¿De dónde viene Grecia?

Ariamsita 

A falta de poder pasar el verano vuelta y vuelta al sol en una isla griega, la mayoría de los mortales hemos optado por dedicarlo a hablar sobre la crisis del país heleno, discutir sobre esas posibles soluciones de las que no sabemos nada y competir por ganar las discusiones de sobremesa helado en mano a espera de que se ponga interesante la etapa del Tour. Con este último objetivo en mente leemos artículo tras artículo, memorizamos argumentos escuchados en tertulias de radio y hacemos nuestros los chistes que hemos leído en Tuiter, con la esperanza de que nuestros cuñados no se den cuenta de que nuestra repentina sabiduría sobre Grecia tiene poco de propia y mucho de opiniones que hemos tomado prestadas.

En estas estaba yo, tratando de documentarme para alcanzar la victoria en ese Tourmalet que son las discusiones veraniegas, cuando llegó a mis manos un libro: Modern Greece: what everybody needs to know, de Stathis Kalyvas. No pude resistirme a la tentación de saberlo todo sobre Grecia en un libro, así que me hice con él. Es un libro cortito, que permite una lectura fluida a través de apartados no muy largos en forma de pregunta-respuesta, del estilo de: ¿Cómo llegó la democracia a Grecia?¿Cuál es la relación de Grecia con Occidente? y que explica de forma clara y sencilla la evolución política y económica del país desde principios del siglo XIX hasta la crisis actual. Y es que si bien a lo largo de estas semanas hemos visto tropecientos artículos sobre el desencadenamiento de la crisis, las circunstancias del país en la última década, etc. tenía la sensación se saber muy poco sobre la historia reciente del país. Por suerte para vosotros, vengo a compartir mis recién adquiridos conocimientos (podéis leer esto también, a mí hizo que me picase el gusanillo de querer saber más).

El siglo XIX

Si bien Grecia ha vivido un claro proceso de occidentalización en los dos últimos siglos, el país que nos encontramos hacia 1800 es aún fundamentalmente rural, está económicamente atrasado y mira más hacia Oriente que hacia Occidente tras siglos de ocupación primero del Imperio Bizantino y después del Otomano. A pesar de ello, el nacionalismo cobra fuerza pronto en su territorio y acaba llevando, a través de la Guerra de Independencia que comienza en 1820, a la creación del Estado Griego. Este evento se sitúa, además, como la primera revolución nacionalista de Europa (posteriormente, Grecia será pionera también en ser uno de los primeros estados europeos con sufragio masculino casi universal). La idea de Grecia como estado independiente recibe gran apoyo internacional -sobre todo del Reino Unido, que quiere evitar que el nuevo estado se alíe con Rusia-  al mirar Europa con simpatía el relato impulsado por los intelectuales del momento -en gran medida hijos de mercaderes que habitaban en el territorio- de ayudar a la cuna de la democracia a liberarse del yugo del Imperio Otomano. A nivel interno, las causas que llevan a la guerra tienen más que ver con el descontento de algunos militares con su situación y la promesa de mejorarla a través de un cambio de régimen, así como con el interés de ciertos grupos en establecer cambios en el modo de distribución de las tierras (gente queriendo enriquecerse, vaya).

Una vez configurado el estado-nación griego, encabezado desde 1832 por el rey Otto, los nuevos dirigentes se enfrentan al reto de crear un verdadero sentimiento de nación entre una sociedad rural para la que pertenecer a un nuevo país aún no significa nada. Con este fin se diseñan tres mecanismos que podrían explicar en parte por qué ciertos grupos tienen un peso tan importante en la Grecia actual: se establece un sistema de educación universal y obligatoria con un gran peso de la historia y cultura griegas en la enseñanza, se funda la Iglesia Griega, que pasa a tener una identidad de gran importancia y por último se establece el servicio militar obligatorio (esto último con éxito reducido, ya que los militares ven con recelo estas nuevas incorporaciones). Nace también en este momento la llamada ‘Great Idea’: el objetivo de agrupar bajo el Estado Griego a todas las personas de raza griega y grecoparlantes, expandiendo tanto la población de Grecia como su territorio, aspirando así a helenizar zonas como Turquía o Albania. Si bien el éxito de la Great Idea fue reducido (Grecia era, en esta época, de tener un ejército enorme pero de ganar pocas guerras), no se da por acabada hasta bien entrado el siglo XX cuando fallan en el intento de conquistar Turquía.

La primera constitución parlamentaria llega a Grecia en 1844, favorecida por la no existencia de una aristocracia que bloquee la aparición de la democracia por acabar con sus privilegios -la mayor parte de la población griega estaba formada por pequeños terratenientes-. El sistema que se establece favorece el fraude, la corrupción y contenta a todo el mundo al ser fácilmente manipulable. Son los comienzos del clientelismo. Mientras tanto, la economía del país se  mantiene estancada: ante la falta de aumento de la productividad, el Estado acaba por endeudarse para aumentar su tamaño y compensar esta falta de crecimiento, lo que lleva al país a cuatro defaults de su deuda a lo largo del siglo: en 1827, 1843, 1860 y 1878.

El resto de estados europeos, que a principios de siglo miraban con esperanza el resurgimiento de Grecia, ven ahora con recelo el estado del país heleno, al que consideran un fracaso por no haber sido capaz de implementar en condiciones las instituciones y mecanismos propios un estado moderno. Esto último puede tener mucho que ver con la gestión de unas expectativas demasiado elevadas: si bien no podemos negar un montón de fallos en el modo en el que esta transición a la democracia fue implementada, los avances siguen pareciendo claros.

El siglo XX

El principio del siglo pasado está marcado en Grecia por la implementación de una serie de reformas que buscan modernizar la economía por parte del liberal Venizelos: un sistema de oposiciones para seleccionar a los funcionarios; la creación de un ministerio de agricultura, inexistente hasta ese momento en un país fundamentalmente agrario; así como la introducción de prestaciones como bajas por enfermedad o un sistema de pensiones. Además, invierte en infraestructuras, creando por fin una red de ferrocarril.trenes: la economía griega comienza así a modernizarse. 

Llegamos entonces a la Primera Guerra Mundial, que  divide a la clase política y acaba configurando el sistema de partidos del país en dos grandes bloques: el centro liberal y la derecha conservadora. Por una parte, los seguidores de Venizelos se muestran a favor de participar en el conflicto del lado de la Entente, con la esperanza de ampliar su territorio en caso de resultar ganadores (como acaba ocurriendo, aunque el esfuerzo económico de la guerra hace que pierdan las elecciones). Por el otro, se unen los partidarios del rey Constantino, más inclinados a evitar riesgos y permanecer neutrales.

Con esta configuración sobre la mesa, la vida política se polariza cada vez más, elemento que se acentúa por el aumento de poder de los militares dentro de las organizaciones. ¿Y la izquierda? La ausencia de una clase obrera tan amplia como la existente en otros países hace que el partido comunista griego tenga muy poca fuerza hasta entrada la década de los 40, en que se posiciona clave tanto organizando la resistencia griega a la invasión del país como, posteriormente, en la guerra civil que termina en 1949. Resulta clave el hecho de que, pese a su posición geográfica, Grecia consiga librarse del comunismo,pudiendo beneficiarse así  del plan Marshall y comenzando un largo período de crecimiento.

Nos hallamos en 1950 y la guerra civil ha terminado. Grecia está endeudada y cuenta con un Estado sobredimensionado y totalmente disfuncional cuando llega el milagro griego,  apoyado sobre tres pilares: el Plan Marshall, una serie de reformas y una sociedad que se muestra receptiva a estos cambios. El gobierno ejecuta una política monetaria con fines estabilizadores a la vez que trata de controlar la inflación lo que, sumado a la estabilidad política permite las condiciones propicias para el crecimiento. A esto se suman una mejora del nivel de educación junto con una creciente urbanización: nace la clase media. Sin embargo, no todo es positivo: el país sigue siguendo mayormente agrario y la estructura productiva formada por empresas pequeñas orientadas al consumo doméstico con un nivel muy bajo de exportaciones. Esto, junto a una serie de medidas proteccionistas hace que la productividad no aumente y que la economía no resista que se levanten las protecciones.

En 1967, causado por una serie de tensiones entre el gobierno y los militares, que no quieren renunciar al poder que tienen; se produce un golpe de estado que logra su objetivo de hacerse con el gobierno. Pese a ello, la economía sigue creciendo y, al buscar la aceptación social del régimen, Grecia se endeuda -una vez más- para poder mantener su gasto público durante la crisis del petróleo de los 70. El régimen se mantiene hasta 1974, año en que la llegada de la democracia se produce de forma natural y tranquila sin grandes rupturas –una de las causas de los privilegios que aún tiene el ejército griego en la actualidad- tras el fracaso del ejército al tratar de apoyar un golpe de estado en Chipre.

Mientras tanto, las corrientes más progresistas de la sociedad, junto con los restos de los partidarios de Venizelos crean el partido socialista griego: el PASOK, que llega al gobierno en 1981. Si el Estado Griego ya tenía un tamaño sobredimensionado y ciertas disfuncionalidades hasta entonces, el PASOK lleva esta tendencia a una nueva dimensión, haciendo del Estado una herramienta a servicio de su partido. Se eliminan gran parte de las oposiciones para elegir trabajadores públicos que pasan a ser elegidos a dedo, instaurando un sistema clientelar de cambio de votos por diversos favores. Se calcula, de hecho, que a finales de la década de los 80, el 89% de afiliados del PASOK estaba relacionado con las administraciones públicas de algún modo. Además, para paliar los efectos de la coyuntura económica, se nacionalizan una gran cantidad de empresas con pérdidas para evitar el descontento social -es en esta época cuando manifestaciones y huelgas se convierten en una parte más del proceso de negociación política- aumentando el gasto público y el endeudamiento, que pasa de un 28% del PIB en 1979 a un 120% en 1990.

Sobra decir que la situación descrita arriba no era sostenible para Grecia, y es el propio PASOK el que se ve obligado a partir de 1993 a reparar el desastre que ellos mismos habían creado, mediante medidas estabilizadoras, liberalización de los mercados de capital, unas cuantas privatizaciones y mucha ayuda del despegue del sector turístico y de los fondos comunitarios. Grecia vuelve a crecer.

Aquí se acaba el paseo que quería dar con vosotros por la historia de Grecia. Sobre lo que pasó en la década de los dos mil y sobre la crisis actual hemos hablado suficiente estos días, y otros lo han contado ya mejor que yo. Sobre el futuro, mucho por especular y muy pocas certezas. A disfrutar elucubrando de discusión en discusión, de terraza en terraza.