Cuestiones de oportunidad

Lobisón

En una entrevista con El País publicada el domingo 16, Patxi Zabaleta, fundador de Aralar en 2001 y máximo representante de la corriente abertzale que se distanció tempranamente de la violencia etarra, señalaba que al ceder al chantaje de Barcina y el PP, y renunciar a hacer caer el gobierno de UPN contando con el apoyo de EH-Bildu, el PSOE puede pagar un alto precio y perder relevancia electoral en Navarra. Es muy probable, pero el propio Zabaleta admitía que una moción de censura del PSN con apoyo de EH-Bildu habría perjudicado al PSOE en las elecciones europeas.

En último término estamos ante cuestiones de oportunidad, pues hasta que EH-Bildu salga del lazareto para el PP será rentable utilizarlo como un espantajo para asustar a la opinión pública y evitarse, de paso, disgustos con el sector fundamentalista que representan Vox y las organizaciones aznaristas de víctimas. El problema para el PSOE es que no puede correr riesgos de resucitar las acusaciones de complicidad con los terroristas, riesgos que existen contra toda lógica, pese a la larga lista de socialistas asesinados por ETA. Es cierto que el sector aznarista de los medios de comunicación es el que ha creado el infundio, y que éste sólo tiene fuerza lejos del País Vasco y de Navarra, pero el problema está ahí.

Ya dijeron los americanos aquello de que hace falta un Nixon para ir China. Las cosas cambiarán inevitablemente cuando el PP o UPN se vean forzados, por la lógica electoral y del poder, a reconocer que, simpática o no, EH-Bildu es una fuerza democrática con la que hay que contar. Por cierto, conviene recordar que en los orígenes de Tangentópolis, en Italia, estuvieron los acuerdos no escritos entre la DC y los restantes partidos (el pentapartito) para mantener fuera de juego al PCI. El factor K, como lo llamaron, justificaba todo, incluso el saqueo de los fondos públicos y la lottizazione de la esfera pública, dejando en este campo al PCI el espacio que se le negaba en el gobierno.

Pero de momento el espantajo beneficia al PP, o al menos le evita problemas. Más allá del coste que esta situación puede suponer para el PSN y el PSE, conviene recordar el coste aún mayor que supone el mantenimiento en prisión de los condenados en el llamado caso Bateragune, con Arnaldo Otegui a la cabeza, e incluyendo a Miren Zabaleta, la hija del fundador de Aralar. En 2009 fueron detenidos y acusados de intentar recomponer HB siguiendo directrices de ETA. A estas alturas es bastante evidente que lo que intentaban era organizar una nueva HB, independiente de ETA, que forzara a ésta a abandonar la violencia.

Dos años después ETA anunció el abandono del terrorismo, y Bildu está en las instituciones, lo que parece indicar que los hechos probados en la sentencia no habían sido probados o habían sido muy mal interpretados. Ahora los condenados están pendientes de un recurso ante el Constitucional, aunque ya llevan cuatro años y medio en prisión y la sentencia era de seis años. Cuando alguien lea en un futuro no muy lejano sobre estas cosas pensará que los españoles nos habíamos vuelto locos, y no será tan fácil explicarle que unos más que otros.