Cuentos celtíberos: “El jabalí y el barreno”

Julio Embid

Erase un jabalí que vivía sano y hermoso en la Sierra de Pardos. El jabalí crecía en mitad del bosque más tranquilo que una rueda de repuesto sin más preocupación que evitar en otoño acercarse a los caminos donde venían los domingos por la mañana los cazadores de Zaragoza a echar la mañana. Este jabalí recorría tranquilamente de 7 a 17 la sierra entera, de Cubel a Olvés alimentándose de raíces y moras, de insectos y de trigo salvaje, pero lo que más le gustaban en el mundo eran las manzanas golden. Se pirraba por las manzanas y cuanto más amarillas mejor. Sin embargo no podía comerlas del árbol directamente y sus pezuñicas no le dejaban trepar por el árbol. Tenía que esperar que se cayeran del árbol o de algún remolque y esperar a que no hubiera ningún humano cerca para poder comerlas.

Al lado suyo había una pequeño insecto llamado barreno, que se reía del pobre jabalí porque el barreno comía manzanas todo el día, a primera hora y a última, hubiera humanos o no. El barreno se reía del pobre jabalí y le decía: -Mueve las patas a ver si vuelas-. -Ñam, que buenas están-. –¿A qué jode no poder comer?-

El jabalí estaba muy triste porque el barreno se ponía las botas cada día y él tenía que esperar a que hubiera suerte. Sin embargo una mañana llegó un agricultor con un tractor y su atomizador lleno de sulfatos químicos y fumigó toda la finca matando a todos los barrenos, por espabilados.

Moraleja: Si estás lleno nunca te rías del que nada tiene. A todo barreno siempre le llega su Sequestrene