Crónica de una asamblea para un país en común

Alfonso Salmerón

Ocurrió el pasado 8 de abril en Barcelona. Un compañero con el que he compartido mil batallas y a pesar de ello, sigue siendo mi amigo, me animó a que lo escribiera. Ahí va mi particular crónica de la asamblea fundacional de Un país en comú. Está hecha como no puede ser de otra manera desde mi modesto punto de vista y no tiene ningún ánimo de ser objetiva. Al contrario, está hecha desde las más deliberadas de las subjetividades.

Acompañado por otro de los compañeros y sin embargo amigos, llegamos a la Vall d’Hebrón sobre las 9:45 de un soleado sábado de primavera. Previamente, habíamos asistido al tanatario para estar al lado de otra compañera, que acababa de perder repentinamente a su madre.

Al llegar alas inmediaciones del pabellón, las sensaciones ya empiezan a ser buenas. Cuesta mucho encontrar un lugar para aparcar y se ve un importante movimiento de gente que se dirige hacia el interior. Una vez que aparcamos, no sin antes haber dado más de una vuelta, se produce el primero de los reencuentros: unos viejos amigos con los que había compartido militancia en las juventudes de Iniciativa per Catalunya, allá por principios de los noventa han estacionado su coche cerca del nuestro. Nos abrazamos. Habíamos vuelto a coincidir en algún mítin electoral, pero ahora íbamos a volver a militar en la misma organización política. ¡¡¡Veinte años despúes de la ruptura de IC !!!Reconozco que todavía me emociono con estas cosas.

Nos dirigimos al enorme pabellón deportivo, no sin antes hacer cola para acreditarnos y conseguir los materiales de la asamblea previo pago de cinco euros. Hay buen ambiente, caras alegres, abrazos, encuentros y más reencuentros. Sin embargo, hay menos gente de la que se esperaba y mucha menos de la que había la útlima vez que acudí a este mismo recinto para asisitr a un acto politico. Fue hace apenas dos años. La primera aparición de Pablo Iglesias en Barcelona. Fui una de las miles de personas que se quedó sin poder entrar con el aforo hasta la bandera. La memoria nos juega esas pasadas con las expectativas. Automáticamente, al proponer el mismo recinto como sede de la asamblea, se activa la tecla de lleno hasta la bandera. 4 o 5 mil personas. Y no fue así. En las votaciones presenciales, se contabilizaban alrededor de las 1500 personas, aunque online participaran más de 4500 personas.

Al entrar, el recinto todavía no está lleno, especialmente las filas de sillas que quedan detrás de la tribuna de prensa. Las gradas están prácticamente llenas, y no encontramos problema alguno para encontrar asiento en un lugar desde donde poder seguir la asamblea de una manera más que digna. De camino ala siento, siguen suecediéndose saludos y abrazos, y pese a que el ambiente todavía no ha alcanzado ni mucho menos clímax alguno, es un gustazo volver a saludar a gente con la que has compartido espacios de lucha y movilización a lo largo de tus 25 años de militancia. Primera idea que me acude a la cabeza: no sé dónde va a llegar todo esto, pero al menos está sirviendo para volver a juntar a las diferentes familias de la izquierda alternativa catalana. Para muestra un botón, o más de uno.

Desde el lugar donde nos sentamos, podemos ver, en la grada izquierda, la melena y la barba blancas de Tono Lucchetti, acompañado de buena parte de la dirección actual del PSUC Viu, el partido que se creó a partir de la ruptura de ICV en 1997, mientras que en la grada de la derecha, en sentido literal_ no va con segundas lecturas, aunque a veces la vida es así de caprichosa_ podemos ver a Lluís Tejedor, capitenando la comitiva de ICV del Baix Llobregat. También a la derecha, pero un poco más cerca de nosotros, tenemos a los compañeros del Front Cívic de Catalunya y en la grada norte, buena parte de la dirección actual de Comunistes, partido en el que militamos mi amigo y un servidor.

Una vez, ubicados, nos damos cuenta de que justo en la fila de delante tenemos la delegación de podemitas catalanes que han presentado una candidatura en la Asamblea, a pesar de Dante Fachín, con Jessica Albiach i Marc Bertomeua la cabeza. No son un grupo especialmente numeroso, pero se les ve coordinados y expectantes. Expectante también se le ve a otro podemita catalán, el senador Óscar Guardingo, que tampoco ha querido perderse la asamblea. Con él, intercambiamos y compartimos impresiones, además de alguna batallita en el pasado.

Va llegando más gente, y mientras empieza la Asamblea, nos dirijimos a una de las barras instaladas para tomar un café, bastante bueno, por cierto. Por el camino seguimos estrechando manos y compartiendo sonrisas. Caras de alegría. Viejos y jóvenes militantes de toda la vida. Entre ellos, muchos de los imprescindibles, yayoflautas de L’Hospitalet, Cornellà o Santa Coloma, jóvenes universitarios y sindicalistas de la construcción y de SEAT. Alguna cara de escepticismo más que comprensible: son muchas las veces que muchos de ellos han vivido intentos como éste. Aunque ninguno de ellos como el de hoy, probablemente. De vuelta a nuesto asiento, vemos a lo lejos a alguna de las caras más visibles del núcleo impulsor, con expresiones de nerviosismo y verdadero entusiasmo: Gerardo Pisarello, Laia Ortiz, David Albós, Lucía Martín, Nuet o David Cid…

Empieza la asamblea. Hay emoción en la voz de los primeros que toman la palabra. Hay verdad y nervios en la voz de David Albós, quien presenta el primero de los ejes que se va poner a votación, el que hace referencia al modelo económico.

La asamblea se va desarrollando sobre lo previsto. No hay demasiado ritmo, y por momentos, resulta un tanto aburrida, pero hay que dar cuenta del resultado del trabajo realizado hasta la fecha. Entre votación y votación, se van intercalando videos que prentenden creando ir caldeando el ambiente. Por la pantalla, van desfilando Raimon, Serrat i Ovidi Montllor, con quienes algunos se animan a cantar tímidamente, pero cuando realmente se da el primer momento del día es con la aparición de Ada Colau, cuya entrada coincide con el Vila Morena, el precioso himno de la revolución de los claveles. El auditorio se pone en pie y aplaude, algunes tararean la canción, otros los menos, los que se saben la letra, se animan a cantarla.

Colau aparece sonriente, acompañada de Xavier Doménech. Tiene una sonrisa de oreja a oreja y ese mirada suya tan característica que tanto transmite. Es la gran artífice de todo esto. Segundo idea que me viene a la cabeza. Sin ella (léase Barcelona en Comú y todo lo que ello significa) esto no sería posible. Es probable que de momento, la asamblea tenga más de reencuentro o refundación que de otra cosa, pero el pegamento que ha hecho posible y que le da la potencialidad de proyectarlo hacia el futuro se llama Ada Colau.

De las votaciones, pocas en cantidad pero relevantes en importancia. Se produce más de un debate interesante, en el que se empiezan a definir las correlaciones de fuerzas. Destacaré algunas. La primera de ellas reflejó el debate sobre la Garantia de Rendes, en el cuál se aprobó muy ampliamente, la enmienda que propone una Renta Garantizada de Ciudadanía. A mi juicio, se ventiló de un plumazo, un debate que merece más espacio y tiempo para l discusión.

La segunda votación que quiero destacar es la que hacía referencia a la República y el Estado Plurinacional, en el que se expresaron las tres almas que conviven en el espectro de la izquierda sobre la cuestión nacional en Catalunya. Se presentaban dos enmiendas, una que apostaba netamente por la independencia de Catalunya, dejando la puerta abierta a un posible confederación posterior, y una segunda abiertamente federalista, que no cuestionaba la unidad del Estado español. Ambas fueron derrotadas por amplísima mayoría, manteniéndose el texto original que defendía la República catalana con voluntad de federarse con el resto de pueblos del estado español.

Lo curioso de esta votación fue la manera en qué se defendió el texto original. Hasta tres voces intervenieron, incluida la de Xavier Doménech, para defender el texto de la ponencia. Unas formas un tanto caducas y discutibles ética y estéticamente que no casan demasiado bien con la voluntad de construir un nuevo proyecto político basado en la democracia radical.

Las úlitmas de las votaciones que quiero destacar son la 7 y la 9. Ambas versaban sobre Europa y en ambas se confrontaron dos visiones sobre la contrucción europea. Una, más moderada que aspira a reformar la UE sobre la base de su actual configuración y otra, rupturista que contempla la posibilidad de la insumisión a las recetas económicas como vía a una verdadera refundacion europeísta. En otras palabras, Tsipras vs Varoufakis. Interesante debate pendiente de la izquierda europea que se asomó por la Asamblea de los comunes con victoria holgada del sector más moderado en el que confluyeron buena parte de la dirección de Barcelona en Comú y la práctica mayoría de ICV.

Me gusta la manera como se han presentado los ejes. Han comparecido de manera coral, los redactores de cada uno de ellos. Hay miembros de todas las formaciones confluyentes y charlan entre ellos con claras muestras de complicidad. En alguna se ha colado hábilmente algún oportunista que siempre sabe colocarse a la derecha del padre salir en la foto adecuada, pero eso es harina de otro costal, que diría mi abuelo.

Por la tarde, se dieron a conocer los resultados de las votaciones a la comisión ejecutiva y coordinadora transitorias, de 33 y 120 aproximadamente, en las que no hubo sorpresas destacables, más allá de la incorporación de Albiach y Bertomeu, dirigentes de Podem, que como saben, de momento no está particpando de este nuevo espacio.

En definitiva, buenas sensaciones, ejes políticos perfilados y liderazgos claros que hacen posible una confluencia histórica de toda la izquierda alternativa en Catalunya, que ha sido posible gracias al catalizador del 15M que tuvo su máxima expresión en la candidatura de Barcelona en Comú de las municipales del 2015 y en la persona de Ada Colau. Ahora, a la espera de lo que decida finalmente, Podem, hay un nuevo instrumento político en marcha en condiciones de ganar la Catalunya del postprocés.

Quisiera destacar el papel de catalizador de los comunes en ese sentido. Conviene no olvidar que ellos (léase todo lo ocurrido tras la crisis que cristalizó en el 15M) vinieron para cambiarlo todo y para cambiarnos también a nosotros. Aquellos que procedemos de años de la mejor militancia partidista podemos aportar muchas cosas en el nuevo proyecto como se ha visto, pero atención, la nueva generación de dirigentes debe estar muy atenta a no acabar siendo arrastrada por un exceso de pragmatismo que conduzca a un decepcionante punto de partida. A tenor de algunos de los peores tics de la vieja política vistos el pasado sábado, éste es uno de los riesgos más importantes a los que se enfrenta Un País en comú.