Crónicas pirrónicas

Ignacio Sánchez-Cuenca

Por paquete express, me llega este escrito desde el futuro, fechado en el año 2068. Lo ofrezco en primicia a los lectores de este blog.

“La humanidad ha sucumbido, pero no debido al cambio climático, sino a causa del pirronismo. El primo de Mariano tení­a razón. El problema no eran los calores en invierno. El problema estaba en la expansión hiperbólica del pirronismo. A comienzos de siglo lo advirtió Ignacio Sánchez-Cuenca, el teórico de los juegos, pero su fracaso en el mal llamado proceso de paz restó toda credibilidad a sus sombrías predicciones. Nadie le hizo caso y sin embargo el pirronismo fue extendiéndose primero por la piel de toro y luego plus ultra.

El pirronismo nació mediante extraña partenogénesis rameada (va por Verlitas) en el viaje del merluzo pirrónico a Albacete. Quienes entonces recibían peyorativamente el sobrenombre de “secta palmera”, se hartaron de reír ante las andanzas del merluzo. Pero parece que la cosa iba en serio. Las fuerzas telúricas que desencadeno el merluzo en su visita a Albacete no pudieron ser controladas. Numerosas personas que habían destacado por su idiocia se sintieron misteriosamente atraídas hacia el pirronismo. Un antietarra de discoteca, grosero y con mal aliento, se hizo pirrónico de los pies a la cabeza. El propio maestro del merluzo pirrónico cayó en el pirronismo más agudo y terminó haciendo vudú a Zapatero y sus cuentistas. Un periodista trastornado que se creía mariscal se redimió en el pirronismo. Y una politiquilla enferma de ambición se convirtió en la gran dama pirrónica.

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Nadie se tomó nunca en serio la amenaza pirrónica. El 10 de marzo de 2008 se realizaron los peores sueños de mucha gente. El Partido Socialista sacó 9.673.422 votos y el Partido Popular 9.485.755. La diferencia fue de tan sólo 187.667 papeletas. La lista pirrónica obtuvo, por su parte, 187.668 votos. La suma de los apoyos del PP y de la lista pirrónica aventajaba en un voto al PSOE, lo que acabó provocando un cambio de Gobierno. Zapatero, fiel a su palabra, no quiso formar Gobierno. ¿Saben de quién era ese voto decisivo que rompió la balanza entre los dos grandes partidos? De Juan, de Juan pg, de Landa, que a pesar de tener tres nombres sólo le dejaron votar una vez, suficiente para alterar el curso de la historia. Hoy sabemos que Juan actuó con premeditación. De hecho, había anunciado en el blog DebateCallejero su intención de abstenerse. Pese a todos los intentos de los blogueros por disuadirle, acabó dejándose llevar por su condición de socialista veterotestamentario y votó contra Zapatero. El nuevo Gobierno destacó por su entusiasmo patriótico. Se sustituyó la educación para la ciudadanía por la formación del sentimiento nacional. En los colegios, concertados o públicos, los niños recitaban todas las mañanas las palabras de José María Aznar: “España, además de un deber, es una pasión y un sentimiento hondo. No se es español por horas o a tiempo parcial, aunque no siempre estemos pensando en España. El ser español lo impregna todo, así de poderosa es nuestra nación. Si llegase a estar en peligro, sería tu propia entidad individual la que estaría en peligro.” Los cuarenta hits de los 40 principales eran cuarenta versiones del himno español, con letra pirrónica a cargo de Juan Pablo Fusi. El equipo olímpico de natación sincronizada se movía a los acordes del himno nacional. Un reglamento ministerial obligó a la Televisión Digital Terrestre a emitir en rojo y gualda, aunque la Comisión Europea terminó revocando la decisión. Se suprimió el País Vasco y el PNV. Se enseñó el catalán en español. Se prohibió el acento sudamericano a los sudamericanos que vivían en España. Y a los niños magrebíes se les obligó en las escuelas a comer filetes empanados de cerdo, para que no hubiera sospechas de multiculturalismo.

Una de las mayores sorpresas del nuevo Gobierno fue la decisión de Mariano de prescindir de la gran dama pirrónica. Prefirió contar con dirigentes más correosos de la UPD. En Interior situó al antietarra de discoteca. Su primera medida fue detener y encarcelar al filósofo cascarrabias, por haber profanado en el pasado el nombre de España.

En economía Mariano nombró al merluzo pirrónico. Su figura se hizo inmediatamente popular y circulaban sobre él los chistes más crueles. Su personalidad frágil y con tendencia a la histeria dio entonces mucho que hablar. Cuando alguien le contrariaba, escribía notas ridículas e iracundas en la prensa. Se recuerda especialmente la bronca que le echó al mercado de trabajo por no crear empleo con suficiente brío. Por motivos que nunca nadie entendió, también arremetió contra el euribor y los billetes de cincuenta euros.

Su primer real decreto establecía que a partir del 1 de mayo de 2008 quedaban congelados los precios microeconómicos. La industria de las chucherías, los productores de soldaditos de plomo, los comercios minoristas, los fabricantes de chips, y hasta los restaurantes de cocina de vanguardia, sufrieron una crisis irreparable. La recesión fue tan profunda que el BCE puso tipos de interés negativos para tratar de salvar a España de la catástrofe.

El merluzo pirrónico contempló con pasmo el desplome de confianza entre los agentes económicos. Pero en lugar de rectificar y restaurar la tranquilidad en los mercados, tomó una decisión sin precedentes: decretó que los rendimientos marginales fueran crecientes. El exceso de oferta, sin embargo, provocó una caída de precios tan acusada que no se recuerda otra crisis deflacionaria equivalente en la historia económica. Presionado por la opinión pública, le echó la culpa a sus profesores de la universidad, que se lo habían explicado mal. Su Secretario de Estado, Fernando Peregrín, trató de salvar al ministro con explicaciones interminables en el Congreso. Peregrín acudió también al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional. Empeñado en utilizar el inglés, no consiguió que ninguna de las grandes potencias económicas prestara fondos a España para afrontar la crisis financiera. Sus palabras todavía son recordadas: “Dear Sirs, I am very happie to be hear. I want to tell you that my countrie is suffering an economic backwards cycle of bad luck. Zapatero is the culprit, wich, you know now, is a mason.” 

La situación se volvió desesperada en España. Según el merluzo pirrónico, todo se debía a una retroalimentación negativa retroinducida. Mariano, antes de cesar a su Ministro, decidió tapar la crisis invadiendo Portugal. Imitando la moda entonces dominante, que había iniciado el Presidente Sarkozy, eligió a un comunista, José Saramago, como virrey de  Portugal. Gran Bretaña aprovechó la ocasión para ampliar la frontera de Gibraltar, que llegó hasta Santander. Bin Laden estableció su base en Don Benito y secuestró a Gustavo de Arístegui. Tan sólo Mayor Oreja resistía al invasor, con ayuda del mariscal Zhukov, en un pequeño poblado de Guipúzcoa. El resto es historia. La Unión Europea se disolvió. Los Gobiernos empezaron a elegirse por SMS en concursos televisivos. El Papa se declaró pirrónico, soteriológico y finisecular. La civilización se vino abajo.”