Cunit como síntoma

Barañaín

Hace unas semanas hubo mucho revuelo por el intento del Ayuntamiento de Vic de impedir el empadronamiento de inmigrantes en situación irregular; no lo ha habido tanto, ni muchísimo menos,  por  el lamentable episodio ocurrido en la localidad de Cunit (Tarragona), pese a que ambos asuntos pueden considerarse, en cierto modo, como las dos caras de una misma moneda. O como dos enfoques, igualmente distorsionados y preocupantes,  de los problemas derivados del impacto social de  la inmigración sobre todo si los inmigrantes pertenecen a grupos étnicos como el magrebí, en los que el bajo nivel cultural y el fundamentalismo de su religión musulmana dificultan su integración social.

En Cunit, ha llegado a los tribunales la denuncia de Fatima Ghailan, marroquí y musulmana, que trabaja como “mediadora social” para su Ayuntamiento, por el acoso padecido por parte de algunos miembros de la comunidad islámica, entre ellos el imán y el presidente de la asociación islámica de la localidad. El acoso se inició nada más conseguir la víctima  el empleo municipal. El hecho de estudiar un master, trabajar, hablar un castellano y un catalán perfectos, no cubrirse con  pañuelo, conducir su propio vehículo, relacionarse con personas no musulmanas, etc. eran, a ojos de los fanáticos,  rasgos tan  intolerables de su pecaminoso estilo de vida occidental que intentaron no sólo intimidarla a ella sino conseguir tanto su despido por parte del ayuntamiento como su aislamiento social y el de su familia en el seno de la comunidad magrebí.

 “Este es el relato del infierno: agresiones, amenazas , coacciones, insultos y vacío social a sus hijos, presión al marido y oferta de casarlo con otra mujer, presión a otros imanes para que la echaran del trabajo y hasta una campaña en su contra con un papel en blanco que firmaban personas que, según la instrucción, no saben leer. (…) Fátima padecía depresiones, temía por su vida y sufría lo indecible. Por suerte, el juez de paz de Cunit presenció la última agresión que Fátima y su marido sufrieron en plena calle y se aceleró el proceso.” (Pilar Rahola,  La Vanguardia 30-01-10).

 En un editorial que dedicó a este asunto El País (“Una víctima olvidada” 14-02-10) se señalaba, con razón, que no se trata de  un caso excepcional, sino que “evidencia los ya conocidos métodos coercitivos de los sectores más radicalizados del islamismo, que rechazan la cultura occidental y cargan sus iras con especial saña contra las mujeres”.  Se recordaba, en este sentido, otro episodio con similares connotaciones en Valls, también en Tarragona, en el que una mujer fue secuestrada, “juzgada” y condenada a muerte por un supuesto tribunal islámico, acusada de haberse quedado embarazada en contra de la decisión de su marido.

No siendo un caso novedoso, lo que tiene de llamativo y preocupante el episodio de Cunit es la actitud “apaciguadora” de la alcaldesa de la localidad Judith Alberich –que es, a la vez, senadora socialista por Tarragona-, y el apoyo expreso que tal comportamiento  ha recibido de  su partido, el PSC, en contraste con la nulo solidaridad efectiva mostrada con la víctima. Mientras la víctima sufría el acoso,  la alcaldesa se dedicaba a “mediar” y frenar el proceso penal. La alcaldesa   bloqueó la detención del imán tras su intento de agresión a la mujer.  Así lo reconoció en el Juzgado: “El inspector de policía pretendía detenerle pero lo evité para no crear un conflicto social”. Después, intentó –sin conseguirlo-, que la víctima retirara la denuncia. Y es que, en su opinión, el acoso denunciado, por el que la fiscalía pide penas de cárcel, no es más que un “conflicto privado enmarcado en el fenómeno de la inmigración”. Y ella sólo pretendía “pacificar el tema”.

Una vez  trascendió el asunto, y pese al apoyo público a los acosadores por parte del Consejo Islámico de Cataluña -¡lo mejor de cada casa!-, la Generalitat guardó silencio. Pero luego, en el PSC debieron pensar que era mejor aplicar aquello de  “si no quieres taza, toma taza y media” y le brindaron un homenaje explícito y masivo a su alcaldesa y senadora porque trató de “evitar la judicialización de la convivencia”,  reiterando la tontería del supuesto carácter “privado” del conflicto. ¿Un conflicto privado el acoso por parte de un clérigo a una mujer por su estilo occidental en relación con su trabajo para una administración pública? ¿Se imagina alguien una respuesta así si se hubiera tratado de un acoso ordinario (es decir, sin islamismo por medio) o de un caso de violencia de género? ¿O si la trabajadora acosada hubiera sido víctima de algún clérigo  católico especialmente belicoso? El caso es que, ante un hecho delictivo con repercusión social, ya tenemos el  apoyo a los cavernícolas por parte de sus hermanos en la fe y el homenaje a la apaciguadora alcaldesa por parte de su tribu política: a la víctima nadie ha considerado oportuno consolarla.

Por supuesto, la señora alcaldesa es muy conocedora del trasfondo de la cuestión.  Es muy consciente  –y así lo explicó en el juzgado-, de que en la numerosa comunidad de inmigrantes magrebíes de su pueblo hay muchos que tienen recluidas en sus casas a sus mujeres  para que no se relacionen con nadie, mujeres a las que impiden incluso que intenten aprender a hablar castellano. Hemos podido leer en  la prensa que  “el aislamiento descrito por la alcaldesa se repite en otros municipios de Tarragona, territorio con alrededor del 18% de inmigrantes, en su mayoría de países musulmanes”. Una situación ante la cual, la vida autónoma, o sea, libre, de una mujer concreta de esa comunidad se percibe por los fanáticos como una amenaza a su control social. 

La escasa integración de parte de este colectivo explica la buena salud de la que goza el islamismo radical entre sus miembros, lo que, lamentablemente,  no parece ser preocupante para las autoridades (la izquierda gobernante) porque, según ellos,  “esta situación sólo genera conflictos en casos muy concretos”. Lo importante debe ser, visto lo ocurrido en Cunit,  negar la existencia del problema, que el conflicto no aflore, que discurra de manera subterránea, aunque eso haga imposible la integración de los inmigrantes, aunque se perpetúe la opresión en el ghetto y aunque no sea ese el único o el mayor de los riesgos que así se incuban. Por eso, la alcaldesa y senadora  creyó  que su función era convencer a los cafres de que debían “calmar la situación, que no era beneficiosa para nadie”; como no lo consiguió –y es que de donde no hay no se puede sacar-, intentó que la víctima renunciara a defender sus derechos,  “por la paz social”.

Presionar a la víctima para que retire la denuncia merecería la dimisión inmediata de la alcaldesa-senadora -porque conociendo un delito grave  intentó taparlo-, así como la rectificación política de su partido.  Pero me temo que hay otros ingredientes, más preocupantes aún,  que explican la mentalidad con la que se ha abordado el asunto. Que lo ocurrido no es sólo producto de una mal entendida “prudencia” para no empeorar las cosas sino, posiblemente, el efecto de cierta confusión que va consolidándose en buena parte de la sociedad europea en general, y de la izquierda en particular, en torno al carácter multicultural de esta sociedad y a los supuestos  límites que ello impondría a la hora de extender los valores de la democracia y el respeto a los derechos humanos.  Confusión de la que puede llegar a derivar una concepción  de esos valores como producto cultural meramente  europeo u “occidental” y como tal ajeno y no aplicable a quienes procediendo de otros ámbito culturales  -especialmente si hablamos del islam-, vienen con sus mentalidades refractarias a la modernidad. Terrible confusión: no caben medias tintas, con la excusa multicultural, en la defensa de las víctimas ante sus agresores. Es perverso – y a medio plazo demoledor para una estrategia progresista de integración de los inmigrantes musulmanes-, llegar a convencerse de que es más importante tener tranquilo a un imán integrista que defender a su víctima.

Antes he citado la editorial de El País, del domingo pasado, a cuenta del caso de Cunit. Ese mismo día, en otra página del periódico, un lúcido Bernard-Henri Levy comentaba la última ocurrencia en el seno de la izquierda francesa, la propuesta que el radical de izquierda Olivier Besancenot ha hecho a una mujer “velada” para que represente a su partido en Provenza-Alpes-Costa Azul, con vistas a las próximas elecciones regionales. Una decisión, escribía, que es odiosa por varias razones, no sólo porque contraviene los principios del laicismo, sino  “porque es una bofetada para todas las mujeres que creían comprender que, hoy por hoy, son iguales a los hombres y que su rostro es por tanto un rostro, un verdadero rostro, no un objeto de escándalo, no un desorden que hay que controlar, no algo ofensivo que nadie quiere ver y convendría disimular, no una impureza”. Y es odiosa porque, además, “es un ultraje a todas las mujeres que, fuera de Francia y, en particular, en los países de mayoría musulmana, luchan a rostro descubierto contra una prescripción que, como ellas bien saben, no es religiosa, sino política, política de principio a fin, y cómplice de las tiranías más aterradoras”. Y concluía su crítica con un interrogante: “¿Cómo compartir la inquietud e incluso la solidaridad del mundo con esas mujeres que en estos momentos desfilan por las calles de Teherán, si nos prestamos, aquí mismo, a avalar e incluso a promover los emblemas de la política contra la que ellas se rebelan?”. Tal vez aquello obedezca a una peculiaridad de la situación política francesa tras la debacle de la izquierda, una parte de la cual por lo visto no ha encontrado más elemento de combate específico que el de la identificación con los sectores en función de cuyo rechazo había ascendido el Frente Nacional de Le Pen: la inmigración musulmana. Hace unos años, Alain Finkielkraut (“En el nombre del Otro”, Seix Barral, 2005) subrayaba la paradoja: “Bautizados que rechazan al cura y militan por el velo islámico en la escuela”.

 ¿Exagero? ¿Estamos lejos, en España, de llegar a eso? Me temo que episodios como el de Cunit son un síntoma de esta terrible confusión que se va extendiendo entre nosotros.

19 pensamientos en “Cunit como síntoma

  1. Gracias por el artículo, Barañain. Estoy completamente de acuerdo. EL respeto a las diferentes culturas no debería primar sobre los derechos humanos, que todos y cada uno de los seres humanos (aviso para despistados: las mujeres estamos incluídas en esa categoría ) poseemos.

  2. Barañain toma un caso ciertamente grave, como el del acoso a la mujer marroquí en un pueblo catalán por parte de sus compatriotas, para arrimar el ascua a su sardina islamófoba.

    Yo podría tomar el mismo tema y sacar conclusiones totalmente distintas, como decir que el que esto ocurra en Cataluña es significativo de la nula capacidad de asimilación de la sociedad catalana, creadora de guetos, como antes pasó con andaluces y extremeños, en los que la mano de obra importada vive completamente aislada y marginada por culpa del nacionalismo étnico y excluyente típico de la burguesía catalana que utiliza el “hecho diferencial” también como barrera de distinción clasista.

    Luego viene Ossiana y nos lanza un esbozo de proclama feminista: ¿alguna vez alguien ha puesto en duda que las mujeres sean seres humanos? ¿acaso no somos todos nacidos de mujer?

    Así que todos contentos, gracias al caso de Fátima cada cual puede dar rienda suelta a sus obsesiones y quedarse tan pancho.

    Sin embargo me preocupa que Barañain copie ese discurso islamófobo típico de la Europa racista, con ese mito paranoico de la Eurabia que nos viene, que identifica Islam con fundamentalismo y con burka de una manera tan burda como interesada, sobre todo en en un país como España que tan “refractario a la modernidad” ha sido como el que más y cuando precisamente el Islam está viviendo tensiones por la presión modernizadora exactamente igual que las vivió la Europa cristiana desde el siglo XVI hasta finales del XX.

    No está mal que el mundo islámico esté recorriendo ese mismo camino de 400 años en un par de generaciones. Se nota que efectivamente lo “refractarios a la modernidad” que son.

    Para los amigos de la memoria histórica, estás imágenes de las abuelas de las liberadas centroeuropeas (y de las del mediático Henry-Levy, también y sobre todo) exhibiendo desprejuiciadamente sus encantos. Sobran comentarios.

    http://www.youtube.com/watch?v=0e6kb1WoH1o

    Sólo coincido con él en una cosa, en que en nombre de la multicultarilidad y la diversidad no se puede consentir ningún atropello a los derechos individuales más elementales, pero eso se aplica no sólo a imanes de pueblo con ansias totalizadoras, sino también a cosas como las delirantes leyes de represión lingüística de una clase política calamitosa, más preocupada por los derechos de los toros que los de las personas.

  3. Hola!

    Judith Alberich es tonta del culo.

    PSC son tontos del culo.

    Jergón, sí, a determinadas personas, religiones, países, hay que recordarles que las mujeres son seres humanos con derechos, exactamente los mismos que los hombres.

  4. Venga, lo intentamos como en barrio sésamo.
    Decir que los gitanos van robando relojes por la calle——> MAL
    Si un gitano te roba el reloj por la calle, denunciarlo——–> BIEN

    Decir que los musulmanes son todos unos islamistas radicales——–>MAL
    Denunciar a los islamistas radicales————————————–> BIEN

    Acusar a todos los musulmanes de que tratan mal a las mujeres—–>MAL
    Si un musulman acosa a una mujer, denunciarlo———————–>BIEN.

    Y eso no es ser islamófobo, ni islamáfogo, ni islampirómano. Es simplemente ser una persona razonable. La postura de esa alcaldesa impidiendo a una persona que en uso de sus derechos ciudadanos, denuncie una conducta punible, es simplemente injustificable. Lo de Jergón, lo de siempre, ganas de tocar las gónadas.

  5. llos inmigrantes pertenecen a grupos étnicos como el magrebí, en los que el bajo nivel cultural y el fundamentalismo de su religión musulmana dificultan su integración social

    quienes procediendo de otros ámbito culturales -especialmente si hablamos del islam-, vienen con sus mentalidades refractarias a la modernidad

    estas frases son un poco más elaboradas que las de Barrio Sésamo que determinan la escala de valores de algunos, pero destilan islamofobia explícita, como por cierto tantas otras anteriores del mismo autor. Si tuviera tiempo recopilaría algunas de ellas para que las recordáramos todos.

    Y citar como apoyo de argumentación a tipos como Pilar Rahola, que no necesita presentación, y a Bernard Heri-Levy, el polémico e histriónico pseudofilósofo autor de El Testamento de Dios en el que viene a decir que no existe bien ni ética más allá del Antiguo Testamento y la tradición judía, y que es uno de los más destacados representantes de esa especie de competición que se da en Francia entre judíos y musulmanes por el puesto de “víctima oficial de la República”, diciendo disparates islamófobos como que las mujeres musulmanas tienen prohibido mostrar el rostro, cosa que aparte de algunas regiones rurales de Afganistán y ciertos países de la península arábiga, y algunas (muy pocas) ancianas magrebíes (en todo caso menos del 1% de las musulmanas de todo el mundo) aún hoy lo ocultan.

  6. Les recomiendo que vean un programa concurso de entretenimiento que emite la cadena de television Quatro: “Perdidos en la Tribu” y saquen sus propias conclusiones.

  7. Estimado Sr.Jergon. No me parece que la frase del Sr.Barañaín sea otra cosa que la constatación de una realidad, como mínimo en lo referente al nivel cultural (medio por supuesto). El tema religioso es una dificultad añadida a la integración, como queda patente en Bosnia, o en Líbano. Sin que ello suponga repartir culpas a nadie, es simplemente la constatación de una dificultad añadida. Que la inmigración magrebí tiene una cultura machista, o mejor dicho patriarcal, y una marcada influencia de la religión,me parece evidente. Nos podemos aproximar, sólo aproximar, a ello si consideramos la España de hace 50 años.
    Es evidente que la integración no será fácil. Y no porque, en este caso, la sociedad catalana no sea tolerante, que lo es mucho, sino por la dificultad de integrar un flujo migratorio de esta magnitud. Yo mismo formo parte de la anterior ola migratoria (procedente mayoritariamente de Andalucía) que recibió Cataluña. Y sus dificultades hubo, pero no precisamente por la cerrazón de la sociedad catalana. La actual ola migratoria está siendo mucho más repentina y heterogénea. Por ejemplo, en el pueblo donde vivo se ha pasado de prácticamente 0% de extranjeros a un 20% en sólo diez años.
    Cuando se produce un fenómeno de este tipo, los emigrantes, por motivos económicos, van a parar a las zonas de viviendas baratas. Esto, más la búsqueda de ayuda mutua entre los que comparten cultura, dificultades, etc. acaba por crear el gheto.
    Me parece que lo más juicioso para afrontar una situación de este tipo, hubiese sido limitar la inmigración a la capacidad de absorción de la sociedad. Evidentemente los políticos no han compartido esta opinión, y el control de la inmigración podemos decir que prácticamente no ha existido. ¿Porqué? Yo no lo entiendo.
    Una vez ha fallado la prevención, pues hay que afrontar el problema. Dudo que sea beneficiosa una política de integración forzada. Creo que esta, o se ejecuta de forma muy violenta en perjuicio de una de las partes, como realiza China en Tibet, o puede producir reacciones de rechazo a la integración. Esto quiere decir que durante tiempo va a convivir, seguramente, nuestra cultura con otras no tan tolerantes. No obstante hay que poner un punto límite a esta heterogeneidad, y en este caso creo que se ha rebasado de sobras este límite. Seguramente la actuación de la alcaldesa, y del PSC-PSOE, ha sido bienintencionada, pero claramente errónea. Y además puede crear pésimos precedentes, si no dejamos claro que hay cosas que no se van a permitir.

  8. Hago un pequeño inciso economico para dejar constancia,aunque no tenga que ver con el tema propuesto por Barañain.

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    El jefe del Ejecutivo español ha pedido a los organismos internacionales, que “se pronuncian tan a menudo sobre la solvencia de los países”, que reflexionen y recuerden que “los déficit públicos” son la consecuencia de “las tesis sobre el sistema financiero de los mismos que hoy exigen apremiantemente a todos los gobiernos reducir los déficit”. “Vaya paradoja y vaya contradicción”, ha reiterado. Al hilo de ello, ha subrayado el hecho de que exista una diferencia esencial: “Los gobiernos tenemos nombre y apellidos, mientras que los mercados son anónimos”.
    Así las cosas, el jefe del Ejecutivo español ha defendido que se reduzca el déficit público cuando la recuperación económica sea “activa” porque no hay que caer “en la trampa” de aquellos que piensan en sus “intereses a corto y medio plazo”.
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  9. Buenas tardes a todos y gracias por sus aportaciones.

    Jergón dice que aprovecho “un caso ciertamente grave” -bueno, al menos algo en lo que estamos de acuerdo-, para arrimar el ascua a mi “sardina islamófoba”. Lo bueno de colgar así, de buenas a primeras, una etiqueta descalificadora (prejuicio) es que le ahorra tener que argumentar su postura. Ni siquiera sabremos en qué, exactamente, no está de acuerdo con lo que he expuesto.

    Si su opinión es que el caso de Cunit demuestra “la nula capacidad de asimilación de la sociedad catalana” de la inmigración, yo diría que se equivoca por completo. Cataluña lleva asimilando la inmigración durante mucho tiempo y ahora mismo acoge nada menos que a la cuarta parte de los inmigrantes extranjeros llegados a España en la última década. De ahí que se den probablemente más casos como el que relato, por comunidad, que en cualquier otra parte de España. Pero los problemas que respecto a colectivos determinados puede tener son idénticos a los que se generan en Madrid o en Andalucía, o en Francia, o en Inglaterra o en Suecia (países de los eliminé referencias a casos no menos graves como el de Cunit para no alargar demasiado el artículo).

    Vic ejemplifica la absurda pretensión de que es posible “amurallarnos” (en este caso, negando el empadronamiento) contra la inmigración negandole derechos para evitar los problemas. Cunit ejemplifica la otra variante de falta de respeto al inmigrante: la que consiste en no exigirles las obligaciones que rigen para los demás con la excusa del respeto a su diferencia cultural. Y yo creo que esa es la confusión terrible y letal para Europa. Y creo que esa confusión es especialmente evidente en una parte de la izquierda europea y lo lamento (y como creo que no hay que ser indulgente en estos asuntos ni siquiera con los amigos de uno es porque critico -con dolor-, a mi admirado PSC en este desafortunado episodio).

    No sé si Jergón comparte o no mi preocupación ni sé que quiere decir con eso del “discurso islamófobo de la Europa racista”.

    Tampoco sé a qué viene el criticar lo de “citar como apoyo de argumentación a tipos como Pilar Rahola, que no necesita presentación, y a Bernard Heri-Levy, el polémico e histriónico pseudofilósofo…”. La cita de Rahola es de un artículo en el que describe el acoso sufrido por la víctima de la historia. Sin más. Que Rahola “no necesita presentación” es obvio, ¿ y ? ¿Que Bernard-Henri Levy sea en su docta opinión “un pseudo filósofo histriónico” resta alguna validez a su comentario sobre la inconsecuencia del novedoso partido de izquierda francés en el asunto que cita? Desde luego no creo que Jergón vaya a enseñar a Bernar-Henri Levy en qué consiste y en qué no el “velo” de las mujeres en las sociedades islámicas: Aunque solo sea porque ese lúcido escritor y militante contra todos los totalitarismos nació y pasó su infancia en Argelia. Seguro estoy de que ha visto a muchisimas más mujeres con velo que Jergón.

    Respecto al carácter refractario hacia la modernidad de una determinada cultura, la árabe musulmana, me parece que es simplemente una constatación. Y que ahí se incuba el islamismo (como fenómeno político totalitario) es bastante evidente. Y que debe ser combatido y que no debe haber contemporización con el fenómeno es mi opinión. Deduzco que no es la de Jergón pero no estoy seguro dada la ambiguedad que manifiesta.

    Gracias a Sarah por el link a The Economist. Y a Pablo Franco por su sensato resumen y a Shanti por su post lleno de sentido común. Y al resto, incluido Jergón, faltaría más.

  10. Sin quitar méritos a los fundamentalistas musulmanes, en realidad la esencia de todas las religiones monoteístas es totalitaria.
    Todas aspiran a controlar aspectos fundamentales de la política y de la sociedad.
    Últimamente parecen algo más calmados pero hace no tanto teníamos a la Conferencia Episcopal en pleno manifestándose en contra de algunos avances legislativos (matrimonio homosexual, reforma de la ley del aborto…). Aún no han comprendido que algo que ellos consideran un pecado no tiene por qué ser delito en un estado de derecho.
    Los ultraortodoxos judíos por su parte han cogido gusto a atacar con ácido a las mujeres que tienen la desvergüenza de sentarse en la parte delantera de los autobuses o que son tan descocadas que llevan pantalones.
    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=72714

  11. He leído el artículo que enlazaba Sarah respecto al proyecto de ley en Francia de prohibir llevar velado el rostro. Tengo bastantes dudas que quizás alguno de vosotros podría ayudarme a aclarar.
    El simbolismo del velo me repugna: como decía Ayaan Hirsti Ali, significa que la mujer es objeto de escándalo, que es responsable de la moral sexual del hombre y mediante el velo se la oculta, se le impide expresarse, relacionarse normalmente. Es un intento de hacerla desaparecer de la vida pública.
    Puede haber más motivos para llevar un velo: querer ocultar una deformidad en el rostro, por ejemplo. Se haría una excepción en este caso, previa solicitud, al no haber un motivo sexista o religioso? AL tener que informar de los motivos para eludir la prohibición, no habría una injerencia del Estado en la privacidad de las personas?

  12. Ossiana: En primer lugar totalmente de acuerdo sobre la religión-organización. Me parece un simple intento de control de la población. Pero existe, ha existido, y en ciertos países, sobre todo islámicos, está muy ligada a la misma cultura y organización social.
    A mi personalmente me molesta el uso del velo, pero no veo claro que deba prohibirse. ¿Donde quedaría la libertad individual, si una mujer lo lleva porque quiere?. No sé si el motivo de llevarlo es el teórico que has expuesto. Podría ser un mandato religioso, sin mucho significado hoy en día. Me acuerdo de los: “esto es pecado”, o las mujeres han de ir a la iglesia con la cabeza cubierta, de nuestra iglesia católica. Vete a saber qué orígenes tenía, pero nadie pensaba en ellos cuando lo cumplía. Se hacía porque lo decía la Iglesia, que era una autoridad, y punto.
    De toda formas, si nos fijamos en el tipo de mujeres que dice el artículo que lo llevan, deduzco que el origen es una afirmación voluntaria de su identidad, como sociedad diferente a la mayoritaria francesa. Y no me extraña. Por motivos diversos ha habido una humillación permanente a los países y culturas islámicos, y esto les ha de doler necesariamente. Si añades a esto una mala integración en el país en el que viven, puedes tener servidos los motivos para buscar un enfrentamiento con nuestra sociedad occidental. Yo no creo que el camino sea la prohibición de los símbolos culturales. Dejemos la oposición enérgica para los temas importantes, como el de Cunit, y ataquemos los orígenes y no los síntomas del problema.

  13. Barañain, no te he agradecido el artículo antes, pues gracias ahora…

    Separando las situaciones, hablamos de una mujer independiente y hablamos de velos. El acoso a una mujer independiente es injustificable, venga de la religión que venga, sea del país que sea y esté donde esté, pero si encima ocurre en España, país democrático, ya es intolerable. Lo mismo se podría decir de la ablación del clítoris, cuando ocurre en otro país poco se puede hacer más que llevarse las manos a la cabeza, pero cuando ocurre en España a nadie se le ocurre decirle a las niñas que ‘bueno, qué se le va a hacer, no vamos a liarla’. Y de hecho está prohibido. Pero encima que una “señora” que es la alcaldesa y lo repito, es tonta del culo, insista para que “la víctima renunciara a defender sus derechos, ‘por la paz social'” es para meterla en la cárcel psiquiatrica. Para eso esta víctima se hubiera quedado en su pueblecín en Marruecos sin estudiar, sin trabajar, con una casucha, venga a tener hijos… También tendríamos menos asesinatos de mujeres en España si ninguna defendiera sus derechos. Es que no hay por donde cogerlo. Creo que el problema de esa Judith alcaldesa es que no ha salido de su pueblo en mucho tiempo y se le ha quedado el cerebro atrofiado, sólo ve su micromundo.

    Y sobre los velos, es complicado distinguir cuando una mujer lo hace porque quiere o lo hace porque se lo imponen y se cree que ella quiere. Parecerá una tontería pero yo ya empecé a tener mis dudas cuando de pequeña ponía el belén (que sigo teniendo pero guardadito en su caja) y veía a la virgen María con una capa o manta que le caía de la cabeza que bien podría ser un velo. Teniendo en cuenta a los que aseguran que el Islam no impone ningún tipo de velo ¿desde cuando existe el Islam? ¿antes de que existiera el Islam las mujeres llevaban velo/capa? ¿cuándo empezaron las mujeres a utilizarlo? porque todas las religiones tienen esa manía de tapar la cabeza a las mujeres, hasta las beatas católicas van a misa con un velillo sobre la cabeza. Lo que pasa es que hay algunas religiones que se pasan. Pues hala! a cambiar las manías, que siempre son malas. O más bien a obligar a que cada uno siga la religión que quiera sin molestar a los demás.

    Ossiana, también las máscaras para protegerse de la contaminación tapan la cara, y cuando hace mucho frío yo me pongo la bufanda por encima de la nariz, pero esas dos cosas y lo que tú mencionas no están relacionadas con ninguna imposición por ninguna religión, no tienen que ver con la falta de libertad. Supongo que la cuestión son las religiones y sus imposiciones, no?

    Bueno, saludos!

  14. Gracias Barañaín por traer a colación un tema tan importante. Lo de Cunit me parece un escándalo y estoy de acuerdo con Barañain en que comportamientos como el de esa alcaldesa, que deja desprotegida a la víctima frente a semejante agresión machista -amparada en un fanatismo religioso-, son de todo punto condenables. Conocía la noticia, pero desconocía que semejante comportamiento hubiese sido alabado por responsables de instituciones regidas por el PSC. Me parece una verguenza. No creo que la integración sea muy compatible con la ghetización del inmigrante. Y la ghetización parece ser más frecuente en Cataluña que en otros sitios de gran concentración de inmigrantes, como Madrid, por ejemplo. Ignoro las causas, pero el hecho parece que existe. En cualquier caso, me opongo sin paliativos a que no se proteja a esa mujeres inmigrantes bajo la excusa/bandera de la integración: ¿ de qué integración estaríamos hablando? Me produce repugnancia.

  15. Gracias Sarah por el link sobre el debate francés sobre el burka. Totalmente a favor de la prohibición. Y menos relativismos culturales: donde hay opresión de la mujer habrá que combatirla, se llame religión o cultura patriarcal machista o como quiera llamarse. Decir que intentar impedir la opresión de la mujer es imponer la cultura occidental, es otra solemne tontería: pues anda que no hemos tenido que luchar en occidente las mujeres históricamente -y seguimos luchando- para salir de la opresión.

  16. No creo que haya más “ghetización” en Cataluña que en otros sitios. O si la hay, imagino que no responde a nada intrínseco a cada comnidad sino al tipo de dedicación laboral del inmigrante. Es decir, si estan en la construcción (Madrid) es más dificil que se produzca el agrupamiento de la colectividad que si están en la agricultura donde se agrupan en cada uno de los pueblos en los que hay explotaciones agrarias (Cataluna, Andalucía, Murcia,..). Y luego está el facor puramente numérico. Insisto: en Cataluña está el 25% de la inmigración a España.
    ……………….

    Ya que se ha mencionado a Ayaan Hirsti Ali, no está de más recordar el manifiesto que junto con otros once -entre ellos, como no, Bernar-Henri Levy-, presentó cuando se produjo el episodio de la furia islamista contra las caricaturas de Mahoma en un periodico danés. Doce prestigiosos intelectuales, todos ellos perseguidos por el islamismo, publicaron un importante manifiesto para la “resistencia contra el totalitarismo religioso”. Detrás de esta iniciativa está el semanario satírico francés Charlie-Hebdo, una de los escasos medios de comunicación que decidieron en Francia reproducir los dibujos de Mahoma. Pretendían así contrarrestar una corriente de opinión en el mundo occidental que consideró que su publicación fue una ofensa gratuita a los musulmanes, cuando no una “provocación” (como la llegó a calificar el presidente francés, Jacques Chirac o nuestros Moratinos y ZP).

    Esta es la versión en castellano de aquel manifiesto:

    Una llamada a la libertad. Unidos hagamos frente al nuevo totalitarismo.

    «Después de haber vencido al fascismo, al nazismo, al estalinismo, el mundo se enfrenta a una nueva amenaza totalitaria mundial: el islamismo.
    Nosotros, escritores, periodistas e intelectuales convocamos a la resistencia al totalitarismo religioso y a la promoción de la libertad, la igualdad de oportunidades y los valores seculares para todos.

    Eventos recientes, ocurridos tras la publicación de dibujos de Mahoma en varios periódicos europeos, han revelado la necesidad de librar una lucha por los valores universales, que no se librará con las armas, sino en el campo de las ideas. No se trata de una lucha entre culturas o una oposición Occidente-Oriente, sino de un combate mundial que ubica a los demócratas contra los teócratas.

    Como todos los totalitarismos, el islamismo se alimenta de miedos y frustraciones. Los predicadores del odio apuestan por esos sentimientos para formar sus batallones destinados a imponer un mundo liberticida y desigual. Pero nada, ni siquiera la desesperación, justifica la elección del oscurantismo, el totalitarismo y el odio. El islamismo es una ideología reaccionaria que asesina la igualdad, la libertad y el secularismo allí donde está presente. Su éxito sólo puede llevar a un mundo de dominación: la dominación de la mujer por parte del hombre y la dominación de todos por parte de los islamistas. Para contrarrestarlo, debemos garantizar derechos universales a los oprimidos y discriminados.

    Rechazamos el “relativismo cultural”, que consiste en aceptar que los hombres y mujeres de cultura musulmana deben ser privados del derecho a la igualdad, la libertad y los valores seculares en el nombre del respeto por culturas y tradiciones. Rechazamos renunciar a nuestro espíritu crítico por miedo a ser acusados de “islamofobia”, un concepto desafortunado que confunde la crítica del Islam como religión con la estigmatización de sus creyentes.

    Abogamos por la universalidad de la libertad de expresión, para que el espíritu crítico pueda ejercitarse en todos los continentes, contra todos los abusos y contra todos los dogmas.

    Apelamos a los demócratas y a los espíritus libres de todos los países para que nuestro siglo sea un siglo ilustrado, no oscurantista.»

    Ayaan Hirsi Ali, diputada holandesa que escribió con Theo Van Gogh el documental por el que lo asesinaron.

    Chahla Chafiq, escritora iraní exiliada en Francia.

    Caroline Fourest, ensayista y autora de un libro contra Tariq Ramadan.

    Bernard-Henri Lévy, filósofo francés.

    Irshad Manji, periodista canadiense autora de “Mis dilemas con el Islam”.

    Mehdi Mozaffari, profesor iraní exiliado en Dinamarca.

    Maryam Namazie, escritora y productora de televisión.

    Taslima Nasreen, doctora nacida en Bangladesh perseguida por apostasía.

    Salman Rushdie, novelista condenado a muerte por Jomeini por “Los versos satánicos”.

    Antoine Sfeir, cristiano libanés que vive en Francia.

    Philippe Val, director de “Charlie Hebdo”.

    Ibn Warraq, autor de “Por qué no soy musulmán”.

  17. Agradezco mucho a Barañaín haber sacado este vergonzoso asunto de la Alcaldesa de Cunit. Es lo que se llama el colaboracionismo con una mentalidad que, atascada en la Edad Media, pretende imponer a la mujer todo un corsé de vida. Agradezco tambie el post 18 con el manifiesto pro libertad de expresión. Hay en efecto una pseudo-izquierda que quiere proteger a las organizaciones islámicas, que cree que tienen derecho a imponer a sus individuos cierta conducta e imponer a los que no son de esa cultura el silencio si ven a alguíen reprendido. Todo ello bajo el manto de la paz. Las leyes son iguales para todos desde la declaración de los derechos humanos y la policia debe imponer esa igualdad.

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