Cuestiones de modales

Lobisón

El sábado 15 me encontré, no muy voluntariamente, viendo La Sexta Noche. Era el día de la proclamación de Pablo Iglesias como secretario general de Podemos, y era una oportunidad para valorar en qué medida este partido encontraba en La Sexta su caldo de cultivo. Si en realidad, dicho con crudeza, Podemos es una criatura de la cadena. Lo que vi me hizo pensar, sin embargo, que el debate de La Sexta Noche se convierte en una plataforma de Podemos por las limitaciones de los representantes de la derecha, patentes en sus modales.

Ya saben ustedes el formato. En esta ocasión estaban a la izquierda Antonio Miguel Carmona, candidato del PSM a la alcaldía de Madrid, Tania Sánchez Melero, diputada de IU en la Asamblea de Madrid y pareja de Pablo Iglesias, Carolina Bescansa, de la dirección de Podemos, e Irene Lozano, de UPyD. A la derecha Francisco Marhuenda, director de La Razón, Eduardo Inda, redactor de El Mundo, y dos personajes más, secundarios frente al acusado protagonismo de Inda.

Mi argumento es que Eduardo Inda debería estar a sueldo de Podemos por su incansable labor en el programa. Ataca de forma agresiva, con frases fáciles e insistentes, frente a las cuales sus interlocutores —en este caso Carolina Bescansa— pueden ofrecer una imagen y un discurso de sensatez y moderación. La hipótesis fundamental, en este caso, es que el público de La Sexta Noche es radicalmente distinto del de El Gato al Agua y programas así. Si esta hipótesis es cierta, las intervenciones de Inda, su continua sonrisa de superioridad y sus modales, no encuentran la complicidad del público, que se pone automáticamente de parte de sus víctimas.

Se podría pensar que al dirigirse a éstas como ‘señoritas’ cometía un error menor, pero su supuesta astucia de preguntarse si Tania Sánchez hablaba en nombre de IU o de Podemos me temo que es reveladora de una profunda misoginia. Ella estaba señalando que muchas de las ideas que manejaba Podemos habían sido lanzadas con anterioridad por IU, de lo que podía derivarse que su pareja —Pablo Iglesias— había encabezado una versión actualizada de IU, pero para Eduardo Inda sólo cabía la hipótesis de que Tania Sánchez en realidad era una votante de Podemos. ¿Por qué? Porque ella era la pareja de Pablo Iglesias, y no éste la pareja de Tania. A estas alturas.

De hecho Irene Lozano también intentó argumentar que UPyD había promovido ideas e iniciativas que ahora se identificaban con Podemos, pero la ausencia de relaciones sentimentales con Pablo Iglesias la mantuvo a salvo del mismo ataque. En cuanto a Carmona, el único representante del PSOE, perdió también los modales al criticar la propuesta de Podemos sobre anticipación de la edad de jubilación. El evidente punto débil de Carolina Bescansa en este aspecto era dar por hecho que las jubilaciones se traducirían en contratación de jóvenes, pero Carmona se metió en un discurso profesoral sobre el significado de productividad, farragoso y mal enfocado, y además conminó a su interlocutora a prestarle atención en términos muy desafortunados. Entonces a Carolina le entró la risa, se mató de reir. Lo extraño es que no se rían más de nosotros, a la vista de lo que dan de sí quienes deberían ser nuestros portavoces.