Cuando concurre más de una fuerza

 Guridi

Este domingo se celebran las elecciones donde los militantes del siempre problemático PSM renovarán su secretaría general. Pedro Sánchez, decidido a convertir al PSOE en una máquina que trabaje exclusivamente para su persona, quería asegurarse de tener bien atado el repuesto del depuesto Tomás Gómez. Tras haberse quitado de en medio al polémico secretario general Sánchez se las veía muy felices y no preveía apenas oposición, dado que la respuesta a la imposición de la gran mayoría del PSM fue un perplejo encogimiento de hombros.

Lo malo es que no calculó que la ausencia de reacciones a la decapitación de Gómez se debía precisamente a la manera en el que Gómez conspiró, mintió y enredó para que Pedro Sánchez fuese secretario general del PSOE. En las agrupaciones no se recuerda con cariño la manera en la que la entonces Secretaria de Organización, Maru Menéndez intervenía y dividía para que Madina no fuera elegido secretario general. Con anécdotas muy poco edificantes, como que el equipo que decía trabajar para Tapias hiciera, en realidad, campaña por Sánchez.

La candidata de Ferraz estaba tan confiada que se presentaba abiertamente como la candidata del aparato, compartiendo el mismo equivocado diagnóstico de Pedro Sánchez. Luego, poco a poco, tuvo que ir reculando al ver que no era bien recibida al presentarse así. Y ahora quiere parecer más heterodoxa que los demás. Tarde, pero se le ve el plumero. Cosas como que la maquinaria del PSM y del PSOE federal le convoque ruedas de prensa, le de apoyo técnico en sus actos o, incluso, avise a la prensa de que “será recibida por entusiasmados militantes en la puerta de la Cadena SER” hacen sospechar.

Puede que Sara Hernández gane, pero las cuentas no terminan de salir. Están nerviosos. Tan nerviosos que ya van sacando a la artillería pesada, como la severa diputada por Madrid Ángeles Álvarez, que ha dado instrucciones de acusar de machismo a todo aquel que ponga en duda que Hernández pueda ser la próxima secretaria general del PSM. Algo a lo que ella misma se va dedicando con entusiasmo, con su bruscos modales habituales.

Tampoco ayuda que todos los trabajadores de Ferraz cansados en el PSM hagan campaña públicamente por Hernández, ni tampoco que ahora, los no censados se hayan unido a la campaña.

El Partido Socialista de Madrid lleva décadas siendo un bastión de los malos modales y el juego sucio en los procesos internos. La dinámica de las mesas-camilla, los brazos de madera y los censos mutantes es difícil de soltar y un observador atento la puede distinguir entre las buenas intenciones que la alcaldesa de Getafe enumera.

Y aún así hay una posibilidad de que el otro candidato, cuyo nombre no hemos dicho aún, pueda ganar las elecciones. Se llama Juan Segovia y por primera vez ha decidido dar un paso para enfrentarse al mandamás de turno del PSM. 

Hasta puede que gane.