descubrió a un ex compañero de celda acusado años más tarde de corrupción en algún ente empresarial del Baix Llobregat. Quizás en estos casos la divergencia entre sus realidades y las derrotas en el bienestar común les hicieron optar por la salida individual, desde la legal a la ilegal.

La derrota, las apuestas fuertes no seguidas y la salida individual. Algo de ego o mucho de ego. Y quién sabe si al final es falta de fe, o simplemente de imaginación para pensar otras posibilidades, sobre todo cuando hay que compartirlas y uno tiene cartas para jugar para uno mismo.

4 pensamientos en “De la pérdida de fe

  1. Muy interesante artículo el que se propone desde datos biográficos que no eluden la distancia teórica.
    A mi juicio es tan amplio que imposibilita su tratamiento en el debate callejero , impetuoso , informado , invasivo y depredador.
    Basta leer los enunciados programáticos y doctrinales de los partidos para no excluir su inspiración religiosa. El de CCOO es especialmente hiriente porque existe el mismo núcleo intangible e inatacable en su dura concreción: una vulgata marxista que en el horizonte inestable de los tiempos permanece leal a sus origenes : la pátina de la verdad.
    Pablo Iglesias , el histrión filantrópico , el organizador de las masas jóvenes , lerdas e insatisfechas , lo ha comprendido.
    La verdad es negociable y nos espera en la esquina , lo único que hace falta es un ajuste fino , nosotros , Podemos , yo.
    Al igual que el articulista somos herederos de la Iglesia Católica, del estado dictatorial, de una situación en donde la respuesta política se relaciona necesariamente con la comunidad representada por lo que existe en ese momento , una España simbólica dividida en ganadores y perdedores y con pocos conocimientos de historia.
    En la captación hacia los grupos opositores se abusaba de la edad y de su falta de lecturas.
    La fe era objeto de mercado.
    Los estatutos y programas de los partidos políticos españoles son reflejos, historia bastardeada de una imposible verdad que dura hasta nuestros días.
    Lo inaudito en mi opinión es la permanencia y la retranca para permanecer en los errores de la herencia recibida.
    Como en toda experiencia humana -sobretodo en aquellas que jamás cumplieron su destino , el tiempo decanta las preguntas.
    Las que señala el artículista tuvieron lugar en momentos oscurantistas, lejanos a la información cercana a su complitud canónica , y la tentación fatídica es preguntarse ¿ fuimos gilipollas ?
    Mientras tanto cuelgan los programas políticos sin agujeros éticos y moldeables.
    La fe sin obras es una fe muerta .
    Pero al igual que sucede con el Rock and Roll , un virus resistente acantonado en los repliegues de las células primordiales , la humanidad que elige representantes demanda lo de siempre : seguridad , respeto , igualdad , oportunidades y todo aquello que ayude a soportar el mal incrito en la teodicea , la llegada divina del mal en el mundo.

  2. La única fe que he profesado es la que tenia cuando rezaba para aprobar un examen sin haber estudiado por estar rezando.
    La fe es la forma mas cómoda de tumbarse a la bartola….ejem.

  3. Divertidos comentarios, Amistad. Aunque si la fe mueve montañas ¿ se da cuenta del trabajo que nos ahorramos los descreídos ?

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