Corrupción en la universidad

David Rodríguez

No cabe duda de que el famoso no-máster de Cristina Cifuentes ha sido uno de los asuntos más polémico durante las últimas semanas. Se ha demostrado la existencia de un vínculo corrupto entre una universidad y una política de renombre que, finalmente, cremas mediante, ha finalizado con la dimisión de la ya ex – presidenta de la Comunidad de Madrid. Pero: ¿es este caso una excepción, o tal vez es por desgracia una norma en las universidades públicas españolas? De esto trato de hablar en las siguientes líneas.En mi opinión, dentro de las instituciones de enseñanza superior existen ciertas estructuras que facilitan un grado importante de corrupción. Vaya por delante que la mayoría del profesorado es decente y realiza con esfuerzo su trabajo, incluso dedicando muchas veces un tiempo superior al de la jornada por el que se le remunera. Pero esto no debe hacernos olvidar que existen mecanismos de muy dudoso crédito, y no debemos caer en un corporativismo que nos impida distinguir entre buenas y malas prácticas.

Se ha criticado en numerosas ocasiones que la universidad española funciona todavía con ciertos hábitos heredados de su origen medieval, y por desgracia esto sigue siendo así más veces de lo que sería deseable. Continúa persistiendo una estructura claramente estamental, sobre todo entre el profesorado, que se divide entre un elevado porcentaje de precarios con futuro incierto, y una plantilla fija que en buena medida determina la trayectoria profesional de los primeros.

He trabajado durante un tiempo en la universidad, y he experimentado lo bueno y lo malo de esta institución. A poco de entrar como profesor, me explicaron la anécdota del maletín, en la que un ayudante cargaba con los apuntes de su catedrático por los pasillos de la facultad. Es una imagen que parece del pasado, pero también se trata de un síntoma que en algunos departamentos se traslada ignominiosamente hasta nuestros días. Tal vez no lo haga en la forma física del maletín, pero sí de otros modos igual de perniciosos.

Es de sobras conocido que la mayoría de las investigaciones de cierto prestigio se obtienen bajo la égida del profesorado de alta alcurnia, que parte y reparte los procesos y los resultados entre su precariado. Este procedimiento suele realizarse de manera justa y adecuada, pero en demasiadas ocasiones provoca una dependencia perversa, incluso llegando a una pleitesía propia de quienes rinden fidelidad a los señores que consiguen los contratos investigadores.

Comentario aparte merece el contenido claramente ideológico que se establece entre cierto profesorado y aquellos que les brindan la realización de ciertos estudios. Muchos clientes aguardan con anhelo la obtención de un determinado resultado, y los directores de la investigación no dudan en retorcer los hechos para complacer a la mano que les paga. Esto es muy grave, y además en algunos centros sí que obedece a prácticas mayoritarias. Pienso, por ejemplo, en las facultades de economía de nuestro país.

Igualmente, el alumnado quedaría sorprendido si conociera el desprecio que algunos jerarcas brindan a la actividad docente, que incluso a veces es considerada como un obstáculo para la acción investigadora. En algunas aulas ya se detecta este fenómeno, en forma de apuntes repetitivos curso tras curso, odas al libro del ilustre autor, retrasos poco considerados a la hora de publicar las calificaciones, o simplemente clases magistrales sin sentido pedagógico alguno. Recuerdo una vez más que la mayoría del profesorado es digno de su labor, pero existe una preocupante impotencia a la hora de acabar con estos fenómenos que el alumnado sufre en mayor o menor medida.

Tal vez lo enumerado hasta ahora no sea considerado corrupción por muchos, aunque desde el punto de vista moral se le parece demasiado. Sin embargo, existen otras costumbres que ya entran de lleno en el territorio de lo ilegal. Por ejemplo, cuando se crean plazas a imagen y semejanza de una persona concreta y determinada de antemano. O cuando el precariado escribe artículos firmados por sus superiores, mientras éstos se dedican a hojear periódicos en sus despachos. No es generalizado, pero existe, y los mecanismos de control de estos hechos brillan por su ausencia en demasiados lugares.

En este contexto, no debería extrañar mucho lo del máster de la señora Cifuentes, así como las mentiras sistemáticas que se han vertido desde algunos profesores cuyo sueldo paga el erario público. Urgen soluciones ante estas situaciones. Se trata sobre todo de no reproducir estructuras de dependencia entre el profesorado, de manera que los tan alabados méritos propios pasen por encima de las prácticas de vasallaje. No es de recibo que algunos departamentos sean un coto privado de sus mandamases. Han de ser en cambio un ejemplo de rendición de cuentas bajo la idea de que se está prestando un servicio público.

Las universidades españolas padecen cada día los hechos descritos, y son precisamente esas prácticas las que las alejan de su carácter público. Sin embargo, el pensamiento convencional siempre reivindica una progresiva mercantilización de estas instituciones, política que no haría sino ahondar en el problema. La alternativa pasa por un control democrático que extirpe de raíz los males descritos. Es tan sencillo como trabajar con una auténtica vocación de servicio público, como ya hacen (insisto una vez más) la mayoría de los docentes.

4 pensamientos en “Corrupción en la universidad

  1. Para ser una mayoría los docentes decentes, como no deja de insistir el articulista , los casos de corruptelas de distinto grado parece que no deja de crecer en la uníversidad endogámica , pícara y popular, de nuestros desvelos.

    ¿ No se puede imponer esa mayoría decente y democrática frente a una authoritas minoritaria que por lo visto ocupa el otro campo ?

    ¿ Sucede lo mismo en las universidades privadas ?

    Yo vivo en una región que vive de espaldas a la universidad y en donde la innovación proviene del mundo empresarial , mediante la mejora en la organización del trabajo y la compra de patentes y bienes de equipo.
    Simultáneamente a una FP cada vez más eficaz cientos de jóvenes continúan matriculándose en derecho y Ciencias de la información en donde se divierten y se cuentan sus cosas.
    Medicina e Ingenierías ayudan a emigrar a Inglaterra y Alemania.

  2. Gracias al autor por el post.
    Como tantas cosas en la vida, en esto de la corrupción hay gradaciones. Normalmente al que le pillan , últimamente mucho más al PP que a cualquier otro en España, intenta escapar por los pelos con la tecnica en dos etapas de : 1) binarizar el atributo de corrupción (no ser pristinamente puro es igual a ser corrupto)
    2)El que es corrupto no puede acusar a otros de corrupción.

    Centrándonos en lo primero, efectivamente la Universidad española no es nada ejemplar especialmente en cuestiones de transparencia y predictibilidad de lso procesos de selección de personal. Hablando en plata, los que están de alguna manera u otra en la pomada tienen una enorme ventaja sobre el que quiere acceder desde fuera.

    En segundo nivel está la pasta gansa, donde nadie se lleva el dinero a casa, pero si existen bastantes pequeñas irregularidades, yo diría que inocuas, de poner tal cosa de tal proyecto por aquí y por allá porque en este nos hemos quedado cortos y en aquel otro largos etc.

    ..y en estas placidas , que no del todo transparentes aguas, nos moviamos hasta que llegó el PP de Madrid y montó, en el seno de una universidad pública un instituto apr aexpedir títulos oficiales a sus afines. Y mire usted, esto ya es otra cosa, menos mal que esto ya está ne manos de la fiscalía, porque si no, lo mas probable es que se quisiera meter en el mismo saco esto que aquello. Es una técnica muy habitual de aquella casa.
    No voy a extenderme más que ya habrá gente con mas conocimiento para examinar como podría mejorar la transparencia en la selección y como hacer que las carreras profesionales de profesores e investigadores atiendan a mérito, capacidad y provean del mayor grado de excelencia posible. Ya puestos, cuando estos mecanismos se descubran, que se apliquen a la totalidad de organismos públicos y privados,nacionales e internacionales, que les vendrá muy bien.
    Lo de la auditoria de los gastos se mejora ello solo ciclo tras ciclo, y, repito, en mi percepción ahi no hay un problema.
    ¿En la Universidad española hay enchufismo? Si
    ¿Es la Universidad española corrupta? Rotundamente no
    ¿El asunto del instituto de la Rey Juan Carlos que es? Lo mas grave que se ha detectado en una universidad publica en años, y escalofria

    ¿Y EROSKI que opina de esto?

  3. Comunicado de EROSKI : como ya quedó dicho nos hemos ido de rositas y no pensamos volver. Esto no tiene nada que ver con la rotundidad de otras corrupciones , como prueba la rotundidad con la que nos vamos de rositas.

    Verbigracia : La mayoría de los trabajadores y altos cargos de la Junta de Andalucía son decentes y honorables ; Chaves y Griñan , con toda rotundidad han sido altos cargos de la JA, pero ¿ son de la mayoría o de la minoría ?
    No lo sabemos , pero escalofria. Continúa en vigor una mínima exigencia : al que afirma le corresponde la carga de la prueba.
    Y asì con todo. Rotundamente.

    ==============

    «Irse de rositas»: ‘salir alguien libre de culpa en algún asunto en el que se debería hacer frente a responsabilidades’ o ‘salir de alguna situación de balde, sin esfuerzo alguno’.

    El diminutivo de rositas obedece a un matiz irónico que enfatiza la satisfacción del que se evade sin costo alguno de una situación en la que debería haber cargado con consecuencias molestas o trabajosas, o incluso con culpa.

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