Cuatro años más

Millán Gómez

Los españoles otorgaron el pasado domingo su confianza al PSOE para los próximos cuatro años. Los socialistas consiguieron cinco escaños más y alcanzan los 169 en el hemiciclo. Por su parte, el principal partido de la oposición, el PP, consiguió 400.000 votos más que en 2004 y seis diputados más. El resultado del PP es una cifra nada desdeñable y muestra con contundencia el apoyo que tiene este partido en la sociedad y la confianza que le otorga su electorado. El resto de fuerzas políticas suman en conjunto 27 diputados de los 350 que conforman el Congreso de los Diputados. La bipolarización ha arrasado a fuerzas más pequeñas como IU y ERC, que han recibido un severo batacazo, al igual que la Chunta Aragonesista (CHA) y Eusko Alkartasuna (EA) que han desaparecido del mapa político estatal. Coalición Canaria (CC) también baja un diputado y se queda con dos. Los partidos que conforman Galeusca (CiU, PNV y BNG) mantienen sus escaños, a excepción del PNV que recibe una fuerte derrota en Euskadi a favor del PSE-PSOE. Nafarroa Bai mantiene su escaño y UPyD (formación política que propina un sartenazo a la lengua en su propio nombre al omitir una coma) obtiene un diputado, gracias al impagable apoyo de la cadena golpista y del El Inmundo.

La victoria socialista se cimenta en plazas históricamente favorables como Andalucía y Catalunya. En tierras andaluzas, los socialistas bajan en votos perdiendo en Almería pero mantienen su hegemonía. En Catalunya, por su parte, el PSC obtiene unos resultados históricos al obtener 25 diputados. Asimismo, el PSOE vence en Asturias, (donde perdió en 2004), Extremadura, León (con resultados aún más favorables que en 2004), Canarias, Illes Balears y Euskadi, comunidad esta última donde vence en las tres provincias, siendo especialmente significativa su victoria en Bizkaia. Los socialistas vascos han obtenido unos resultados para sacarse el sombrero en unas condiciones dificilísimas porque en Euskadi convive lo mejor y lo peor de la clase política española. 

Euskadi merece un capítulo aparte. El PSE-PSOE gana en votos al PNV y refrenda los grandes resultados que viene cosechando en las urnas durante las últimas citas electorales. El PSE obtiene 9 diputados frente a los 6 del PNV y demuestra que Euskadi es más que el nacionalismo y que por aquella esquina del Cantábrico soplan vientos de cambio con una fuerza directamente proporcional a las paranoias de un Lehendakari ensimismado e incapaz de dirigir el rumbo de la sociedad vasca. Euskadi necesita más que nunca un proyecto de convivencia entre diferentes donde la paz sea el primer objetivo a alcanzar. Euskadi ha sido fundamental y demuestra que si el PP no mejora en apoyos en la sociedad vasca y catalana les va a resultar poco menos que imposible poder capitalizar un cambio político en el Gobierno central.El voto útil de la izquierda ha sido básico en las aspiraciones socialistas atrayendo votos de fuerzas de izquierdas como IU, ERC, CHA y EA. La derecha mediática ha cogido con gusto ahora la comidilla de que el PSOE se alimenta de la izquierda radical pero los resultados demuestran que esta teoría no se ajusta a la realidad. El PSOE araña un diputado a CC en Canarias, otro al PP en Ourense, otro al PNV en Euskadi, etcétera. Que yo sepa o mucho cambió el mundo desde el último boletín informativo o estas fuerzas no pertenecen a la izquierda radical, sino más bien al centro-derecha. Una nueva teoría desmontada. Y van…

 

El PSOE se queda a siete diputados de la mayoría absoluta. Los corrillos políticos se centran ahora en qué apoyos va a preferir el PSOE para gestionar su victoria. CiU aparece en todas las quinielas, más aún desde que a mitad de la legislatura pasada los socialistas se alejaron de ERC. El problema reside en que quizás sea un apoyo poco deseado para la ejecutiva del PSC al estar los convergentes en la oposición en Catalunya. IU sería un aliado lógico pero todo depende de la decisión de su ejecutiva, habida cuenta de que han obtenido los peores resultados de su historia. Quizás lo más lógico para ellos sea marcar distancias con el PSOE en busca del voto de izquierdas. El BNG, por su parte, parece un apoyo prácticamente seguro porque junto con el PSdeG forman un bipartito en la Xunta y en Ferraz valoran los apoyos recibidos en la última legislatura. El PNV sería otra posibilidad pero todo sería más viable si el Lehendakari renuncia a su plan unilateral y secesionista que divide en dos un país ya de por sí suficientemente invertebrado. Otros aliados podrían ser Nafarroa Bai que se antoja complicado por el mandato de Ferraz de no formar gobierno en Navarra. UPyD, por su parte, queda prácticamente descartado porque la diputada electa tiene más ganas de adquirir protagonismo que apoyo social y CC también por su coalición de gobierno en Canarias, comunidad no olvidemos donde el PSOE fue la fuerza más votada en las últimas elecciones autonómicas.

 

La diputada electa por UPyD, Rosa Díez, dice que su partido tiene más apoyos que el PNV. Mujer, tu partido se presenta en toda España y el PNV en Euskadi. Menos lobos, caperucita que sólo 10.000 vascos te apoyaron frente a los 303.000 del PNV. Relax.

 

El PSOE ganó las elecciones y deja tocado a un Rajoy que ve como se le escapa su segunda oportunidad. El presidente del PP anunció que pretende presentarse a las generales de 2012 y durante sus intervenciones públicas demostró un nerviosismo y ciertas actitudes muy poco recomendables para un presidenciable. El PP pretende dar una imagen pública de cohesión interna pero es de sobra conocido que dentro de las filas populares se están afilando los cuchillos para disputarle el trono.

 

Zapatero será el próximo presidente y por delante le quedan arduas tareas. La primera que debe afrontar su Gobierno es la ralentización del crecimiento económico (me niego a utilizar un eufemismo como desaceleración) y, sobre todo, mejorar su comunicación hacia la opinión pública. Este Gobierno debe aprender de errores pasados y tratar de marcar la agenda política. El pueblo español ha dado su apoyo mayoritario a Zapatero y él debe gestionarlo. Él tiene la responsabilidad de gobernar, no la oposición. Presidente, no nos falles porque permaneceremos atentos.